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jueves. 18.08.2022

Confesión del perseguido

NUEVATRIBUNA.ES - 25.8.2009...de que se bloquea y aísla a las personas por las que siento simpatía, las que me acogen solidariamente. Se me está haciendo objeto de un escrutinio perverso, de un espionaje indigno, por tierra, mar y aire. Todas las autoridades del Estado –no hay derecho- se han confabulado contra mí, en esta persecución tan poco liberal.
NUEVATRIBUNA.ES - 25.8.2009

...de que se bloquea y aísla a las personas por las que siento simpatía, las que me acogen solidariamente. Se me está haciendo objeto de un escrutinio perverso, de un espionaje indigno, por tierra, mar y aire. Todas las autoridades del Estado –no hay derecho- se han confabulado contra mí, en esta persecución tan poco liberal.

Se están diciendo cosas enormes de mi, basadas, a malas penas, en rumores poco concluyentes. Y hasta si encuentro algún juez magnánimo que proclama mi inocencia, se le descalifica por el mero y estúpido hecho de mostrar su amistad con su veredicto. Cuando camino, cuando transcurro silencioso por los laberintos en los que me ha sido dado vivir, debo volver continuamente la vista atrás, para recelar, para huir. Y es que se están pregonando cosas terribles de mí: se intenta poner en mi contra, desde los poderes presuntamente democráticos, a la opinión pública, vacunándola masivamente contra mis razones. Y si intentara comparecer en una rueda de prensa sería inútil: los periodistas, conchabados, plantearían las cosas de tal manera que pareciera plaga.

Día sí, día también, con cansina insistencia, las ondas, los impulsos eléctricos, las palabras, advierten contra la posibilidad de hacerme con el poder, de asustar de tal manera a la sociedad que todo me fuera perdonado y nada negado. Afloran a cada hora nuevas pruebas de mi muy presunta querencia a rondar las esquinas oscuras de la vida en sociedad y hasta se ridiculiza con inusitada y cruel fuerza mi afán por conquistar amiguitos, y por conservarlos, elevando su temperatura vital a base del obsequio de mi caricia, como una suave tela sobre la piel febril.

Defenderme, claro, me defiendo, que no es cosa de aparecer como un desnudo cristiano rendido a las fauces de los leones. Pero, lo reconozco, estoy cansado, muy cansado. Sólo espero que la llegada del otoño me permita alcanzar momentos de renovado esplendor. Y es que bastante sofoco arrastro para que, encima, deba aceptar esta sofoquina, aunque he de aceptar que la atención que se presta a los peligros de los rayos de sol, con su inusitada claridad, no me vienen mal, para distraer la atención.

Se ha dicho de mí que estoy paranoico, que es intrínseco a mi naturaleza sobrevivir mejor en un cultivo alimentado por teorías conspirativas. Pero es que es verdad que hay más gente que conspira que la que respira, al menos a mi paso. Y, sobre todo: tengo pruebas de lo dicho. Se me pide que las muestre. ¡Ja! Eso sería dar ventaja al archienemigo, revelar los genes de mi juego, negarme de entrada la posibilidad de habitar gustosamente en las debilidades ajenas.

Me siento perseguido. Pero perseveraré en mi camino. Al fin y al cabo ellos tienen la fuerza de las instituciones pero yo tengo la potencia de la silenciosa asechanza.

Lo confieso: soy el virus de la gripe.

Voy a afiliarme al PP. Parece que me pueden dar un buen cargo.

Manuel Alcaraz Ramos es Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Alicante y Director de Extensión Universitaria y Cultura para dicha ciudad. Ha militado en varias formaciones de izquierda y fue Concejal de Cultura y Diputado a Cortes Generales.

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