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domingo. 26.06.2022

Crisis del sistema (I)

NUEVATRIBUNA.ES - 16.3.2009Pocos son los que, a estas alturas, ponen en duda que lo que está sacudiendo todas las estructuras económicas mundiales es algo más que un temblor coyuntural y que estamos ante un terremoto sin precedentes desde la Gran Depresión, con unas características diferentes, pero con una repercusión aún mayor y que, con una velocidad inaudita, va alcanzando a todos los sectores y a todos los espacios territoriales de
NUEVATRIBUNA.ES - 16.3.2009

Pocos son los que, a estas alturas, ponen en duda que lo que está sacudiendo todas las estructuras económicas mundiales es algo más que un temblor coyuntural y que estamos ante un terremoto sin precedentes desde la Gran Depresión, con unas características diferentes, pero con una repercusión aún mayor y que, con una velocidad inaudita, va alcanzando a todos los sectores y a todos los espacios territoriales de nuestro Planeta.

La naturaleza de esta convulsión es del sistema económico es decir del modelo que tenemos para asignar los recursos y para obtener los elementos materiales y los servicios que necesitamos para desarrollar nuestra vida. Es el modelo el que ha entrado en barrena, demostrando su tremenda fragilidad. La banca, las empresas productivas, de servicios y el comercio, todo está sumido en el caos y la incertidumbre y, como pasa cuando un caballo se desboca tras una carrera loca y descontrolada, acaba por arrojar por las orejas a quien cabalgaba encantado de la velocidad y había descuidado mantenerlo bien sujeto por las riendas. El capitalismo puro y duro, espoleado sin descanso por la ideología neoliberal, ha llegado a un punto tal de insostenibilidad, que amenaza con derrumbarse aplastando a una gran parte de la población mundial en todos los continentes.

La incomprensión acerca de lo que está ocurriendo por los dirigentes políticos, incluyendo los nuestros, queda de manifiesto ante la improvisación sucesiva de medidas, cada una con el mismo resultado que la anterior. Y claro que no hay consenso acerca de la naturaleza de la crisis y las posibles salidas, entre las diversas tendencias de pensamiento. Aquí también se pone de manifiesto la naturaleza de clase de la formación social que se soporta sobre el sistema y los que siempre han estado subidos en el “machito”, ni por asomo piensan en dejar de estarlo al precio que sea y buscan “sus” soluciones en más de lo mismo: más desregulación, más mercado, más abaratamiento del factor trabajo, menos garantías jurídicas, menos Estado y menos democracia. Lo que intentan es recuperar su tasa de beneficios y, en consecuencia, que los platos rotos por ellos y su “triunfante sistema” los paguen los de siempre.

En lo que parece haber más acuerdo es en que el “gran casino” ha entrado en bancarrota y, por tanto, la solución no debería ser inyectarle cada vez más dinero y, menos aún, ponerle a administrar las ayudas públicas.

Seguirán nuestros gobernantes dando palos de ciego si continúan aplicando a rajatabla las normas de la ortodoxia de un sistema fracasado y no comienzan a avanzar en actuaciones que promuevan cambios de fondo para lo que es un problema de fondo. No basta con prometer paraguas frente al vendaval, ni poner tiritas al que tiene una cornada en la femoral. Hay que salirse del guión que marcan “salvadores” con ingresos de muchos millones de euros al año y tomar las decisiones que se esperan de los socialistas, antes que todas las palabras suenen huecas y se acabe el crédito de los ciudadanos. Decisiones en el ámbito de nuestro país y defenderlas en el espacio europeo. Ni Sarkozy ni Merkel y mucho menos los “Aznar Klaus” van a darnos las soluciones, aunque puede que Obama nos pase por la izquierda.

De esta crisis o lo que sea saldrá otro sistema, no será quizás la “caída del muro de Berlín” del capitalismo, pero o se sale en la dirección que permita una vida digna para 10.000 millones de personas en este planeta o el futuro, como afirma Hobbsbawm, será la barbarie y ahora con nueva tecnología.

Pedro Díez Olazabal, dirigente sindical en los años setenta, participó en la fundación del Sindicato de Enseñanza de CC.OO. Es licenciado en Geografía e Historia y ha estado siempre vinculado a los movimientos sociales. Ha desempeñado los cargos de Alcalde de Arganda del Rey, diputado de la Asamblea de Madrid y Vicepresidente Tercero, portavoz en la Comisión de Medio Ambiente y Presidente de la Asamblea de Madrid.

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