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lunes. 03.10.2022

Asamblea Federal IU: Saltar fuera de nuestra sombra

Los días 14, 15 y 16 de diciembre se celebró en Madrid la 10ª Asamblea Federal de Izquierda Unida. Lista única, coordinador elegido por unanimidad, debate de la ponencia en comisiones disperso y en ocasiones estrafalario, y aceptable resolución política final. Todo ello en una asamblea de mil delegadas y delegados, mayoritariamente desplazados del centro de gravedad de la acción política.

Los días 14, 15 y 16 de diciembre se celebró en Madrid la 10ª Asamblea Federal de Izquierda Unida. Lista única, coordinador elegido por unanimidad, debate de la ponencia en comisiones disperso y en ocasiones estrafalario, y aceptable resolución política final. Todo ello en una asamblea de mil delegadas y delegados, mayoritariamente desplazados del centro de gravedad de la acción política.

Quizás, por esta circunstancia, y con honrosas excepciones, entre ellas la intervención del coordinador de Andalucía, Diego Valderas, o la del nuevo coordinador de IUCM, Eddy Sánchez, el micrófono cayó en manos de portavoces que no intervenían sino que improvisaban acalorados mítines, debidamente jaleados por el plenario. Un hecho que incorporó la asamblea al delicado escenario de la retórica conceptual, de consumo interno y escasa comunicación con el mundo exterior, seguramente debido al lugar del evento, un hotel en las afueras de Madrid, de difícil acceso y en medio de un polígono industrial.

Como bien está lo que bien parece, podríamos convenir que cuando los medios de comunicación se hicieron eco de la asamblea (hubo silencios que hieren la sensibilidad de cualquier ciudadano consciente y también hacen añicos los códigos deontológicos de la información) se trasladó una imagen de la misma que no nos dejaba en mal lugar, aunque siempre mejorable.

Los ejes del debate

Un proverbio árabe proclama que “el hombre no puede saltar fuera de su sombra”. Nosotros decimos que Izquierda Unida puede y debe ir más allá de su sombra. Debe ser capaz de reforzar su condición de formación política de la izquierda transformadora y destripar la idea de fuerza de lucha y de gobierno. Somos gentes de izquierdas que no necesitan ni moderar el discurso ni echarse al monte. Somos parte misma del conflicto social, y pretendemos estar en el corazón de las luchas que se suceden en todos los ámbitos de la sociedad española, sobre todo en el mundo del trabajo, y reforzar allí nuestra presencia. Creemos que este perfil de fuerza reivindicativa es incuestionable, salvo para aquellos que en su particular y súbita vocación identitaria, creen hacer la revolución en una tribuna.

De ahí que pudiéramos observar cierta tendencia en algunos dirigentes hacia lo que podríamos llamar una política de imagen, cargada de retórica -en ocasiones no exenta de emotividad-, y muy preocupados por repetir lo que una parte de la sociedad quiere escuchar, posiblemente confundiendo la parte con el todo. Se entreven rasgos que se alejan de nuestra renovada tradición pero que sintonizan bien con unos tiempos de celeridad y cambios bruscos no siempre propicios para ordenar un discurso que se aleje del populismo y del aplauso fácil. Quizá por eso, muchos de los delegados deambulaban pensando más en la próxima Asamblea, ya que la imagen requiere de una oportuna cirugía para eliminar las arrugas del pasado y enfrentar un presente con la clase trabajadora y los sindicatos luchando por los derechos que les quieren arrebatar.

Pero a IU le va llegando la hora de hacer valer sus programas allí donde eso es fundamentalmente posible: interviniendo en la redistribución social del presupuesto; eligiendo prioridades en la aplicación de los recursos, aunque a veces, estos sean limitados, y buscando nuevas formas de producción de los mismos. Nosotros no somos una ONG, ni una plataforma de ciudadanos y ciudadanas soliviantados contra la política y los políticos. Somos una fuerza política beligerante contra las políticas neoliberales destinadas a demoler el Estado social, a acabar con los servicios públicos, con la “arquitectura” del derecho del trabajo y a llevar la precariedad y el empobrecimiento a la inmensa mayoría de la sociedad española. Denunciamos la perversa representación que algunos dirigentes políticos hacen del mandato recibido de la ciudadanía, sometiéndose al dictado de las instituciones financieras y de los lobbys económicos. Combatimos la complicidad de grupos políticos y económicos para que la democracia se arrodille ante los mercados. Y pelearemos ahora y siempre contra el ideario liberal que deja al Estado desnudo y trasvasa ingentes recursos públicos a la iniciativa privada. Pero no confundiremos estos hechos con nuestra participación en campañas de compleja naturaleza que se orientan contra la política, en tanto que herramienta de la democracia, porque casi siempre, agazapados bajo sus alas, maniobran viejos poderes autoritarios dispuestos a entregar las urnas a los consejos de administración.

Por eso en la Asamblea de IUCM, celebrada dos semanas antes, quisimos dirigir la ponencia política a los problemas de la sociedad: al Estado de bienestar, a la sanidad, a la educación, al empleo, a la fiscalidad, al medio ambiente, al modelo productivo, a las pensiones, al sistema público de protección social, a los jóvenes, a las mujeres, a los desahucios, a la convergencia con el movimiento sindical y el tejido social organizado, al modelo territorial, a los transportes, al modelo de ocio y consumo. Y a partir de ahí dedicamos tiempo y palabras a definir a quién dirigirnos y con quién contar en este proyecto de transformación. Una ponencia que fue aprobada en Madrid por gran mayoría y que a grandes rasgos avanzaba los principales temas de la Asamblea Federal. Lamentablemente, entre confusión y confusión, en este fin de semana quedaron ocultos en una ponencia que fue acertadamente enriquecida pero también confusamente desarticulada.

A nuestro juicio, IU debe dedicar su talento e inteligencia a trabajar en la alternativa a estos problemas; en la elaboración de programas solventes y viables para atajar desde la izquierda los problemas de la gente. Estamos un poco hartos de someternos en cada Asamblea a un examen de fe sobre categorías intangibles, que nuestra militancia en IU corrobora, mientras se nos escapan de las manos aquellas propuestas que mejor nos vinculan a trabajadores y ciudadanos. Si hiciéramos esto último, avanzaríamos en los valores de la libertad y el socialismo por los que peleamos. Pero si devaluamos la acción política concreta en aras de un capitalismo agonizante que nos abrirá las puertas al socialismo del siglo XXI, mucho nos tememos que la derecha seguirá campando a sus anchas.

La Asamblea de IU eligió un Consejo Político en lista única, y al coordinador general por unanimidad. Es hora de transformar estos hechos en capacidad de iniciativa política, en la búsqueda de acuerdos para ensanchar el territorio de las izquierdas para romper el bipartidismo y emerger en el denso electorado progresista, en los espacios sociales y sindicales, como la mejor alternativa para representarles, para construir una sociedad más justa e igualitaria.

Asamblea Federal IU: Saltar fuera de nuestra sombra