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martes. 28.06.2022

Desnacionalizar-se

nuevatribuna.es | 19.02.2011Y para demostrarlo afrontamos desde estas páginas y, siempre fieles a nuestra técnica de la “autoayuda”, el reto de la desnacionalización, el reto está pendiente desde hace aproximadamente 125 años, y ahí sigue.

nuevatribuna.es | 19.02.2011

Y para demostrarlo afrontamos desde estas páginas y, siempre fieles a nuestra técnica de la “autoayuda”, el reto de la desnacionalización, el reto está pendiente desde hace aproximadamente 125 años, y ahí sigue. Centenares, miles de hombres y mujeres del mundo del conocimiento, han dedicado toda una vida a desentrañar uno de los peores males que han aquejado a la humanidad desde que se inauguró la era moderna. El “nacionalismo”. Todos han fracasado.

Ninguno de ellos ha sido capaz de explicar el fenómeno por el cual en las postrimerías del siglo XIX, hombres y mujeres de todo el mundo sustituyeron los derechos de ciudadanía que representaba el “Estado Liberal”*, por símbolos que creían, creen comunes y, se mostraron dispuestos a defender estos, con mucho mayor fervor que aquellos y, los más vehementes, incluso a matar por ellos.

El nacionalismo que siendo una enfermedad del espíritu, no ha dudado en servirse de la metástasis para invadir a la totalidad del cuerpo social, no ha dejado a salvo ninguna de sus partes, ni centrales, ni periféricas.

Si tomamos España como ejemplo para entender el mecanismo de la metástasis y su relación con el centro y la periferia, baste decir que se sea insular o peninsular, se viva en: Madrid, Sevilla; La Coruña, Las Palmas, Barcelona, Valladolid o Bilbao, puede que sea necesario algún tratamiento complementario a la quimioterapia y a la radioterapia.

Y es precisamente en este punto, difícil pero lleno de posibilidades, donde la “autoayuda” y nuestras guías “Para penetrar conciencias”, toman el relevo de filósofos, historiadores, politólogos, sociólogos y pensadores en general para ofrecer una solución definitiva con la publicación de su guía para “Desnacionalizar-se”.

Permítannos llamar la atención sobre la nueva técnica que requiere un tratamiento de esta envergadura. Utilizaremos la técnica de la decostrucción, una técnica que además de para decostruir la tortilla de patata, se utiliza para decostruir algunos líos que cualquiera de ustedes puede tener en la cabeza, o en el alma.

La técnica de la deconstrucción introduce un cambio radical en relación con la que hemos utilizado en nuestros números anteriores, usted no va a adquirir nuevas habilidades para conseguir el objetivo de la desnacionalización, usted deberá por el contrario, perder habilidades que ha ido adquiriendo de forma mecánica y que le llevan a comportarse en ocasiones como un autentico payaso. Pongamos un ejemplo, si usted en algún momento de los últimos dos años ha tenido la intención de enrollarse en una bandera, debe inmediatamente trabajar para que ese impulso no vuelva a repetirse jamás en su vida, confiamos en que esta guía le proporcione una senda segura.

Asimismo y de forma excepcional, abandonamos el formato decálogo y nuestros mensajes serán menos directos que en ocasiones anteriores.

Nuestra primera recomendación se resume en el binomio “Viajar-Salir”.

Aquí la decostrucción opera de la siguiente forma; usted deberá de dejar de hacer lo que hacia hasta ahora cuando viajaba fuera del país y que seguía la siguiente frecuencia; cogía un taxi al aeropuerto de su ciudad, viajaba en avión, al llegar a su destino le esperaba un autocar turístico que le trasladaba al hotel contratado, un autocar en el que permanecía el 90% del tiempo de duración de su viaje, no bajaba ni a mear porque su autocar tenía servicio, solo lo abandonaba en grupo compacto dirigido por el guía a la tienda más cara, porque ese mismo guía tenía comisión, normalmente alta porque amenazaba al dueño con llevarse los turistas a otra tienda, volvía a subir y normalmente ya no abandonaba el autobús hasta que lo depositaba de vuelta en el aeropuerto.

Es decir, para usted viajar consistía en establecer un cordón umbilical con el salón de su casa y la sola idea de que pudiera romperse le aterraba.

Si usted retrocede al principio e introduce en todos sus movimientos el concepto “Salir” una vez que ha tomado la decisión de viajar; salir del hotel, salir solo a la calle y preguntar a un paisano aunque no le entienda, donde y que comer, salir y entrar en las tiendas sin sujetar el monedero permanentemente, salir y coger un autobús o metro si lo hubiera, para lo cual es conveniente sacar billete aunque parezca que los de allí se cuelan. Si hace todo eso que el primer día cuesta, pero que enseguida ofrece mil alicientes, usted habrá dado un gran paso hacia su “desnacionalización”.

De vuelta a su casa, se dará cuenta, casi de forma espontánea, que con independencia de cual sea el aspecto exterior de las personas que usted ha conocido, o del idioma que hablen, o de la hora a la que coman, con independencia de todo eso, se ríen o lloran como usted, si son novios o novias van abrazados o de la mano por la calle, huelen bien o mal igual como nosotros, regañan a sus hijos e inmediatamente después se los comen a besos, sufren, son felices y, si además usted ha tenido el buen criterio de “Viajar-Salir” a un sitio más al sur, se acordará que aunque parecían mas pobres, se reunían y se divertían mucho mas que usted.

Somos plenamente conscientes de que esta recomendación es exigente, pero sin lugar a dudas es la base de su éxito.

Una vez que usted haya superado su instrumentalizada aversión hacia todo aquel que vive fuera de su territorio, deberá afrontar el reto de sobrevivir a lo simbólico para una completa “desnacionalización”:

La técnica es exactamente igual a la utilizada en la recomendación anterior, descansa sobre el procedimiento de la decostrucción y el principio básico de no confundir diverso con distinto. Veamos un ejemplo práctico.

Si usted después de haber pasado un periodo muy largo de su vida lejos de su lugar de origen vuelve y se emociona, no es usted distinto de cualquiera que en cualquiera otra parte del mundo viva la misma circunstancia. Es más muchas veces la emoción se produce siempre que usted, como cualquier otro, va, aunque no haya pasado mucho tiempo. Normalmente cuando esto ocurre, nos preguntamos ¿porqué? Y es curioso como para algo tan trascendente como las emociones la decostrucción también nos es de gran ayuda.

Lo primero que hemos de descartar y posiblemente lo único, puesto que esa comparación puede servir como ejemplo para otras muchas, es que no nos emocionamos porque las cabras de Viriato pastaran en el huerto de nuestros abuelos, si así fuera, las cabras de Viriato tendrían que haber pastado en todos los huertos de todos los abuelos del mundo y eso, aunque solo llevemos tres guías sabemos que no es posible.

Si usted como en la recomendación primera reflexiona, casi sin proponérselo, ya conoce de nuestra poca inclinación al argumento, en unos minutos se dará cuenta de que su emoción proviene de identificar un lugar con todo aquello que le hizo nacer a la vida de forma consciente, los olores, los sonidos, los árboles. o el trigo, o quizá la huerta, o quien sabe si el recuerdo de su madre agachada en la lumbre o tendiendo la ropa y, seguro que el primer beso, o la primera masturbación, o el primer maestro, o la primera maestra, o la primera paliza, o el primer cigarro a escondidas. O todo eso a la vez.

Si cuando usted vuelva en si, sigue considerando que todo eso son símbolos que solo le pertenecen a usted y a los que como usted han nacido en su pueblo y, el resto del mundo o nos los tiene, o si los tiene son peores que los suyos, anda usted un poquito despistado y ha de reiniciar su tratamiento para la “desnacionalización”.

Seguros de que nuestra guía le abrirá la mente y mejorará su respeto hacia los demás, como siempre le reiteramos nuestra enhorabuena.



* No confundir los liberales del XIX con los de la actualidad, simplificando mucho por problemas de espacio, aquellos eran constitucionalistas estos son plutocráticos.

Pedro Reyes Díez | Coordinador Actividades FSE

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