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lunes 23/5/22

¡Más petróleo! esto es la guerra

Las reacciones a la fuerte subida de los precios experimentada en los últimos seis años están empezando a parecerse cada vez más a la famosa escena de la película “Los hermanos Marx en el Oeste”, donde Groucho no paraba de alimentar la caldera de la vieja locomotora con toda la madera que había en el tren, de forma que sus hermanos terminaban destrozando todos los vagones para que el ferrocarril no parara.
Las reacciones a la fuerte subida de los precios experimentada en los últimos seis años están empezando a parecerse cada vez más a la famosa escena de la película “Los hermanos Marx en el Oeste”, donde Groucho no paraba de alimentar la caldera de la vieja locomotora con toda la madera que había en el tren, de forma que sus hermanos terminaban destrozando todos los vagones para que el ferrocarril no parara.

En el año 2000 el barril de petróleo brent estaba en 25 $ por barril, alcanzó los 78 $ por barril en el año 2006, y eso dio lugar a todo tipo de declaraciones de los principales gobernantes del mundo sobre la necesidad de tomar medidas urgentísimas. Hoy, dos años después, casi se ha doblado su precio, superando los 130 $, y aunque la retórica es similar, apenas se ha avanzado nada en reducir nuestra adicción al petróleo.

Ahora el G-8 acaba de pedir el aumento de la producción de petróleo por parte de Arabia Saudí ¡Más petróleo!, a la vez que señalaba a los culpables.

En primer lugar se culpa la OPEP, que como todo el mundo sabe es un cartel internacional especializado en chuparnos la sangre a los europeos y norteamericanos. Pero resulta que, como explicaba recientemente Robert Mabro que es un reconocido experto en esta materia, desde 1986 los precios de referencia del petróleo no los impone la OPEP, se fijan en los mercados de futuros de Nueva York y Londres. Ya que la entrada en este mercado de otros grandes productores de petróleo no asociados a la OPEP (Rusia y otras ex-repúblicas de la URSS, que están bombeado sus reservas de de forma acelerada) ha limitado mucho la capacidad de ésta de influir en los precios. En 2006 la OPEP solo produjo un 40% del total mundial.

Más recientemente se ha señalado como culpables a China, la India y algunos otros países del sudeste asiático, que se empeñan en imitar el modelo de desarrollo occidental, ¡Con lo bien que están los chinos en sus millones de bicicletas, o los indios abarrotando los prehistóricos trenes de su anquilosada red ferroviaria! ¿Por qué se empeñan en cambiar esas típicas imágenes de sus países?

Es verdad que en los últimos cuatro años el incremento de la demanda mundial de petróleo ha sido ocasionado por las nuevas necesidades de los países emergentes, ya que los países de la OCDE han mantenido estancado su consumo. Pero se olvidan de que los países de la OCDE representaron en el año 2007 el 57% de la demanda mundial, y que solo Norteamérica consumió casi uno de cada tres barriles de petróleo del mundo.

Lo más novedoso es culpar a los especuladores financieros, que están inflando el precio artificialmente. Olvidándose de que lo que los mercados de futuros del petróleo están anunciando (evidente con alguna desviación al alza ya que, desgraciadamente, los inversores financieros no son hermanitas de la caridad) es que posiblemente ya hallamos alcanzado el cenit de la producción de petróleo. Esto es, el momento a partir del cual el consumo anual de petróleo es superior a las nuevas reservas que cada año puedan encontrarse. Esto no quiere decir que la producción anual, 87,7 millones de barriles al día, no pueda seguir incrementándose, pero será a costa de acelerar el agotamiento de las reservas, las del Golfo de México y las del Mar del Norte ya están a punto de agotarse.

Por tanto, es absolutamente imprescindible una acelerada transición energética hacia fuentes energéticas limpias y renovables; entre las que no se encuentra, por supuesto, la energía nuclear; y el desarrollo de políticas eficaces que favorezcan una utilización más eficiente del transporte, apostando por sistemas de transporte colectivo.

En primer lugar deberían desarrollarse las medidas que potencien medios alternativos al práctico monopolio que tiene en nuestro país el transporte por carretera, que mueven más del 90% de todas las mercancías, como se ha visto claramente por los efectos en el conjunto de la actividad económica del reciente paro patronal de transportistas por carretera. Siendo el transporte por carretera el sistema más derrochador: un kilo de petróleo apenas permite que un gran camión recorra 11 kms. con una tonelada de mercancía, mientras que un tren completo podría recorrer 111 kms. con ese combustible.

Es imprescindible una eficaz fiscalidad que penalice el derroche de petróleo, España es uno de los países europeos con menores impuestos sobre los carburantes derivados de los hidrocarburos, para seguir la senda marcada por Suecia en su estrategia “Hacer de Suecia una sociedad libre de petróleo”, que prevé una reducción del consumo de petróleo de, al menos, el 40% en el año 2020.

Ya que, en caso contrario seguiremos quemando los vagones para que la máquina continué marchando a buen ritmo, ¿hacia dónde? Hacia un incremento del conflicto social en los países muy adictos al petróleo, debido a la perdida de bienestar de los colectivos sociales más vulnerables, y a un aumento de los conflictos armados a escala internacional, debido a un feroz competencia entre países por el control de unas reservas mundiales cada vez más escasas.¡Esto es la guerra!

  • Coordinador del Area de Economía y Medioambiente
de la Fundación Sindical de Estudios.

¡Más petróleo! esto es la guerra
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