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lunes. 08.08.2022

¿Qué ideología profesa el PP?

NUEVATRIBUNA.ES - 5.11.2009PARA FUNDACIÓN SISTEMA...se refleja también en la consideración del elector general respecto al principal partido de la oposición en España.
NUEVATRIBUNA.ES - 5.11.2009

PARA FUNDACIÓN SISTEMA

...se refleja también en la consideración del elector general respecto al principal partido de la oposición en España.

Podría concluirse que tal imprecisión responde a una estrategia calculada, bien para camuflar el auténtico programa máximo de los dirigentes del PP, o bien para acoger en su seno los votos de un amplio espectro de ciudadanos, desde las fronteras del progresismo hasta la derecha más extrema. No obstante, creo que en el presente contexto la falta de definición ideológica ocasiona más dificultades que ventajas a este partido. De hecho, a mi juicio, la falta de referencias ideológicas sólidas está agravando los problemas de cuestionamiento del liderazgo, de luchas permanentes por el poder interno y de corrupción cada vez más generalizada.

La coincidencia en torno a unas coordenadas ideológicas y un programa de gobierno contribuye a consolidar la cohesión interna y el respeto al liderazgo establecido, en mayor medida que las medidas disciplinarias o las llamadas a la lealtad para con la dirección. Mantener alta la bandera de unos principios claros y explícitos ayuda asimismo a recordar a los cargos públicos que su presencia en las instituciones no responde a la simple querencia por el poder, las prebendas o el beneficio particular, sino al cumplimiento de un propósito de interés general con un fundamento ideológico.

El PSOE es un gran partido que concita apoyos masivos y heterogéneos en la sociedad española. Sus doscientos mil afiliados y sus más de once millones de votantes no piensan de forma idéntica, pero identifican claramente al partido socialista como una formación de ideología socialdemócrata, con un pasado conocido y un presente reconocible. El conjunto de la ciudadanía estará más o menos de acuerdo con el programa o las decisiones concretas que el PSOE plantea en el día a día, y aprobará en mayor o menor medida su capacidad para gestionar los problemas y los retos de la colectividad, pero todos saben qué pueden esperar de los socialistas en España o en el resto de Europa en lo relativo a las políticas sociales, a la extensión de derechos y libertades, al papel del Estado…

Pero, insisto, ¿cuál es la ideología del PP? Aznar y su factoría FAES se han convertido en una referencia internacional para las posiciones de derecha extrema, en lo relativo a las políticas migratorias o a la confrontación oriente-occidente. Rato y Montoro aspiran a representar la tradición más liberal en los escenarios puramente económicos. Aguirre representa una suerte de peronismo de derechas. Trillo y Mayor Oreja parecen recoger el testigo de la vieja democracia cristiana que acompañó a Fraga en la fundación de AP. Gallardón es tan de derechas como el que más, pero su ambición sin límite y su infinito posibilismo le llevan a disfrazarse de lo que convenga en cada momento.

Los nuevos reyes de Taifas en los gobiernos autonómicos, por su parte, conviven mal con los herederos de la sólida tradición estatista entre los conservadores de nuestro país. Y finalmente están los que hacen a pelo y a pluma. Los que claman por la bajada de impuestos y las privatizaciones en clave liberal por la mañana, y por la tarde exigen un Estado omnipresente y fuertemente inversor para activar la economía, para modernizar las infraestructuras o para garantizar la igualdad de los españoles.

Porque, ¿dónde están las referencias europeas del PP? ¿En la democracia cristiana con alma social de Merkel? ¿En el nacionalismo populista de Sarkozy? ¿En el tradicionalismo liberal y euroescéptico de Cameron? ¿En el neofascismo liberticida de Berlusconi? ¿En el mesianismo religioso de Bush? Y aquí en casa, ¿por qué razón sus simpatizantes no han de votar a Rosa Díez, o a Durán, o a Coalición Canaria? ¿Qué les distingue, además de la gaviota y la banda sonora de la campaña? ¿Hasta qué punto la cúpula eclesial, los mandamases de la banca o los periodistas más influyentes les van marcando el camino? Durante un tiempo nos congratulamos porque la convergencia popular había achicado el espacio a la ultraderecha, pero ¿tendremos que lamentarnos ahora porque esa derecha ultra se está haciendo con los mandos claves de un partido que puede volver a gobernar España?

Para quienes les escuchamos cada día en el Congreso, sin una sola concesión a los acuerdos estratégicos, sin una alternativa constructiva ante la crisis, sin una propuesta positiva para resolver problema alguno, tenemos clara la respuesta. Los actuales dirigentes del PP no tienen más ideología que el poder. La única idea que les guía es la de doblegar a los socialistas y ocupar el Gobierno. ¿Cómo? ¿Para qué? Eso es lo de menos. Cosa secundaria.

No es una buena noticia. Ni para la derecha española, ni para el conjunto de los ciudadanos españoles. Al PP le conviene debatir, definir y asumir una identidad ideológica clara, con un programa reconocible que vaya más allá de “echar a ZP” y que ofrezca respuestas alternativas para las necesidades y los retos de la política, la economía y la sociedad de nuestro país. Solo así podrán atenuar sus luchas de poder y confirmar sus liderazgos.

Y a los españoles nos interesa un partido que represente al electorado más conservador, equiparable a las formaciones conservadoras europeas, con capacidad de control eficaz al Gobierno, pero con capacidad también para generar ideas, propuestas y compromisos en orden a preservar el interés común.

Rafael Simancas - Diputado del PSOE en el Congreso.

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