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lunes. 08.08.2022

Corregir lo que haya que corregir

Desde que estallara en los medios el asunto de “Bankia” que originaría el posterior rescate de nuestro sistema financiero, parecía que el Gobierno había dado un paso más dejando atrás su nefasta estela de “viernes negros” o viernes de reformas.

Desde que estallara en los medios el asunto de “Bankia” que originaría el posterior rescate de nuestro sistema financiero, parecía que el Gobierno había dado un paso más dejando atrás su nefasta estela de “viernes negros” o viernes de reformas. Nada más lejos de la voluntad de nuestro presidente, quien ante la asamblea de la CEOE -que le ha exigido una nueva reforma laboral- ha anunciado nuevas medidas económicas que serán difíciles pues, según avisa, está dispuesto “a corregir lo que haya que corregir”, parafraseándose a sí mismo en la línea de “gobernar como Dios manda”, aunque por supuesto, una vez más, no ha precisado cuáles serán estas medidas.

Y es que esto es lo único que hasta el momento puede decir nuestro presidente. Esto es tanto como decir “algo hay que hacer, pero no se qué”, ya que si observamos el resultado de las principales medidas encaminadas al ahorro y al control del déficit, comprobamos el alto nivel de ineficacia de los seis meses de gobierno del Partido Popular:

- La amnistía fiscal -ahora recurrida ante el Tribunal Constitucional por el PSOE por favorecer a los defraudadores frente al resto de contribuyentes (algo sin precedentes, hasta ahora nunca se rebajó el tipo al 10% desde el 43%)- no ha conseguido aún que ninguna gran fortuna o gran empresa se acoja, tendencia que de consolidarse haría peligrar el objetivo de recaudación del Gobierno cifrado en 2.500 millones de euros. Comienza a verse no sólo una mala previsión, sino una falta de voluntad política (lo que realmente haría llenar las arcas sería que por fin se encarcelara a algún gran defraudador de nuestro país, eso sí disuade del fraude y consigue recaudación). Además, es una medida ridícula si tenemos en cuenta que las grandes fortunas cometen el 80% del fraude y la inspección sólo dedica el 20% de sus recursos a luchar contra este fraude; el 80% de sus medios se destinan a la lucha contra el pequeño defraudador. En cifras, 70.000 millones de euros anuales con los que se evitarían muchos recortes y hasta rescates.

- La previsión de déficit hecha por el Gobierno con los más antisociales PGE de la historia de nuestra democracia -plagados de recortes además de los adicionales en Sanidad y Educación-, sólo sirven para que el déficit del estado se sitúe en mayo un 30,6% por encima del mismo periodo de 2011 (entre enero y mayo) y a sólo 0,09% de lo pactado para todo el año 2012 con Bruselas. Una nueva mala previsión debido a que no se ha tenido en cuenta la fuerte caída en la recaudación de impuestos (aun habiéndose subido el IRPF) debido al importante descenso de los salarios (base imponible del IRPF) y del número de personas trabajando. Además, lo recaudado a través del IVA desciende también por la bajada del consumo.

- Y por último, el rescate bancario, que Merkel insiste (para que no nos olvidemos) que ha de pagar el Gobierno español, pues no es posible hacer préstamos directos a la banca española (quién se iba a fiar de ella…). Las condiciones del rescate, aquéllas que según Rajoy y De Guindos no existían, se negocian ahora aunque el secreto no se desvelará hasta mediados de julio. Entre estas condiciones, está la creación de un banco malo español o lo que es lo mismo, que paguemos todos los ciudadanos las pérdidas de la banca derivadas de la prevista rebaja forzosa del precio de las viviendas sin vender en propiedad de estos bancos (socializar pérdidas). Por cierto, rescate tan mal gestionado por el Gobierno que su mala acogida en los mercados es responsable de la cercanía de la prima de riesgo a los 600 puntos (cerca del doble de donde la dejó el gobierno de Zapatero) y que puede originar un segundo rescate: la compra de bonos españoles en mercados secundarios.

Es por todo esto por lo que Rajoy anuncia que “corregirá lo que haya que corregir”, porque es a eso a lo que no deben escatimar ni un solo esfuerzo: a corregir sus propios errores, desatinos e improvisaciones que, reiteradamente, dejan fuera de su contabilidad los efectos perversos que sus políticas de ajuste provocan, como ahora confirma el Banco de España con el dato de la nueva escalada de la recesión en nuestro país (0,3% más), que se agrava en el segundo trimestre de 2012 debido a la caída del consumo privado originado por la alta tasa de paro.

Y llegamos al origen de todo: el desempleo, ¿a alguien en el Gobierno le interesa? No, ni siquiera una medida de esas improvisadas y ridículas que, aunque fracasando, se dirige a paliar el mayor drama de nuestro país. Por el contrario, los desaciertos ahora se dirigen al repago por medicinas, al céntimo por carburante, eliminar la deducción por vivienda y, por supuesto, a la subida del IVA. El Gobierno ahonda en el error y aumenta con sus medidas la recesión. Es el momento de que la sociedad civil tome la palabra en esta crisis porque es la única salida posible a esta situación. Perdamos el miedo, tomemos las calles.

Corregir lo que haya que corregir
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