martes. 16.04.2024

Análisis electoral

Cuando estamos a unos pocos días de acceder a la fiesta de la democracia, a las elecciones y al dictamen de la ciudadanía para los próximos cuatro años; es un buen momento para reflexionar sobre lo que queremos. Para traducir nuestra ira o nuestros deseos y decidir, con nuestro voto, quienes queremos que nos gobiernen en nuestra Comunidad Autónoma y en nuestro Ayuntamiento.

Cuando estamos a unos pocos días de acceder a la fiesta de la democracia, a las elecciones y al dictamen de la ciudadanía para los próximos cuatro años; es un buen momento para reflexionar sobre lo que queremos. Para traducir nuestra ira o nuestros deseos y decidir, con nuestro voto, quienes queremos que nos gobiernen en nuestra Comunidad Autónoma y en nuestro Ayuntamiento. Este es el momento de no dejarse engañar ni por el ruido que generalmente producen quienes no tienen o no se atreven a plantear claramente sus intenciones y sus proyectos, ni por quienes prometen en campaña electoral lo que vienen negando día a día en su actuar político.

Las elecciones son sin duda el momento más importante de las democracias. Y por eso es también un buen momento para reflexionar y decidir qué queremos hacer con el poder de nuestro voto.

En nuestro caso en Navarra, creo que estamos ante una expectativa de participación electoral alta; lo que siempre es considerado como una muestra de interés y de responsabilidad ciudadana.

En esta ocasión además viene incentivada por la variedad de las listas presentadas.

La derecha, tradicionalmente agrupada en torno a Unión del Pueblo Navarro (UPN), concurrirá en esta ocasión en tres candidaturas: UPN, Partido Popular (PP) y su nueva escisión (casi al minuto de nacer el PP navarro), llamada Derecha Navarra y Española. Y a estos habría que sumar a los convergentes del CDN, que a pesar de reclamarse de centro estuvieron intentando (sin éxito) presentarse en coalición electoral con los populares.

Luego tenemos el sector nacionalista-independentista, que en anteriores procesos electorales se presentaron bajo la denominación conjunta de Nafarroa Bai, y que en esta ocasión se dividen también en dos candidaturas: Nafarroa Bai 2011 y Bildu.

Solo estos dos hechos relevantes en si mismos (en las últimas elecciones aglutinaron casi el 75% de los votos válidos), ya nos anuncia que la movilización por cada voto va a ser total. Que todos los sectores implicados en la derecha y en el sector nacionalista van a disputarse cada voto, lo están haciendo ya, y ello va a llevarnos a una alta tasa de participación electoral en Navarra.

¿Y la izquierda? Qué quieren que les diga, en principio mal y desanimada. En estos momentos es sin duda el sector más reacio a la participación y donde se encuentra la mayor bolsa de posibles abstencionistas.

En el Partido Socialista de Navarra (PSN), cuentan no obstante con la ventaja de tener un suelo electoral muy sólido, y que en los peores momentos tras los casos de corrupción del ex presidente Urralburu y su Consejero de Obras Públicas Antonio Aragón, les sostuvieron en los once escaños. Y les favorece también en esta ocasión el hecho de que haya más partidos para el reparto de escaños, esto último por el propio sistema electoral que prima a los partidos mayoritarios.

Y por último está la coalición nacida de una Izquierda Unida en horas muy bajas con un Batzarre siempre activo y cargado de honestidad, de utopías y de ilusión para sus seguidores, y que está por verse si la coalición acaba ilusionando a un sector de esa izquierda abstencionista; eso podría llevarles (si les funciona) a la obtención de un tercer parlamentario, pero también puede ocurrir que la historia propia de cada formación acabe restándoles apoyos para la coalición Izquierda-Ezkerra con la que se presentan.

Pero vayamos a los datos, en el primer bloque, el de la derecha con el CDN fluctuante, llegaron a rozar el 50% de los votos en sus mejores resultados. Y en sus peores momentos llegó a bajar doce puntos hasta el 38% de los votos válidos.

En el segundo bloque, el de los nacionalistas, sus mejores resultados corresponden a cuando se presentaron unidos en Nafarroa Bai y sumando el voto anulado de ANV, llegaron a rozar el 25%. Aquí también, de los mejores a los peores resultados de la época más dura del terrorismo etarra, hay diez puntos de diferencia.

Y en el tercer bloque, el de la izquierda, también hay una oscilación importante que va desde el 41% obtenido en el año 1991 con veintiún escaños, al 27% del año 1999 y los catorce escaños que con escasas variaciones entre lo obtenido por el PSN y lo logrado por Izquierda Unida, llega hasta hoy.

Con estos datos y viendo los antecedentes que les he comentado, podemos llegar a algunas conclusiones:

PRIMERO, que la derecha está como en sus mejores momentos, movilizada y dispuesta para obtener sus mejores resultados, y que lo único que está por ver es el como le afecta, para el reparto de escaños, el hecho de que se presenten en candidaturas separadas, aunque la verdad es que solo dos (UPN y PP) obtendrán finalmente representación. Mi opinión es que pueden alcanzar la mitad de la Cámara con 17 escaños para UPN y 7 para el PP quedando un escaño a resultas del ajustado reparto final.

SEGUNDO, el nacionalismo; en condiciones normales se fracturaría por la mitad. Pero no estamos ante esa situación.

Por una parte EA, va a tener serios problemas para que le sigan en Navarra incluso muchos de sus votantes tradicionales, en ese viaje al radicalismo independentista e ideologizado de su acuerdo en Bildu.

Y luego está además, el efecto Uxue Barcos en Pamplona, donde previsiblemente será otra vez la segunda fuerza del Ayuntamiento, por la propia imagen de la candidata.

Por ello, manteniéndose el porcentaje de votos sobre el conjunto, mi impresión es que la ruptura puede dejar siete escaños en Nafarroa Bay- 2011 y cinco en Bildu.

TERCERO, la izquierda va a continuar en sus horas bajas en el entorno del 27% de los votos válidos, por tanto solo está por ver como afecta, para el reparto de escaños, el hecho de que haya dos opciones más (PP y Bildu) que van a entrar a la hora de las subdivisiones de los votos para la adjudicación de escaños. Inicialmente le favorece al PSN que parte de los once escaños y perjudica a Izquierda-Ezkerra que está llamada a ser la menor de todos los grupos. O sea que lo mismo puede ser un doce a dos que un once a tres, dependiendo de los factores que ya les he explicado.

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