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miércoles. 29.06.2022

Camarada Gómez

NUEVATRIBUNA.ES - 4.10.2010Si don Tomás Gómez se cree lo que dice no queda más que reverenciar que conserve esa candidez más allá de los cuarenta. En caso contrario llegará en política aún más lejos de lo que ha llegado.
NUEVATRIBUNA.ES - 4.10.2010

Si don Tomás Gómez se cree lo que dice no queda más que reverenciar que conserve esa candidez más allá de los cuarenta. En caso contrario llegará en política aún más lejos de lo que ha llegado. Uno se inclina más por lo segundo no tanto por aguar esta exaltación del líder que salió de Parla al universo como por tener la nefasta costumbre de fiarse algo más de los hechos que de las palabras. Este aire que ha gastado en la precampaña, a medio camino entre el catequista con guitarra al hombro y el revolucionario con la salvación del mundo a sus espaldas, se compadece poco o nada con una sociedad que reclama mucho más soluciones que monsergas. La cosa se ha puesto de un práctico que asusta. Tanto que cuando alguien como él, en el fragor de la batalla, por supuesto fraternal, exclama que ha puesto en marcha una fuerza imparable de cambio y transformación ya no se sabe si augura el advenimiento de la república socialista o es que ha encendido la vaporetta.

Y no es que sea yo el descreído; que hasta no descarto todavía un lío con la Pataky, sino que es el ya candidato quien predica pero luego esconde el trigo. Por eso, ese discurso recurrente a lo Luther King de tener un sueño en el que en la Comunidad de Madrid uno se aburra de ser tan feliz se afea cuando en vez de buscar titulares se trata de tomar decisiones. De ese modo, las cajas de ahorro, que en sintonía con esa grandilocuencia bien podrían ser instituciones financieras al servicio de la clase obrera, pasan a ser los mullidos acomodos de los colegas de toda la vida. O pasa cuando, en aras de la lucha por la justicia social de los pueblos, por la solidaridad internacional de siempre, uno clama para que se quite un impuesto a los más ricos y calla cuando se recorta el salario a los trabajadores o se congelan las pensiones a los jubilados.

O se delata cuando se está en contra de que la sanidad o la educación sean el negocio de unos avispados pero la firmeza se torna en tibieza depende de si lo hace Esperanza Aguirre, que es de derechas y nunca lo oculta, o se le ocurre a Gómez que al parecer es de izquierdas pero con contrato fijo discontinuo. Eso sí, todo ello sin tener reparo alguno luego en ponerse el disfraz de partisano aunque no sea Carnaval o levantar con rabia el puño más por no descuidar las flexiones musculares que por convencimiento ideológico.

Bien pudiera parecer que don Tomás ha aparentado ser radical más para alejarse de Trini que para acercarse a sí mismo. Está bien presumir de orgullo proletario, pero desde que el aspirante a presidente madrileño vendía cebollas al momento en el que se marcó como una de sus prioridades irrenunciables tener un despacho en la Asamblea de Madrid sin ser diputado ha pasado el tiempo suficiente para que, además de no olvidar de dónde viene uno, también convenga saber a dónde se va más allá de la Puerta del Sol.

Germán Temprano es escritor y periodista

Blog: JAULA DE GRILLOS

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