viernes 22.11.2019

¡Con amenazas peor!

Grecia va a tener que volver a las urnas porque el resultado de las pasadas elecciones, está mostrándose incapaz de conseguir un acuerdo que sirva para formar gobierno. No es una buena noticia. La incapacidad para ponerse de acuerdo con lo que resulta mejor para el País (éste o cualquier otro) nunca es una buena noticia.

Grecia va a tener que volver a las urnas porque el resultado de las pasadas elecciones, está mostrándose incapaz de conseguir un acuerdo que sirva para formar gobierno.

No es una buena noticia. La incapacidad para ponerse de acuerdo con lo que resulta mejor para el País (éste o cualquier otro) nunca es una buena noticia.

Pero que ahora, desde la Unión Europea, se quiera “sacar pecho” y amenazar a Grecia, creo sinceramente que es totalmente contraproducente y de una torpeza política digna de revisar. Y lo pienso porque, estoy convencido de que sólo servirá para radicalizar, todavía más, las posiciones. Y la verdad es que ya se pueden prever cuales van a ser las consecuencias de tamaña estupidez política: mayor auge de los extremistas y menor participación en las urnas, lo que llevará paralelamente a una menor legitimación del propio sistema.

Son algunas de las consecuencias de tener una dirección mediocre y sin poder real al frente de la Unión Europea. Y todo, porque es lo que les venía bien (para manejarlo todo a su antojo) al dúo Merkozy.

Son incapaces de comprender o de reconocer que el problema no es Grecia ¿Cómo va a ser el problema una economía que representa el 3% de la Comunidad Europea?

El problema real, al cual siguen sin querer ponerle solución, son las atribuciones (mejor dicho, la falta de atribuciones) del Banco Central Europeo para la defensa del Euro frente a la especulación.

La creación de la figura de los eurobonos permitiría “cortar de un solo plumazo” la especulación contra los países a los que “los mercados” consideran con mayores dificultades económicas. Dificultades que en muchos casos cesarían simplemente si no se les multiplicaran los intereses que tienen que pagar para su financiación.

Para que lo vean más claro, mientras Alemania tiene que pagar menos de dos euros por cada cien de su deuda pública, en intereses; España tiene que pagar casi siete euros.

Pueden comprender con facilidad lo que esto representa, y da igual que sea con Zapatero que con Rajoy.

Sólo un gran crecimiento económico (que no tenemos evidentemente) podría hacer algo más llevadera esta cuadratura del círculo que se viene exigiendo a las cuentas públicas de nuestro País.

Esto es lo que tiene que acabar. Todo lo demás sería entonces bastante razonable. Sería un trabajo continuado, eso si, para llevar la deuda y el déficit a los parámetros acordados por la Unión.

Pero con amenazas, a ninguna parte, y si no al tiempo.

¡Con amenazas peor!
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