sábado 29/1/22

La Conferencia

A pesar de la imagen de desgaste, el PSOE sigue siendo la formación de referencia para la mayoría de los ciudadanos desencantados con el Gobierno de Rajoy...

Sistema Digital | “España necesita un Partido Socialista sólido, con una clara idea de Estado y dispuesto a convertirse en Gobierno en cualquier momento”. Esta afirmación comienza a circular con fuerza entre amplios sectores conservadores de la sociedad española no tanto por su íntimo deseo de que se produzca una alternancia en el poder -todavía siguen apostando por un Partido Popular “regenerado”- sino por el temor a una eclosión de fuerzas alimentadas básicamente por la idea de rechazo a lo existente, pero sin capacidad de superar la coyuntura y consolidar el futuro. En esos centros de poder, económico, social y mediático, manejan informaciones de primera mano según las cuales, a pesar de la imagen de desgaste y problemas internos del PSOE, el viejo partido de Pablo Iglesias sigue siendo la formación de referencia para la mayoría de los ciudadanos desencantados con el Gobierno de Mariano Rajoy. Mis interlocutores manejan una idea muy elaborada y contrastada: “los que han perdido el entusiasmo por el partido Socialista están deseando una oportunidad para recobrarlo”.

Si eso es así, parece claro que la primera oportunidad que se le presenta al PSOE para emitir un mensaje de credibilidad es la inminente Conferencia Política de la que se espera una toma de posición muy bien articulada y comprensible sobre los más graves problemas que afectan hoy a los españoles. Convertir las jornadas de la Conferencia y sus debates en un escenario para el lucimiento de discursos efectistas con la mirada puesta en opciones personales de futuro, por muy legítima que sea esa ambición, sólo serviría para alimentar sugestivos titulares y ahondar en la idea de que priman las tensiones internas sobre el compromiso que un gran partido político tiene con la sociedad a la que sirve y por la que existe. La Conferencia Política llega en un momento en el que hay que dar respuesta a temas tan fundamentales como los que engloba la idea del Estado del Bienestar, ahora en grave peligro, bajo mínimos. Todos sabemos lo que eso significa respecto a la educación, la sanidad, la igualdad, la atención a los más castigados por la crisis…Y el paro, por encima de cualquier otra preocupación.

De la Conferencia no pueden salir a la opinión pública, aunque queden en los archivos, extensos documentos sino conceptos muy inteligibles que puedan asumirse y comprenderse por quienes van a conocerlos en la versión cada vez más condensada en palabras que ofrecerán los medios y las redes sociales. Y la Conferencia deberá ser muy flexible en sus planteamientos iniciales para incorporar una respuesta a aquellas cuestiones que están en la calle, aunque no se previera su impacto cuando se hizo el primer diseño. ¿Alguien pude pensar que los periodistas acreditados no van a interesarse una y otra vez por la relación entre el PSOE y el PSC? ¿Alguien piensa que no va a ser recurrente la pregunta sobre la fecha de las primarias y los nombres de los candidatos? ¿Alguien cree que, a la vista de encuestas conocidas y las que puedan publicarse en vísperas de la Conferencia, no va a cuestionarse la estrategia de los pactos a la hora de configurar una alternativa de Gobierno al Partido Popular?

Es comprensible que los responsables de la Conferencia Política desearan que el eje de atención fuera el amplio temario diseñado, pero basta con observar las más recientes experiencias de los debates en el Congreso de los Diputados, o en las comparecencias de los líderes políticos en actos para los que han preparado con mimo textos muy documentados más allá de la coyuntura, para tener que admitir que existe una mediación insuperable entre el objetivo diseñado y el resultado alcanzado. Más vale saberlo, despejar las dudas cuanto antes y ganar tiempo y espacio para elaborar y transmitir las reflexiones más profundas y permanentes. Imprescindibles, por otra parte, para sustentar con seriedad cualquier mensaje.

Los focos de atención política van a estar puestos en la Conferencia del PSOE. Es una buena prueba de que lo que hagan y digan los socialistas sigue siendo de vital importancia. La oportunidad de interesar, primero, y conectar, después, con una gran masa de ciudadanos que sigue teniendo su simpatía a la izquierda, no puede desaprovecharse. Recordemos el pensamiento de mi sabio interlocutor “los que han perdido el entusiasmo por el Partido Socialista están deseando la oportunidad de recobrarlo”.

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