miércoles 1/12/21

Americanos, os recibimos con alegría...

La comparación es inevitable y ya han sido varios los medios de comunicación que desde la óptica de sus columnistas de opinión han trazado los correspondientes paralelismos. Sucede que las similitudes entre la ficción de Berlanga y la realidad de Eurovegas son tan llamativas que reviven y justifican el concepto de Jean Luc Godard, que sostenía que el cine no es otra cosa que la realidad a 24 fotogramas por segundo.

La comparación es inevitable y ya han sido varios los medios de comunicación que desde la óptica de sus columnistas de opinión han trazado los correspondientes paralelismos. Sucede que las similitudes entre la ficción de Berlanga y la realidad de Eurovegas son tan llamativas que reviven y justifican el concepto de Jean Luc Godard, que sostenía que el cine no es otra cosa que la realidad a 24 fotogramas por segundo. En el caso de la inminente Eurovegas, es la realidad la parece emular al cine, en una suerte de homenaje involuntario al inmortal director de “Bienvenido Mr. Marshall”.

En la imaginación de Berlanga, un pueblo empobrecido se engalana para recibir la visita de los americanos que vienen a España (nótese que hablo en presente) a iniciar el programa de ayuda al desarrollo que en 1947 se aprobó bajo el nombre de Plan Marshall. Esta aparente buena nueva es transmitida al pueblo con promesas de prosperidad y riquezas; de modo que la cotidianidad de los lugareños se ve afectada de tal manera que la vida de todos y cada uno comienza a girar en torno a este acontecimiento.

La visita a Madrid de los representantes de Las Vegas Sands Corporation y las últimas declaraciones de Esperanza Aguirre para quien lo más importante es que el proyecto recale en España y que no se repita “lo que ya pasó con Eurodisney, que se fue a Paris”; son algo así como una nueva versión del clásico de Berlanga. “Yo os recomiendo, mis queridos amigos, que vayais pensando en lo que vais a pedir a los americanos, porque yo os doy mi palabra de honor de que van a estar aquí mucho tiempo, gastándose todo el dinero”. Esta promesa, extraída de la ficción, encaja en la realidad como una pieza de puzzle, se adapta a esa oferta de quince mil empleos con la que el magnate norteamericano Sheldon Adelson pretende tentar a los españoles en paro, y con la que ya ha seducido -como era de esperar- a una clase política ansiosa por resolver asuntos para los cuales su incompetencia quedó sentenciada hace ya tiempo.

De no ser la Comunidad de Madrid, un potencial emplazamiento para esta Spanish Vegas podría ser el Delta del Llobregat, terreno de espacios naturales protegidos que, de definirse como destino para las monstruosas obras que el proyecto implica, verá desaparecer flora, fauna y paz en pocos meses. Sin embargo este detalle no parece quitar el sueño a los receptores de la oferta que, lejos de plantearse el mínimo interrogante al respecto y amparados por la necesidad de trabajo de cinco millones de españoles, defienden los “beneficios” de este esperpento que albergará unos cuantos rascacielos, varios hoteles de lujo, interminables campos de golf y otras tantas necesidades de esas que caracterizan a la clase idiota que falazmente solemos confundir con la alta.

Quienes sí han salido a hacer frente a esta clara muestra de prepotencia (yo tengo el dinero y me defeco en tu naturaleza, en tu flora, tu fauna y tu paz) han sido los integrantes de la plataforma “Aturem Eurovegas”, un poco de aire fresco, un toque de coherencia para un asunto del que -hasta el momento- sólo los incoherentes se habían ocupando. Claro que sus voces poco ruido lograrán hacer en estas instancias en las que, según parece, no habrá vuelta atrás. De todos modos es destacable el recibimiento que los detractores del Spanish Vegas dieron ayer a los magnates norteamericanos en el aeropuerto del Prat con carteles de reprobación al estilo “Yankis Go Home”. Al menos para que éstos señores sepan que no todos los españoles son tan imbéciles como para considerar positiva a esta propuesta; una idea que antiguos inversores no pudieron constatar; ya de lo contrario gran parte del litoral andalúz no sería esa calamidad de lujo y golf que hoy es.

De los seis mil millones de dólares que Adelson prevee para este proyecto, aún falta resolver de dónde saldrán cuatro mil. Aunque según se supo ayer, se negociarán con el sector privado (de ahí a que aparezcan cadáveres sepultados en el desierto de Nevada, hay un sólo paso). Y una vez obtenido el importe, la obra se pondrá en marcha. A partir de ahí lo que queda es esperar a saber cuál será el lugar elegido. Y si es Madrid, resultaría al menos satisfactorio oir la voz de Ana Botella diciendo: "Como alcaldesa vuestra, yo os aseguro que para pagar esto ni un céntimo ha salido de las arcas públicas, porque en las arcas jamás ha habido un céntimo". Algo que en la película de Berlanga funcionaba a la perfección, pero que en la realidad dificilmente pueda expresar Botella sin equivocarse.

Americanos, os recibimos con alegría...
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