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miércoles. 29.06.2022

¿Vuelve la inflación?

nuevatribuna.es | 20.01.20112010 se despidió con un incremento del IPC del 3%. Si hace poco la deflación parecía ser el riesgo asociado a una persistente debilidad del crecimiento, ahora parece que el enemigo vuelva a ser la inflación, aunque no haya una presión de la demanda que lo justifique.
nuevatribuna.es | 20.01.2011

2010 se despidió con un incremento del IPC del 3%. Si hace poco la deflación parecía ser el riesgo asociado a una persistente debilidad del crecimiento, ahora parece que el enemigo vuelva a ser la inflación, aunque no haya una presión de la demanda que lo justifique.

Los interesados profetas de desgracias se han apuntado rápidamente a la tesis de la estanflación, esa conocida experiencia de estancamiento económico e inflación. Pero que el IPC de diciembre marque el inicio de un periodo de estanflación guarda poca relación con los problemas reales de nuestra economía.

El inquietante repunte del IPC es la consecuencia del aumento de precios administrados y de los impuestos indirectos, junto con el aumento de los combustibles

De los factores citados, todos son coyunturales salvo el del aumento del precio del petróleo que si plantea un serio problema para la recuperación económica en el 2011 y puede seguir provocando tensiones inflacionistas desvinculadas del crecimiento.

El viernes 14 de enero el barril del Brendt del mar del Norte subió 5 dólares para acabar a 98 y así las cosas, llegará a los 100 cualquier día a pesar de estar en un contexto muy diferente al de 2008.

A pesar de todo lo que se ha dicho y hecho sobre el cambio climático y el desarrollo de las energías renovables, el petróleo vuelve a estar en el centro de la escena, como después de las grandes crisis que llevan su nombre y que iniciaron ese doloroso periodo de inflación sin crecimiento cuyo recuerdo nos preocupa. Pero hay muchas diferencias con ese momento histórico. Ahora hay muchos nuevos demandantes y la influencia del mundo occidental en el equilibrio oferta/demanda es mucho menor que en los años 70. Y los países de la OPEP no representan hoy más del 40% del aprovisionamiento mundial.

Pero, a pesar de la crisis, el consumo de petróleo aumenta como consecuencia del incremento de la demanda de los países emergentes. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) pronostica una demanda de 89 millones de barriles/día en 2011, casi 4 millones por día más que en 2009. Se trata de una predicción, como todas discutible, pero lo cierto es que en el otoño de 2010 el mundo quemaba cada día 3,3 millones de barriles de petróleo más que un año antes.

Conviene echar un poco la vista atrás para comprender lo que está pasando y lo que puede ocurrir. Recordemos que en julio de 2008, a pocos meses de la quiebra de Lehman Brothers, cuando la crisis ya estaba ahí pero no se la quería ver, el barril escaló rápidamente hasta los 146 dólares. Fue consecuencia de una fuerte especulación provocada por los capitales que salían del sector inmobiliario y se concentraban en el energético después de haber pasado por el alimentario. Entonces se vaticinaba que llegaría a los 200 dólares y el BCE decidió subir el tipo de interés antes de irse de vacaciones porque veía venir fuertes tensiones inflacionistas.

Pero después, en septiembre, vino la gran crisis del sistema financiero y el parón brutal de la economía y los precios del petróleo cayeron en picado hasta los 36 dólares a finales de 2008. Y desde entonces han ido subiendo lentamente en medio de una fuerte inestabilidad.

Pero las diferencias de la situación actual con la de 2008 son también importantes, para bien y para mal. La capacidad de respuesta de la OPEP es ahora mayor, los stocks americanos de petróleo son mucho mas elevados, el entorno económico es mucho mas incierto y el dólar ha ganado mucho terreno frente al euro, pasando de un cambio del 1,5 al 1,3 como consecuencia de la crisis de las Deuda públicas en Europa.

Y finalmente, el peso de la demanda china se ha acentuado. No es la demanda del mundo occidental la que tira al alza el precio. Los países de la OCDE están ya en plena transición energética y consumen cada vez menos petróleo por unidad de producto. Pero la demanda potencial de los países emergentes es enorme, especialmente la de China, que hoy sólo consume el 10% del total mundial frente al 20% de los EEUU. A final del año llegará al 11% frente al 8,8% que representaba en 2007.

Por el momento la oferta podría seguir la evolución de la demanda porque la OPEP dispone de una capacidad de producción excedentaria de 6 millones de barriles/día, de los cuales 4 mb/d corresponden a Arabia Saudí, que siempre ha jugado el papel de productor marginal en caso de necesidad. Pero el cartel se niega a aumentar su producción porque para Irán, Venezuela y Libia el precio de 100 dólares es un precio “justo” que les protege de la devaluación del dólar.

No parece que la OPEP vaya a venir en ayuda de las economías occidentales rebajando sus tensiones inflacionistas. Y el efecto sobre el mundo occidental de esta situación es ciertamente preocupante.

Para los Estados Unidos la factura petrolera pasaría de 164.000 millones de euros en 2009 a 246.000 en 2011. Si por lo menos eso sirviera para curarles de su adicción al petróleo y tomarse más en serio la lucha contra el cambio climático no sería mala cosa. Pero para la economía europea una inflación energética importada podría modificar la política monetaria añadiendo más problemas a la recuperación. Las declaraciones de Trichet al respecto son por el momento rituales, pero si el retorno de la inflación fuera un problema alemán no habría que echarlas en saco roto.

Josep Borrell - Presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia)

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