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miércoles 25/5/22

Aprender a jugar, de nuevo

Juntar a 550 personas bajo el calor abrasador de Andalucía, en pleno agosto, no es una tarea nada fácil. Sin embargo, el trabajo de todo un año de un grupo de 11 jóvenes, empeñados en ofrecer una alternativa de ocio diferente, ha dado sus frutos.
Juntar a 550 personas bajo el calor abrasador de Andalucía, en pleno agosto, no es una tarea nada fácil. Sin embargo, el trabajo de todo un año de un grupo de 11 jóvenes, empeñados en ofrecer una alternativa de ocio diferente, ha dado sus frutos. Un año más, las calles de Mollina (Málaga) se llenan de gente dispuesta a probar cosas nuevas cada día, a renovar amistades y a perderle el miedo a cosas tan dispares como una partida de rol, la danza del vientre o la espeleología. 550 alojados, aunque los visitantes elevan la cifra de asistentes de forma considerable.

La Asociación Dominium nació hace algo más de 7 años con el objetivo de “dar a conocer y fomentar la incorporación de los jóvenes a los juegos de rol y actividades similares, fomentar las relaciones interpersonales y sociales de los jóvenes, potenciar la creatividad y el espíritu crítico y dar una oferta lúdica atrayente a los jóvenes de Málaga”. Sin embargo, pronto este objetivo se les quedó pequeño, y parte de aquel germen decidió comenzar la organización de las Jornadas Tierras de Nadie, que este 2008 cumplen sus seis años de existencia. Una vida que ha estado marcada siempre por el éxito de participantes y actividades, que no dejan de crecer en cada edición. Y de la que distintas asociaciones y organismos públicos han tomado buena nota, apoyando año tras año el esfuerzo realizado.

Quien no sepa nada de juegos de estrategia, rol o similares, puede encontrar poco atractiva esta oferta, pero quien no haya perdido el miedo a probar algo nuevo, a cambiar la piel a cada momento, o simplemente no ha olvidado lo rápido que pasaba el tiempo cuando de pequeños dedicábamos horas y horas a jugar, sabrán encontrar en Mollina una oferta acorde a sus inquietudes. Porque la curiosidad es una de esas cualidades que no debería desaparecer mientras nos hacemos mayores. Johan Huizinga en su libro “Homo ludens” ya habló sobre la importancia del juego, no sólo como un simple pasatiempo, o una actividad social, sino como algo cargado de sentido en sí mismo. Un tiempo dedicado a algo que nos permite profundizar en nuestro autoconocimiento y en el de los que nos rodean, también nos ayuda a mejorar nuestra empatía, a mejorar nuestra capacidad para evaluar situaciones y posibles soluciones, nuestro espíritu critico. Y nos ofrece una oportunidad inmejorable para poner en práctica nuestras habilidades sociales, fomentar o crear nuevas relaciones y seguir aprendiendo cada día un poco más del mundo que nos rodea.

Afortunadamente para una sociedad que, según los estudiosos da cada vez más importancia a los bienes materiales, existe gente que se preocupa por ofrecer otra oferta interesante e inteligente de ocio. Y que funciona. A todas las edades y en todos los niveles, como demuestra el hecho de que entre los asistentes a las Tierras de Nadie figuren universitarios, jóvenes profesionales y, lo que es más importante aún, familias enteras.

A lo largo del año existen distintas oportunidades para explorar este mundo, esta subcultura, como la han llamado algunos (tan rica, compleja y emocionante como cualquier otra), pero sin duda las Jornadas Tierras de Nadie son una de las mejores oportunidades para redescubrir la emoción de jugar. Así que si busca algo diferente para hacer y se encuentra cerca de Málaga este fin de semana, no lo dude y pruebe a pasarse por Mollina. Seguro que repite.

Aprender a jugar, de nuevo
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