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sábado. 28.01.2023

Congreso CCOO: Cuando la noticia no es el escándalo

Necesitamos un escándalo económico, político o moral. Al menos, dos candidaturas, la disputa de la secretaría general a Ignacio Fernández Toxo o una subvención no justificada. Si esto no fuera posible, un piso de protección oficial para un dirigente o un viaje a una isla deshabitada por más de 500 euros.

Necesitamos un escándalo económico, político o moral. Al menos, dos candidaturas, la disputa de la secretaría general a Ignacio Fernández Toxo o una subvención no justificada. Si esto no fuera posible, un piso de protección oficial para un dirigente o un viaje a una isla deshabitada por más de 500 euros. De no ser así, la presencia del 10 Congreso de CCOO en los medios de comunicación, bueno en alguno de ellos, deberá esperar. Claro que tampoco podemos quejarnos de la información que se adentra en las tripas de nuestras cuentas. Está de moda, y algunas personas del Departamento de Comunicación de CCOO llevan días haciendo números y ecuaciones para satisfacer la curiosidad del periodista. Así que entre el que bucea en nuestras miserias y el que ignora nuestra actividad -y no por falta de espacio-,  se dibuja un estado de la cuestión informativa manifiestamente mejorable.

El jueves comenzó el 10 Congreso Confederal de CCOO con un digno acto de apertura (el escritor y poeta, Luis García Montero; la pianista Rosa Torres, y las actrices Silvia Marsó y Ana Belén), además de las intervenciones de  Ana Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo Social, del secretario general de UGT, Cándido Méndez,  el presidente de la CEOE, Joan Rosell, y la secretaria general de la CES, Bernadette Ségol, todas ellas antes de la presentación del informe de coyuntura a cargo de Ignacio Fernández Toxo. No tuvimos suerte. Ninguna de estas intervenciones mereció atención informativa para relevantes medios de comunicación, o si la mereció, fue con cuentagotas y, por qué no decirlo, cierta malababa.

El aparato mediático conservador y menos conservador celebra cada día “la investigación de un nuevo escándalo de corrupción y su impacto en la creciente desafección ciudadana hacia la política y los políticos”. Son habituales los golpes de pecho de las estrellas de la comunicación ante “tanta corrupción”. Pero les resulta difícil disimular la satisfacción por su éxito informativo. Llevan meses, incluso años, agitando las turbias aguas de la corrupción política y sindical -la económica, mejor no mentarla, que algunos son amigos- para posteriormente reclamar transparencia y sentido de la responsabilidad. Mejor sería, que tanta responsabilidad implorada sea compartida. Y que los propios medios de comunicación se aplicaran el cuento. Por ejemplo, sabiendo separar el grano de la paja, y también, convirtiendo en noticia la propuesta de iniciativas, analizar la economía, juzgar las políticas públicas, responder a las decisiones del Gobierno o simplemente, constatar el hecho no menor de asistir al congreso de la primera organización del país en afiliación, representación y capacidad de movilización.

Congreso CCOO: Cuando la noticia no es el escándalo