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viernes. 01.07.2022

Catalunya “el Gobierno de los mejores recortes”

Artur Mas manifestó que pretendía establecer en la Generalitat el “Gobierno de los mejores”. A los pocos días los actos demostraron que no era cierto y que su gobierno se configuraba como el gobierno al servicio de unos pocos, y que sin duda se conformaba el “gobierno de los mejores…recortes”. En efecto no han hecho falta los cien días para ver hacia donde se dirigía el gobierno bipartito de Convergencia y Unió.

Artur Mas manifestó que pretendía establecer en la Generalitat el “Gobierno de los mejores”. A los pocos días los actos demostraron que no era cierto y que su gobierno se configuraba como el gobierno al servicio de unos pocos, y que sin duda se conformaba el “gobierno de los mejores…recortes”.

En efecto no han hecho falta los cien días para ver hacia donde se dirigía el gobierno bipartito de Convergencia y Unió. En terrenos emblemáticos como la sanidad y la educación las posiciones son significativas.

En Sanidad el nuevo Gobierno parece dirigido a ponerse al servicio de la sanidad privada y las compañías de seguros sanitarios. El nuevo consejero, Boi Ruiz, que previamente ha sido el máximo representante de la patronal de hospitales privados, desde el principio ha manifestado o su desconocimiento sobre la sanidad pública o su deseo de recortarla sustancialmente. En sus primeros días se dedicó a publicitar la necesidad de que los catalanes se hicieran socios de compañías de seguros sanitarios, porque, según él, era evidente que la sanidad pública no podría mantener sus actuales prestaciones. Dicho y hecho, ya ha dejado sin efecto las previsiones sobre nuevos Centros de Atención Primaria y sobre nuevos Hospitales públicos. Junto a ello ha planteado recortes en personal y en los actuales servicios sanitarios. La última medida ha sido la eliminación de los límites para las listas de espera. En este sentido ya ha manifestado que eliminarán la actual ley, fruto del gobierno anterior, que establecía un plazo máximo de seis meses para cualquier tipo de operación en la sanidad pública. Todo ello ya ha provocado un gran revuelo entre el personal médico adscrito a los hospitales públicos que ha hecho público el cuasi unánime rechazo a la medida. Lo más grave es que el Govern centra todos los recortes sanitarios en las dificultades financieras, pero ello se contradice con el hecho de la promesa de Mas y cia., de plantear que los seguros privados serán desgravables en la cuota autonómica del IRPF. Es decir no hay dinero para la sanidad pública, pero si que lo hay para subvencionar la seguridad privada que cubren los seguros médicos. Todo un ejemplo.

En educación no sólo se ha cambiado el nombre de la conselleria, cosa que en si ya es toda una declaración de intenciones, a partir de ahora ya no es conselleria de educación sino conselleria de enseñanza. Al frente la consellera Rigau, el ariete de la escuela privada, la que consiguió de los socialistas dar un golpe de muerte al Pacto Nacional de la Educación a través de la Ley de Educación, al mantener de forma diferenciada las dos redes de escolares, la pública por un lado y la concertada por otro. Sus primeras medidas son entre otras el dar mayor puntuación para entrar en una escuela al hecho de que los padres o hermanos de los aspirantes hayan estudiado en la escuela a la que se opta, o la limitación de cobertura de vacantes. Asimismo la nueva consellera que ha nombrado como segunda figura de la conselleria a una persona del Opus Dei ha reducido los gastos corrientes de las escuelas públicas hasta el 80% de los actuales, nos referimos a gastos como la calefacción , la electricidad, o los materiales escolares. A la vez que se hacen estos recortes no tiene inconveniente en incrementar conciertos educativos mediante la concesión de nuevas líneas educativas a escuelas de de élite del Opus, que segregan a los alumnos por sexos. Otro ejemplo.

Por su parte el Conseller de Economía, un insigne académico que no político, de acuerdo con el propio President,  a la vez que nos comunica, día si, día también, los graves problemas financieros de la Generalitat, mantiene su intención de eliminar el Impuesto de sucesiones en Catalunya, impuesto que sólo afecta a un 6% de los ciudadanos más pudientes de Catalunya, y que comportará dejar de ingresar unos 450 millones de euros anuales. Ejemplo de que la situación económica comporta recortes para la mayoría pero no para unos pocos privilegiados.

Asimismo el Conseller de Empresa, ya no de trabajo, otro profesor sin experiencia política, planteó que su objetivo y satisfacción sería la de reducir el paro de la comunidad a la mitad al final del mandato. Eso sí, no anunció ni una medida de cómo pretendía hacerlo. Ante el primer problema laboral, el de Yamaha que plantea abandonar su planta en Catalunya, que es rentable, y su traslado a Francia, el nuevo y docto conseller sólo se le ocurrió manifestar que se trataba de una decisión empresarial. Esta situación liga con las declaraciones del propio President Mas que planteó que el ejemplo para Catalunya era el de la empresa Nissan, que ha logrado imponer un recorte y congelación salarial y un mayor numero de horas de trabajo a cambio de mantener el trabajo.

En lugar de un “gobierno de los mejores” la sociedad se ha encontrado con un gobierno de las caras de siempre de CiU, más una serie de independientes, a los cuales les falta cultura política, a la vista de sus errores de párvulos políticos se pone de manifiesto la importancia y la dignidad que a veces les negamos a los políticos de vocación. Un gobierno que con el voto de muchos, demasiados, gobierna al servicio de unos pocos grupos privilegiados.

Y no es sólo su carácter y su voluntad de aprovechar el momento para recortar el estado del bienestar, también lo es el de su carácter revanchista, como hemos podido observar desde el inicio, eliminando consecuciones básicas del gobierno tripartito y en especial toda herencia del paso de ICV por la Generalitat. De entrada Mas eliminó la conselleria de Medio Ambiente, lo cual nos indica la falta de sensibilidad ambiental, posteriormente la actuación del “panzer” Puig en la conselleria de interior, eliminando el límite de los 80km/hora en la entrada a Barcelona, sin tener en cuenta ni las consecuencias contaminantes ni su efecto en cuanto a accidentes de tráfico. Asimismo ha eliminado el Código ético de la policía autonómica, si bien no se ha atrevido a eliminar las cámaras de las instalaciones policiales. Por último la católica Vicepresidenta pretende eliminar el Memorial Democrático y borrar todo vestigio de memoria histórica, porque le parece que según ella sólo se recordaba a unos y la gente de Unió “fue perseguida por la república y por el franquismo”. Hasta llegaron a suspender la subvención para la celebración de los 30 años de existencia de la Asociación Catalana de Ex-presos Políticos del franquismo. Se trata de hurtar la memoria de la represión y de la lucha antifranquista en la que los miembros de esos dos partidos pintaron poco, y a la vez mantener una visión revisionista que presenta a Franco y al franquismo como unos enemigos básicamente de Catalunya, en lugar de unos enemigos de la república democrática, de sus clases populares, y de todos sus pueblos.

Se trata en definitiva de mantener la hegemonía del nacionalismo en la sociedad catalana, basada en una permanente confrontación entre Catalunya y Madrid, bajo la que se trata de ocultar otras contradicciones igual o más importantes, como la de los diferentes intereses sociales existentes en la sociedad catalana y española.

Lo único que cabe contemplar es que, a la vista de la cascada de actuaciones en contra de los intereses colectivos efectuadas por el nuevo gobierno de Mas en estos dos meses, la ciudadanía de Catalunya reconsidere y corrija el sentido de su voto en las próximas elecciones municipales. Y eso a pesar de que con la excepción de ICV se nota a faltar la existencia de una oposición fuerte y clara, ya que desde el PP hasta ERC pasando por el PSC parece estar más interesados en ser elegidos como pareja de baile de Mas que en ejercer realmente su función opositora, y eso que sería normal en el caso del PP, es lamentable en el de partidos que se reivindican de izquierda.

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