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domingo 22/5/22

El 'Califato' contra Charlie Hebdo

Todavía con la raspa de bacalao en la garganta por la masacre reflexiono en voz alta sobre lo sucedido en París...

Homenaje a Georges Wolinski y sus compañeros

Todavía con la raspa de bacalao en la garganta por la masacre contra Charlie hebdo reflexiono en voz alta en torno a lo sucedido en París. Son eso, reflexiones titubeantes; interrogaciones sobre cuestiones espinosas de alguien que, como un servidor, sabe de ese asunto tan poco como nada. Ponerlas aparentemente ordenadas es solamente un deshago personal.

Dos artículos han aparecido hoy en El País que me provocan toda una serie de consideraciones: «El califato contra Europa» y «Un desafío yihadista en auge», de Lluis Bassets y Fernando Reinares respectivamente. La tesis central de ambos trabajos periodísticos es: el califato quiere acabar con la libertad de los europeos (Bassets) y el atentado no sólo lo es contra la libertad de prensa, sino contra la fibra misma de las sociedades abiertas. Coincido, por supuesto, con ambos. Ahora bien, esa coincidencia  me impulsa a seguir escarbando en ese territorio del «califato» y del «yihadismo en auge».

¿Quién es realmente el califato y quiénes son, también realmente, sus franquicias? Sea quien sea ¿sólo persigue la liquidación de las libertades de los europeos y la fibra misma de las sociedades abiertas? Me permito un matiz: que Europa sea una sociedad abierta está por ver, pues cada vez más parece bloqueada, más ensimismada e impermeable a procesos de apertura dignos de ese nombre.

¿Qué poderes fácticos globales -califales o no- están interesados en ello? ¿Qué intereses geoestratégicos, económicos y políticos, representa el califato que acucia, subvenciona a fondo ganado (con un potente arsenal financiero) y protege a sus franquicias, que se visten con el ropaje de intereses religiosos y culturales? ¿Existe vinculación entre el califato de turbante y el califato de chistera?  Algo sobre esto último apareció, aunque sólo de puntillas, tras ciertas revelaciones tras la matanza del 11 de septiembre de las Torres Gemelas. ¿Quién está detalladamente al tanto de estas, si las hay, vinculaciones? ¿Existieron en el pasado guerras religiosas, químicamente puras? ¿Las hay ahora? ¿O más bien, ayer y hogaño, dichas guerras fueron la máscara de otro tipo de intereses? Más todavía, ¿está pactada esta guerra geoestratégica mientras sus franquicias se empeñan en hacernos ver que son irreconciliables?

Volvamos a las hipótesis de Bassets y Reinares: se trata de terminar con la libertad de los europeos y contra la fibra misma de las sociedades abiertas. Así las cosas –Bassets y Reinares conocen suficientemente el paño--  hay que decir algo con calma y claridad. La mejor manera de enfrentarse contra ese horror es la confirmación y extensión de las libertades, de los derechos políticos y sociales de estas sociedades abiertas. Yendo por lo derecho: nuestras democracias están envejeciendo a marchas forzadas y el ciclo largo de los derechos no sólo se ha frenado sino que, desde arriba, se está poniendo en entredicho. Mientras tanto, reaparecen preocupantes señales de xenofobia y nihilismo, que pueden desembocar en lo que se ha dado en llamar «revolución pasiva». De esta manera, Europa –y la Unión Europea— se debilita: su supervivencia está al albur de los conchabeos de los califatos religiosos y los laicos. Y sus cardenales siempre tendrán monaguillos para lanzar la bomba, así en Atocha como en París.

El 'Califato' contra Charlie Hebdo