viernes. 21.06.2024

Contra Artur Mas y sus franquicias

¿De dónde saca el escriba sentado del chuletario que quien es contrario a Mas es partidario de Aznar?

115053654Homenaje a Amalia Rodrígues

Desde que Amalia Rodrigues lo dejó cantado, sabemos que «una casa portuguesa es con certeza, es con certeza una casa portuguesa». Toda una frase que debió turbar a los filósofos realitivistas. Y desde los tiempos más antiguos de la filosofía podemos entender que si «a es igual a b, y b es igual a c, a es igual a c». A partir de esa última construcción lógica el hombre ha llegado a la Luna. Honremos, pues, las sensatas aportaciones de la cantante portuguesa y, por supuesto, a Aristóteles y sus amistades peripatéticas. 

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la filosofía e incluso el razonar con punto de vista fundamentado se está separando temerariamente de la política, lo que viene a ser un peligro para la civilización. No es infrecuente leer o escuchar a políticos, a los que se les supone con dos dedos de frente, razonar de esta guisa: «era de noche, y sin embargo llovía». La repetición de este tipo de argumentos y la naturalidad con la que se expresan están adquiriendo carta de naturaleza. Primera conclusión: no han sido baldíos los esfuerzos de quienes consiguieron eliminar la Filosofía, como búsqueda del saber, de los planes de estudio. La filosofía era –y sigue siendo--  una interferencia para los desmanes del poder, para el verticismo de los politicastros de toda laya. Retengan lo siguiente: preguntado el dictador  por qué había ganado la guerra respondió sin pestañear: «Porque en nuestro bando no teníamos intelectuales». Así lo demostró, por ejemplo, con sus reticencias a Eugeni d´Ors, ya reconvertido en don Eugenio, a quien consideraba un tarambana.

Sigamos con lo nuestro. Como no podía ser de otra manera, esta técnica del razonar con las pezuñas ha llegado al argumentario –que para este caso denominaremos en lenguaje del viejo bachillerato el chuletario- de la lista de Junts pel Sí, esa variopinta coalición independentista, que preside Raül Romeva, el plasma de Artur Mas. Pues bien, esa lista  -trufada de académicos, escritores, centrocampistas y, sobre todo, de políticos de toda la vida- ya tiene en sus manos el chuletario de campaña. El apotegma principal es: «Quien está contra Mas está con Aznar», según nos informan los diversos medios barceloneses.

Oiga, ¿no les parece a ustedes que es una desatención mayúscula al bueno de Romeva que es quien formalmente preside el elenco electoral?  Es como si Hamlet no fuera el protagonista.

¿De dónde saca el escriba sentado del chuletario que quien es contrario a Mas es partidario de Aznar? Naturalmente, surge de la lluvia que caía, a pesar de ser noche cerrada. Surge del anacoluto en el que se ha convertido una buena parte de la política. Y más todavía: de la reinvención de la reciente historia de Cataluña. Es decir, no existieron los continuos pactos y cabildeos, las constantes martingalas y componendas entre Pujol y su Enviado en la Tierra, Artur Mas, con el mismísimo Aznar. No hubo abrazos y sonoras palmadas en la espalda, no hubo besuqueos y arrumacos. Pura invención de los adversarios de Artur Mas. Tampoco hubo contagio mutuo a la hora de meter la motosierra en los derechos sociales; no hubo recortes, sino ahorro e inversiones.  Así las cosas, tampoco debió existir el piadoso Romeva cuando, desde su partido, atacaba al mismísimo Artur Mas. Y por no haber, tampoco se dieron las huelgas generales contra las políticas del tándem Pujol—Mas y Aznar. Digamos pues, que estamos ante una novedad: la historia no la escriben solamente los vencedores, también cualquier estantigua puede hacerlo siempre que tenga la necesaria y suficiente desfachatez para ello.

Moraleja.- Oigan a doña Amalia Rodrigues, lean al viejo Aristóteles. Es un antídoto –un pequeño antídoto— contra el chuletario de Mas. Que podría estar inspirado en la historia de «en tiempos de los apostoles habían unos barbaros que se comían los pajaros que estaban en los arboles», que –tal como se narraba- no permite acentos en las esdrújulas. Lo que decimos con la idea de que Karmele Merchante, la nueva musa radiofónica del independentismo, no meta la pata con los acentos.   

Contra Artur Mas y sus franquicias