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sábado 21/5/22

De la rutina gris a la fantasía colorista

Érase una vez una niña llamada Zoé. Una niña normal, como cualquier otra, aburrida y llena de curiosidad, una niña que añora la risa y la diversión y que en su camino a recuperarlas topa con un ramillete de curiosos personajes. Érase una vez un grupo de equilibristas, trapecistas, payasos, gimnastas que no eran como los demás ni se conformaban con lo mínimo.
Érase una vez una niña llamada Zoé. Una niña normal, como cualquier otra, aburrida y llena de curiosidad, una niña que añora la risa y la diversión y que en su camino a recuperarlas topa con un ramillete de curiosos personajes. Érase una vez un grupo de equilibristas, trapecistas, payasos, gimnastas que no eran como los demás ni se conformaban con lo mínimo. Érase una carpa mágica bajo la cual las más emocionantes y bellas historias se convertían en realidad. Érase un grupo de músicos, coreógrafos, directores de escena, diseñadores de vestuario, iluminadores y artistas cirquenses que decidieron llevar a todo el mundo un circo como nunca se había visto. Érase una vez el Circo del Sol.

Eran los años 80 cuando un grupo de artistas callejeros asombraron a las gentes de Baie-Saint-Paul, cerca de Quebec (Canadá). Bailaban, tocaban música, jugaban con fuego y hacían malabarismos, impresionando con su técnica y su imaginación. Entre sus admiradores, Guy Laliberté, tragafuegos, acordeonista y zancudo. Querían pasarlo bien, enseñar su arte y recorrer el mundo, y el primer paso fue crear el Fte Foraine de Baie-Saint-Paul, un festival para animadores y artistas. Dos años después de que las calles de baie-Saint Paul empezaran a bullir con las creaciones de estos jóvenes, el Gobierno de Quebec participó en la creación del Cirque du Soleil. 24 años más tarde la idea se ha convertido en sinónimo de espectáculo, brillantez, originalidad y talento. Y éxito. Cuentan con cerca de 4.000 empleados de 40 países distintos, de los cuales más de un millar son artistas. Han visitado más de 200 ciudades de los cinco continentes y han sido vistos por más de 80 millones de espectadores. Y su agenda para el año 2008 incluye más de 17 espectáculos distintos, algunos en gira y otros con una base permanente. España recibe este año su visita por partida doble, en Barcelona hasta el 19 de octubre, con ‘Quidam’, y del 13 de noviembre al 21 de diciembre será Madrid la ciudad afortunada gracias a ‘Varekai’, que en 2009 visitará también Sevilla y Bilbao.

Aros aéreos, contorsión aérea en seda, banquine, trapecio de cuerda, diábolos, rueda alemana, equilibrismo, combas, cuerdas lisas y estatuas Vis-Versa son las técnicas trabajadas en el espectáculo que se representa ahora en la Ciudad Condal. Y todo ello con un vestuario y unos decorados excepcionales, una música que acompasa perfectamente cada pirueta, dotando al show de un ritmo y una cadencia únicos, y unos grandes intérpretes que dan vida a un guión que unifica cada uno de los números. ‘Quidam’ es un transeúnte cualquiera, un ciudadano anónimo que forma parte de una sociedad cada vez más anónima. Pero es también un mundo distinto donde cada persona gris canta, baila, sueña. Es el viaje de una jovencita, Zoé, que ve cómo su aburrimiento destruye todo lo que ha conocido y que se sumerge en un mundo extraño, colorista, divertido y aterrador. ‘Quidam’ es el espectáculo del Circo del Sol que nos arranca de nuestras rutinas diarias, de nuestro pasar por la vida y nuestro caminar sin resaltar por calles grises para darnos un atisbo de un mundo lleno de fantasía y emoción del que no querremos regresar.

De la rutina gris a la fantasía colorista
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