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sábado 28/5/22

¿Políticamente correcto o socialmente cercano?

Las manifestaciones del pasado 19 de julio dejaron las calles españolas llenas de protestas. Y no crean que las protestas eran sólo de “rojos” y sindicalistas. No. Había muchos militantes y votantes del PP que se sienten estafados. Gentes de otros partidos y sensibilidades y hasta gente sin sensibilidad política pero con una gran herida en los bolsillos y en la dignidad de sus derechos.

Las manifestaciones del pasado 19 de julio dejaron las calles españolas llenas de protestas. Y no crean que las protestas eran sólo de “rojos” y sindicalistas. No. Había muchos militantes y votantes del PP que se sienten estafados. Gentes de otros partidos y sensibilidades y hasta gente sin sensibilidad política pero con una gran herida en los bolsillos y en la dignidad de sus derechos.

Muchas personas me reclaman, nos reclaman a los que estamos en esto de la política que seamos contundentes, que nos andemos menos por las ramas. Y tienen toda la razón.

La política siempre fue el arte de llegar a acuerdos pero en este momento se ha polarizado entre quienes se creen que la llegada al Gobierno les ha dado patente de corso para creer que son dueños de la “barraca” y entre quienes debemos velar por aquellos a los que las medidas de este gobierno les condena a la peor de las miserias.

Sí, miseria. No nos engañemos ni disfracemos palabras. Ancianos con quinientos euros de pensión que ven cómo los alimentos suben, tienen que pagar medicinas, ambulancias, prótesis y que tienen miedo hasta de morirse porque la subida de los servicios funerarios convierte la muerte en artículo de lujo.

Y familias que afilan piedras como los antepasados prehistóricos porque el precio de los lapiceros y los bolígrafos se ponen a nivel del de la barra de pan.

Los que venimos de capitales y pueblos grandes y aterrizamos en lugares pequeños, nos hemos acostumbrado a que a la cercanía es la única forma de comunicación porque, lo contrario, es un diálogo de besugos.

A mi gente la prima de riesgo le importa un carajo. Bastante tienen ellos con saber cómo harán para poder llegar a fin de mes y elegir si comer o sanar. El IBEX, el BCE o el FMI no existen. Sólo existen las medidas de este gobierno que aniquila toda posibilidad de que las zonas rurales avancen y que han de sobrevivir de la herencia de los gobiernos anteriores que les procuraron dignidad y la justicia social necesaria para recortar la brecha con los grandes núcleos.

Pero me piden que pelee por ellos con la misma claridad con la que hablo con ellos o con la que defiendo sus derechos desde el ayuntamiento. Y eso, nos lo piden todos los ciudadanos.

El PSOE tiene que ser el instrumento de canalización de esas protestas, de esas voces, del dolor de quien nada tiene y no alcanza a ver esperanza. Y tiene que serlo de manera clara porque la política tiene que acercarnos a la gente y no establecer barreras con ella. Porque lo políticamente correcto y engolado, hoy, duele.

Nadie se asusta porque los que estamos en los cargos públicos hablemos como la gente de la calle pero lo que sí da miedo es que no se sientan protagonistas de nuestras acciones porque nos dedicamos más tiempo a la forma que al fondo.

Somos un partido con vocación de gobierno pero, ante todo, tenemos que ser un partido con vocación de gobernar para la ciudadanía. Y esto, que parece de Perogrullo y obvio, es lo que no está haciendo el PP y lo que nos hace salir a diario a la calle.

Olvidemos la política de despachos que ya se ha demostrado que es altamente ineficaz. Sólo pisando tierra se levanta polvo.

Compañeros y compañeras, a la calle, a mezclarnos con la gente, a que vuelvan a considerarnos uno de los suyos porque nos necesitan. Y nos lo están pidiendo.

Pero sobre todo, claridad. Cercanía social.

¿Políticamente correcto o socialmente cercano?
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