sábado 16/10/21

Del censo electoral no comunitario

nuevatribuna.es | 14.01.2011Cuando esperábamos que el plazo de inscripción en el censo electoral de los inmigrantes deEcuador, Colombia, Paraguay, Perú, Chile y Bolivia, junto con otros países con convenio de reciprocidad, acabara el viernes 15, gracias a la atenta escucha del vicepresidente primero de gobierno y de las gestiones realizadas por las organizaciones de inmigrantes que han tenido mayor presencia y compromiso en incentivar el voto de

nuevatribuna.es | 14.01.2011

Cuando esperábamos que el plazo de inscripción en el censo electoral de los inmigrantes de
Ecuador, Colombia, Paraguay, Perú, Chile y Bolivia, junto con otros países con convenio de reciprocidad, acabara el viernes 15, gracias a la atenta escucha del vicepresidente primero de gobierno y de las gestiones realizadas por las organizaciones de inmigrantes que han tenido mayor presencia y compromiso en incentivar el voto de estas personas, que trasladando día a día la necesidad de ampliar este proceso han permitido lograr un nuevo plazo hasta el día 25.

No cabe duda de que, a pesar de las dificultades que se han dado en el proceso de inscripción, y que son fruto de la novedad del proceso y en cierto modo de la celeridad con que se ha hecho todo, el gobierno y particularmente el vicepresidente han apostado, y de esto tengo directa constancia, por facilitar este proceso y por remover los obstáculos y las trabas existentes.

Es más que seguro que en el próximo proceso electoral municipal, las cosas vendrán mejor rodadas y la inscripción se desarrollará con mucha más sencillez.

Hay que reconocer por otra parte el esfuerzo y el compromiso de las organizaciones de inmigrantes y la originalidad de la campaña Contamos contigo, inscríbete, tu voto cuenta que ha conseguido no sólo estar en la calle informando de este derecho, sino, por primera vez, difundir estos mensajes en la mayoría de los medios latinos (mayoría que se sumó a su vez a esta campaña) e impactar de forma muy relevante en el escenario mediático. Hay que agradecer también a los consulados y embajadas que prestaron sus locales y propiciaron que la información fluyera, como a los artistas y personalidades que acompañaron con su imagen pública esta campaña. Tan llamativo como esto ha sido el que se lograra situar en diversas estaciones de RENFE, en diferentes líneas de la EMT y en muchísimos medios los carteles para sensibilizar de este derecho y, mucho más importante, que el elenco de organizaciones y asociaciones que han empujado esta campaña sea, prácticamente, la porción más representativa del movimiento asociativo involucrado con la inmigración de la comunidad de Madrid, mostrando una unidad que desmiente las interesadas tesis de desvertebración y debilidad del movimiento de inmigración.

He apoyado, en la medida en que así me lo han requerido diferentes organizaciones, esta campaña en charlas, encuentros, actos y reparto de dípticos y carteles en la calle. La política debe hacerse a pié de obra, o así lo creo yo, acompañando las luchas sociales, porque un político que no “sirve”, no sirve para nada.

Las organizaciones que canalizan una parte importante de su participación, han respondido con coherencia y compromiso, pero resta por ver cuál será el número de votantes de origen extranjero que se incorporará al censo electoral, sea cual sea el número, todos y todas como sociedad debemos felicitarnos porque este proceso abre un camino de igualdad real de los inmigrantes.

Una baja inscripción puede propiciar desinterés por la inmigración en los partidos e incluso discursos de cierto cinismo, que “no se quieren integrar” o “no quieren participar”, mas sería un error no tener en cuenta el clima general de desprestigio de la política (percibidos por la sociedad como el tercer problema de la sociedad, muy por encima de la inmigración), la novedad del proceso, el peso específico de la crisis económica y sus devastadoras consecuencias en el ánimo general, o los propios inconvenientes que han existido para hacer llegar la información a la población inmigrante.

En cambio, una participación aceptable, superados los inconvenientes, puede propiciar el efecto de mejorar los programas de los partidos en lo que tiene que ver con propuestas de interculturalidad, convivencia o ciudadanía, así como los procesos reales de integración y de mayor inclusión de los nuevos ciudadanos en una sociedad más compleja, diversa y en desafío por la crisis. También podría darse el indeseable efecto adverso de buscar, como en tantas otras materias ha ocurrido, un voto clientelar, bajo promesas y falsas expectativas.

Afortunadamente la gran mayoría de las organizaciones han sabido en estos cuatro años ir por delante de este peligro populista y ha pesado más su trabajo en iniciativas y propuestas hacia la integración y soluciones frente a la crisis, manteniendo su independencia y autonomía de criterio.

La preocupación por saber qué pasará con este voto: a quién votarán los inmigrantes. Es una preocupación parecida a la que se dio cuando se abrió paso el derecho de sufragio para las mujeres en los años 30. Propiciar mensajes para conseguir legitimidad y votos con los que ejercer un papel político de gobierno o de oposición democrática, es el papel de los partidos, comprender que la presentación de propuestas hacia la convivencia, es principal pues la ética ha de estar por encima del cálculo, son muchas las materias y desafíos que nos presenta el próximo lustro, en materia de diversidad y pluralidad, así como en la gestión de las diversas identidades, en un mundo cada vez más complejo e interdependiente, donde la movilidad humana estará presente y para lo que debemos prepararnos.

Es más que posible que en pequeñas localidades de nuestra comunidad, pongamos por caso en la sierra norte, el voto específico de grupos con lazos de afinidad muy claros, sirva para decantar alcaldes y concejales y que esto condicione los programas y las promesas electorales para beneficio de todos.

El reto ahora es saber integrar todo este caudal de novedad y encontrar referentes que permitan a los partidos tender puentes de afinidad para que el voto inmigrante se identifique con sus propuestas electorales. Uno de ellos, lógicamente no el único, puede ser integrar en las candidaturas de los partidos en los distintos espacios a militantes de origen inmigrante con suficiente conexión con los problemas vecinales y con el sentir de estos nuevos ciudadanos, un reto difícil si cabe porque, en general, la militancia de inmigrantes en los partidos es escasa, los intereses en juego muy complicados para dejar sitio a quien viene “de fuera” pero esta apertura de los partidos hacia la inmigración debe darse, por salud democrática.

En las próximas elecciones locales tal vez no se vea una representación de los rostros de nuevos vecinos similar al porcentaje de la inmigración en el peso demográfico de la población inmigrante en nuestros pueblos ni, siquiera, similar al porcentaje de los inmigrantes en los partidos políticos. Aún queda camino por andar y desde la inmigración muchas ganas por andarlo.

Yolanda Villavicencio M. | Diputada Socialista Asamblea de Madrid.

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