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sábado. 02.07.2022

Cuando son las mujeres de Israel las que sufren

Ser mujer en Israel es difícil, incluso asfixiante. Unas se enfrentan a la objeción de conciencia militar, otras a discriminaciones laborales, presiones religiosas o malos tratos. Cada día son más las que trabajan con y para las palestinas, en una sociedad cada vez más multicultural.

Ser mujer en Israel es difícil, incluso asfixiante. Unas se enfrentan a la objeción de conciencia militar, otras a discriminaciones laborales, presiones religiosas o malos tratos. Cada día son más las que trabajan con y para las palestinas, en una sociedad cada vez más multicultural.

“En Israel una mujer puede llevar un tanque, pero sigue siendo propiedad del marido” afirman las componentes del Women´s Network ,una de las más importantes organizaciones feministas.

Las esposas de los ultra religiosos son las que se llevan la peor parte, aunque sólo representan el 11% de la población. El resto, moderadas o laicas sufre el acoso político y social de lo que se ha denominado el establishment ortodoxo, que intenta influir al máximo en sus libertades.

Aunque es un tema tabú, se van conociendo casos de mujeres acosadas en las Fuerzas Armadas, según las organizaciones New Profile Movement o Breaking the Silence y dentro del mundo laboral, sus salarios son inferiores a los de los hombres. En los anuncios publicitarios no aparecen rostros de mujer y hay segregación de sexos en ciertos autobuses.

La sociedad de Israel lleva desde hace años viviendo cambios demográficos importantes y por lo tanto también hay que recordar a las palestinas que viven en suelo israelí, a las gitanas, a las que llegaron de la antigua Unión Soviética (muchas de ellas se dedican a la prostitución), a las tailandesas que trabajan en régimen de semi esclavitud en el campo (WAC,Workers Advice Center) o las etíopes. Eso significa que las organizaciones que luchan por sus derechos han tenido que adaptarse a un feminismo multicultural.

La peor situación la viven las mujeres palestinas. Su falta de integración en el mercado de trabajo es la razón principal de la pobreza. La mitad ellas y dos tercios de los niños viven en condiciones infrahumanas.

Los conflictos y hambrunas del noreste de África han hecho que muchas mujeres intenten llegar a Israel en busca de una vida mejor. Pero en 2010 más de cinco mil africanas sufrieron violaciones al querer cruzar la frontera de Egipto con Israel según datos del Hotline for Migrant Workers y posteriormente cayeron en manos de traficantes de personas.

Israel, el único país del mundo en el que las mujeres son reclutadas por ley, las objetoras de conciencia aumentan año a año. El 35% según la BBC. A pesar de las fuertes presiones de la sociedad, muchas proclaman que no quieren formar parte de un ejército dominador y agresor aunque acaben en prisión o tengan dificultades para encontrar trabajo al finalizarlo.

Hace tan solo unas semanas un grupo de mujeres representaron un funeral para denunciar a las víctimas mortales de los malos tratos. Horas más tarde el primer ministro Netanyahu reconocía que 200 mil mujeres israelíes y 600 mil niños habían sido víctimas, en el último año, de violencia física o emocional. Un mes después el ex Presidente Katsav ingresaba en prisión para cumplir siete años de condena por delitos sexuales.

Afortunadamente otros grupos de mujeres, desde hace años, luchan codo a codo con las palestinas para conseguir una región en paz. Un ejemplo a seguir sería el de Hagar Roublev, fundadora del grupo Mujeres de Negro la cual siempre tuvo muy claro que no quería ser el enemigo de nadie convirtiéndose en una líder que bien hubiese podido conseguir por sus méritos el Nobel de la Paz. Animó a las mujeres judías y palestinas a salir a la calle a protestar, en silencio, por la muerte de padres, maridos o hermanos con sus ropas negras. El primer día fueron ocho pero con los años se han convertido en un referente pacifista. No fue fácil. No había manifestación de mujeres que no tuviese enfrente otra de hombres ultra religiosos que intentasen pararlas a insultos y golpes. Al igual que Hagar mujeres como Dalit Baum o Robi Damelin siguen luchando. (www.1325mujeres tejiendo la paz)

Hombres que cuando llegan a sus casas son los que, según las estadísticas, más tiranizan a sus mujeres, las cuales son las únicas que trabajan y mantienen a sus familias mientras ellos estudian textos religiosos. Tienen una media de siete hijos. Exentas del servicio militar, viven aisladas, tapadas siempre, con la cabeza rapada para no atraer al marido pero con peluca para salir a la calle, donde tienen que caminar por aceras separadas. Se las puede encontrar en el tradicional barrio de Mea Shearim en Jerusalén pero también en los asentamientos judíos en Palestina.

La mujer en Israel sólo se puede casar por un rito religioso, el matrimonio civil no se contempla. El divorcio sólo lo puede conceder el hombre por lo que muchas mujeres recurren a renunciar a sus derechos a cambio de ser libres. Y por supuesto los temas sexuales, ni mentarlos.

Cuando son las mujeres de Israel las que sufren
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