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lunes. 08.08.2022

Bases para la comprensión del Socialismo del siglo XXI

El Socialismo del siglo XXI, como revolución humanista que es, presta especial atención a la solidaridad...

El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos. Esta reflexión del Subcomandante Marcos, guerrillero indigenista y a la sazón líder del EZLN, probablemente sea una de las citas que mejor definan la esencia del Socialismo del siglo XXI.

Para explicar las bases de esta revolución social y humanista, es imprescindible entender que nuevos desafíos exigen nuevas soluciones. El socialismo clásico surge para combatir al régimen fabril, un sistema en el que únicamente predominaban dos clases. Los burgueses, que eran dueños de las fábricas, y el proletariado, que trabajaba en esas fábricas por sueldos de subsistencia. Sería un error luchar contra el capitalismo globalizado con un socialismo pensado para combatir al capitalismo fabril. El Socialismo del siglo XXI pretende ofrecer una alternativa real al capitalismo globalizado con herramientas propias, aprendiendo de los aciertos del socialismo clásico y prestando especial atención a nuevas formas de participación ciudadana y propiedad colectiva.

Como en toda revolución, hay que prestar especial atención al papel del Estado y la propiedad. El Socialismo del siglo XXI entiende que hay que alejarse del modelo de Estado igualitario, que construye muros para que la población no huya. Se plantea un Estado que tiene como prioridad la defensa del débil, que en una sociedad consumista, es la mayoría de la población que no tiene dinero para consumir servicios esenciales. Pero para esta defensa del débil, el Estado debe contar con herramientas fuertes; amplios poderes estatales y servicios públicos gratuitos que garanticen unas condiciones de vida dignas para una mayoría que de otro modo, estaría desamparada.

En lo referente a la propiedad, debemos partir sobre la premisa de que es imposible construir socialismo sin satisfacción social. Por lo tanto es importante que los individuos puedan consumir, comprar y vender. Lo cual no quita que el Estado deba nacionalizar los sectores estratégicos. No podemos garantizar la lucha contra el hambre si la industria alimentaria es privada. No podemos garantizar la lucha contra la pobreza si la banca es privada. Y así sucede con sanidad, educación, vivienda, energía o investigación. Lo que este nuevo socialismo intenta con la coexistencia entre propiedad pública, individual y colectiva, es por un lado garantizar la satisfacción social de poder tener una casa o un coche en propiedad, pero a la vez garantizar que el Estado, con la posesión de sectores estratégicos busque la rentabilidad social antes que la económica. Orientar toda la estructura del Estado a defender al débil, en vez de ignorarlo o hacer negocio con el.

El Socialismo del siglo XXI, como revolución humanista que es, presta especial atención a la solidaridad, no solo en el plano nacional, sino también en el internacional. La defensa del débil que se expuso anteriormente no se limita a los ciudadanos de un país. Hay débiles en todas las naciones del mundo, y es misión de esta revolución ayudar en la medida de lo posible a todos aquellos desamparados del mundo que están viendo vulnerados sus derechos más elementales por motivos económicos. El multiculturalismo y por tanto, la tolerancia son pilares fundamentales de esta revolución.

En resumen, concluimos que el el Socialismo del siglo XXI es una revolución que pretende proveer de humanidad a todos aquellos a los que se les niega diariamente, tratándolos como mercancía, como cifras; sumidos en el más absoluto desamparo y dependiendo de la caridad de quién los utiliza para enriquecerse. Pero para comprender realmente lo que es el Socialismo del siglo XXI, hay que comprender los motivos que tienen sus enemigos para rechazarlo. Y es que si hubiera un Estado que garantizase los derechos más fundamentales a sus ciudadanos (vivienda, alimentación, sanidad, educación...) ¿Quién iba a trabajar por salarios de miseria? ¿Quién iba a pagar por servicios ya garantizados? ¿A costa de que desesperación iban a enriquecerse las grandes corporaciones?

El Socialismo del siglo XXI se presenta como una herramienta eficaz para quebrar los pilares más fundamentales del capitalismo globalizado en el que vivimos. Una revolución social y humanista que tiene como misión luchar contra la injusticia y defender al débil. Un movimiento que esta llamado a derribar los muros de la intolerancia, asaltar las fronteras de todo el mundo y conquistar las conciencias de sus habitantes. Un movimiento llamado a alcanzar el Estado supremo de bienestar.

Bases para la comprensión del Socialismo del siglo XXI