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jueves. 30.06.2022

11 de marzo. Día de la infamia

NUEVATRIBUNA.ES - 12.3.2010El día 11 de marzo de 2004 pasará a la historia por haberse perpetrado en España uno de los mayores atentados terroristas de Europa, en cuanto al número de víctimas se refiere: 191 muertos y 1.800 heridos.
NUEVATRIBUNA.ES - 12.3.2010

El día 11 de marzo de 2004 pasará a la historia por haberse perpetrado en España uno de los mayores atentados terroristas de Europa, en cuanto al número de víctimas se refiere: 191 muertos y 1.800 heridos. Debería ser recordado también como día de la infamia por su sanguinaria magnitud, pero no sólo por el infame crimen de gente indefensa cometido por unos fanáticos que creían estar librando una guerra santa, también por los actos infames que se produjeron después, cometidos por españoles, entre ellos el Partido Popular y la Conferencia Episcopal, que asumieron, realimentaron y amplificaron las intoxicadoras fábulas sobre el origen y los fines del atentado, servidas por una gavilla de periodistas con pocos escrúpulos, con el sólo fin de deslegitimar el resultado de las elecciones que la enardecida derecha perdió.

Entre los días 11 y 14 de marzo de 2004, el Gobierno de José María Aznar tuvo una de las actuaciones políticas más reprobables de la historia reciente, sólo comparable por su gravedad con el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. En un momento de especial dramatismo, el Gobierno mintió a la nación y a organismos internacionales al atribuir a ETA la autoría de los atentados de Madrid, con el deliberado propósito de ocultar la filiación de los verdaderos autores para no perjudicar al Partido Popular en las inminentes elecciones generales.

Esa mentira primigenia marcó toda la legislatura, al obligar a los dirigentes del PP a seguir mintiendo y a buscar ansiosamente algún rastro que vinculara ETA con los atentados, por muy tortuoso que fuera el camino, con tal de justificar su alevoso y antidemocrático comportamiento en aquellos días aciagos.

Siguiendo el discurso de Aznar que, en Vista Alegre, marcó el comienzo de la teoría de la conspiración -Sabemos quien mintió. Sabemos quien manipuló. Sabemos quien afirmó sin pruebas. Han mentido y lo saben. Mienten ahora y han mentido antes-, una inspirada legión de escribanos, desde La Razón, El Mundo, la COPE, Telemadrid y otros libelos, hizo circular una historia delirante en la que el PSOE, la policía, los servicios secretos, el gobierno francés y el marroquí, ETA y los islamistas habían urdido una conjura para desalojar al Partido Popular del Gobierno y provocar un cambio en la política exterior española.

A lo largo de tres años, la prensa de la derecha y la emisora episcopal fueron amontonando bulos y mentiras, que los parlamentarios del PP utilizaron para formular preguntas -más de 500- y criticar al Gobierno de Zapatero en un clima de gran crispación. Bulos que los demás debían esforzarse en desmontar, pues el propósito era mostrar que había existido una conspiración tan bien urdida, que no había pruebas de su existencia porque se habían hecho desaparecer o se habían amañado para incriminar a otros. Los otros eran los fanáticos islamistas, contra los que Aznar arremetía en el extranjero, en una cruzada particular que coincidía con la belicosa política exterior de Bush, mientras que en España, los líderes del PP, para seguir encubriendo las mentiras de cuando gobernaban, hacían más hincapié en la autoría de ETA, aunque fuera como inspiradora de los atentados, como si el terrorismo islamista careciese de imaginación, objetivos y estrategas.

Hay que recordar las desdeñosas comparecencias de Aznar, Acebes, Astarloa y otros dirigentes del PP en la Comisión parlamentaria del 11-M, así como las intervenciones, a menudo insultantes, de Aznar, Rajoy, Zaplana, Acebes, Del Burgo, Martínez Pujalte y Astarloa en el Congreso y en otros foros, acusando al Gobierno de no querer investigar y solicitando dimisiones por lo mismo. Fraga indicó que la comisión parlamentaria no servía para nada, Zaplana la calificó de comisión de la mentira, Rajoy de auténtico fiasco y Martínez Pujalte, con el estilo tabernario que le retrata, señaló que el PSOE pretendía hacer con la comisión como con los enfermos de Leganés, muerte por sedación. Pero a pesar de todo, la comisión hizo su trabajo y acabó con unas conclusiones que no gustaron al PP, y la instrucción del juez del Olmo, que Rajoy quiso invalidar con el cuento de la mochila, avanzó, las pruebas aportadas generaron una consistente teoría de los atentados en la que ETA no aparecía y atribuyó el atentado a los islamistas, con el concurso de Trashorras y otros colaboradores, lo cual coincidía con las actividades del terrorismo islámico en otras partes del mundo. Entonces fue cuando la teoría de la conspiración alcanzó proporciones cósmicas, al incluir en ella a la judicatura, al parlamento, a la prensa no adicta y a quienes no comulgasen con tales disparates, y se presentó la negociación del Gobierno con ETA -y ¡la entrega de Navarra al País Vasco!- como el pago por los servicios prestados.

El día 31 de octubre de 2007, tres años, tres meses y 18 días después de los atentados, en una sentencia de más de 700 folios, el tribunal del caso 11-M deshacía de manera minuciosa las patrañas defendidas por el Partido Popular y condenaba a 21 de los 28 imputados (17 fanáticos islamistas y 4 españoles) a penas de cárcel superiores a 100.000 años. Ese día Rajoy señaló que había que seguir investigando y que aún no se sabía quién era el autor intelectual (figura jurídica inexistente) de los atentados.

No sabemos que hubieran dicho en Génova pero podemos imaginarlo de haber ocurrido lo mismo que en EE.UU., donde el juicio por los atentados del 11 de septiembre de 2001 se saldó con un único condenado, el franco-magrebí Zacarías Moussaoui, aunque hay otros dos coautores huidos.

En el PP, a pesar de la presencia de sus dirigentes en los actos que recuerdan a las víctimas, aún dudan. Y es comprensible, pues no pueden hacer otra cosa. Siguen presos de las mentiras que dijeron estando en el Gobierno, en uno de los momentos más dramáticos de la historia de España.

José M. Roca - Escritor.

11 de marzo. Día de la infamia
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