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Carmen Cuesta, la “peque”

NUEVATRIBUNA.ES - 17.10.2010Murió a los 87 años en Valencia, ciudad a la que se había trasladado después de cumplir una condena de 12 años y tras ser desterrada a 350 kms. de Madrid.
NUEVATRIBUNA.ES - 17.10.2010

Murió a los 87 años en Valencia, ciudad a la que se había trasladado después de cumplir una condena de 12 años y tras ser desterrada a 350 kms. de Madrid.

“Madrid era un lugar triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja” Tenía 16 años cuando fue detenida, junto a su amiga Virtudes González de 18, y encarcelada por la policía franquista en 1939 junto a un grupo de militantes de las JSU en la madrileña cárcel de Ventas. Virtudes fue una de las “Trece Rosas”. Carmen compartió celda, en la sección de menores de la prisión de Ventas con tres de ellas: Martina Barroso, Anita López Gallego y Victoria Muñoz. Le llamaban la “peque” porque era la de menor edad.

Carmen Cuesta sobrevivió a uno de los más infames episodios de represión del régimen franquista después de finalizada la Guerra Civil. A su padre, Alfonso Cuesta, lo fusilaron por haber gestionado durante la guerra un parque de automóviles del Gobierno de la República y a ella la detuvieron y encarcelaron por ser militante de las Juventudes Socialistas Unificadas. Su hermano Alfonso también fue encarcelado, su delito, ser piloto de la República.

Recuerda su hermana Angelita que un falangista, vecino de la familia, se presentó pistola en mano para detener al padre "y como no estaba, se llevó a mi hermana Carmen, de 16 años, encañonándola hasta la comisaria que estaba en el número 5 de nuestra calle".

Después de un penoso peregrinaje por varios centros de detención su padre "la encontró en la comisaria de la calle Goya y consiguió que la soltaran, pero él fue detenido y ya no volvió a salir a la calle". Unos días después Carmen y Angelita fueron detenidas junto a otros 56 jóvenes. Angelita fue posteriormente liberada porque no militaba en las JSU. 43 chicos y 13 chicas fueron fusilados el 5 de agosto de 1939 ante el paredón del cementerio del Este.

Ella, décadas después del fusilamiento de sus compañeras, mantenía vivo el recuerdo “amargo, muy amargo” de aquella noche: “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?”

Carmen mantuvo viva la memoria de sus compañeras fusiladas para que su nombre no se borrase de la historia pero no consiguió localizar los restos de su padre. Su hermana Angelita, a sus 91 años, continúa la búsqueda.

Pilar Rego - Educadora social