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domingo 22/5/22

Cuaderno de viaje

“Existen ciudades para ser visitadas y ciudades para ser vividas”. Ciudades en las que lo mejor que puede hacerse para conocerlas es sumergirse en el ritmo de sus calles, dejar que su vida te rodee y refugiarte en sus brazos. No basta sólo con conocer los monumentos que aparecen en cualquier guía de viajes de cualquier quiosco para volver al hogar con la sensación de que realmente se ha estado allí. Madrid es sin duda una de ellas.
“Existen ciudades para ser visitadas y ciudades para ser vividas”. Ciudades en las que lo mejor que puede hacerse para conocerlas es sumergirse en el ritmo de sus calles, dejar que su vida te rodee y refugiarte en sus brazos. No basta sólo con conocer los monumentos que aparecen en cualquier guía de viajes de cualquier quiosco para volver al hogar con la sensación de que realmente se ha estado allí. Madrid es sin duda una de ellas. La primera frase de este artículo no es mía, sino de Paloma Ulloa, y aparece publicada en “Madrid”, de la colección Cuadernos de Viaje de Ediciones Buchmann, algo más que una guía de viajes tradicional.

A lo largo de la historia de la literatura no son pocas las novelas, los libros de historia, que se han convertido en referentes imprescindibles a la hora de conocer una ciudad. Esta semana, por ejemplo, se celebra en Dublín una fiesta en honor a uno de ellos. Con su “Ulises” James Joyce logró esbozar un relato fiel de la vida en la capital irlandesa a principios del siglo XX, de sus olores, su cadencia y su gente, pero también de su geografía, y desde hace años no son pocos los turistas que visitan la ciudad con un ejemplar en la mano, siguiendo los pasos de Bloom, ese nuevo Ulises en busca de su Ítaca. Y estas narraciones extraordinarias, como la del irlandés loco, hacen amar a una ciudad antes incluso de haberla visto.

Sin embargo, no hay tantos ejemplos de lo contrario, de guías de viaje convertidas en magníficas obras literarias, y este cuaderno de viaje de Paloma Ulloa es uno de ellos. Dividido por barrios a visitar, el libro habla de la vida, el arte y las costumbres de esta hermosa ciudad, pero habla también de la historia de amor de la autora con sus calles y olores, con sus tiendas y sus bares, creando el armazón de una nueva historia, de una nueva novela en la que la protagonista absoluta es Madrid.

Con una prosa cuidada, salpicada de anécdotas del día a día y abundantes referencias a la historia, signos de una buena documentación y un interés envidiable, Paloma Ulloa nos invita a un paseo, acercándonos y alejándonos de los lugares comunes para permitirnos conocer el alma de una ciudad que acoge sin reservas a visitantes de un día y nuevos residentes por igual. Con una estructura literaria de guía de viajes (en la que no falta una lista de los lugares de interés a visitar ya reseñados en el texto) se traza la radiografía de Madrid, provocando el deseo de calzarse unos zapatos cómodos y salir a la aventura, a mirar con nuevos ojos esos rincones que cada día nos ven pasar.

Porque Ulloa puede presumir de un logro que pocos consiguen, el de combinar perfectamente la narración novelada y el relato de viajes, creando una obra difícil de clasificar pero muy recomendable para todo aquel que quiera, de verdad, acercarse a esta ciudad. Vivirla, y no sólo visitarla.

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