domingo 20/9/20

“Afligido” espera su tortura y muerte en el “Toro de la Vega”

"I.- Es ritual ancestral mediante el cual se expresa el modo de ser de un Pueblo. II .- Es fuente de la que torneantes, lanceros y gentes de nuestra Tierra obtenemos grandes bienes inmateriales a cambio de sufrir grandes trabajos y peligros. III.- Es vía de unión entre las generaciones al permitir disponer de la misma experiencia vital mediante la práctica de un ritual común. IV.

"I.- Es ritual ancestral mediante el cual se expresa el modo de ser de un Pueblo.

II .- Es fuente de la que torneantes, lanceros y gentes de nuestra Tierra obtenemos grandes bienes inmateriales a cambio de sufrir grandes trabajos y peligros.

III.- Es vía de unión entre las generaciones al permitir disponer de la misma experiencia vital mediante la práctica de un ritual común.

IV.- Es ocasión anual para reunir a las gentes de la Tierra, facilitando el conocimiento entre ellas y conformar y practicar los usos y costumbres de nuestro Pueblo.

V .- Es acto donde forzosamente deben ejercerse nuestras virtudes tradicionales tales como la solidaridad, la ayuda a quien está en peligro, la mesura, la constancia, la imperturbabilidad, la decisión en medio del peligro, la buena crianza y otras muchas tocantes a nuestro concepto de hidalguía, lo que mejora grandemente a quienes tornean.

VI.- Es libro donde se resume y enseña nuestro modo de estar ante lo trascendente.

VII.- Es patrimonio común y bien público de los castellanos, correspondiendo su guarda, ortodoxia, organización y celebración al Concejo de la villa de Tordesillas, quien debe disponer los recursos materiales e intelectivos necesarios para cumplir tan grave encargo a satisfacción de todos los torneantes".

Estos son las siete máximas, aforismos o sentencias en que el Patronato del Toro de la Vega, de la localidad vallisoletana de Tordesillas, fundamenta la razón de su existencia, así como la celebración, año tras año, de la persecución y tortura de un animal acosado por la muchedumbre, al que los mozos alancean con palos, cuchillos y estoques hasta la muerte, con un estrambote final vigente hasta hace unos pocos años consistente en el corte de los testículos de la víctima.

A cada edición también se vienen desplazando hasta Tordesillas, con objeto de denunciar lo que allí ocurre, colectivos que están en contra de este y otro tipo de eventos en que se corren y maltratan toros. En este sentido fueron noticia en el diario Público, hace un par de años, las dificultades que tuvo la asociación Igualdad Animal para filmar el estrés, agonía y muerte a los que se somete a la bestia.

A pesar de los supuestos valores que como se acaba de leer representa ese festejo para el Patronato del Toro de la Vega, ejemplificados sobre todo en los puntos V y VI que hablan de solidaridad, mesura, constancia e hidalguía, así como de un supuesto libro en que se resume y enseña nuestro modo de estar ante lo trascendente, los activistas contra el maltrato animal se jugaron el pellejo para lograr su objetivo. Porque digan lo que digan los defensores de esa fechoría, las imágenes que se obtienen no muestran precisamente la literatura falsaria con la pretenden adornarla, sino la evidencia sangrante de la barbarie.

Tengo entendido que el toro de este año, el que aguarda su tortura y muerte para el próximo domingo, se llama Afligido. Espero y deseo que las últimas horas de su vida, perseguido, azuzado, malherido y finalmente muerto por sus torturadores, lleguen con toda nitidez al mundo civilizado, pues la libertad de expresión e información consagra ese derecho. Lo van a tratar de impedir los promotores de esa fiesta bestial, conscientes de que la crudeza de las imágenes y no la banal terminología con la que el patronato dice defender una tradición, son las que pueden acabar con esa barbarie. Esa no puede ser la expresión del modo de ser de un pueblo, a menos que se trate de un pueblo bárbaro y cruel.

Ojalá algún día el llamado Concejo de la Villa de Tordesillas destine los recursos materiales e intelectivos de sus ciudadanos -sobre todo los intelectivos- a divertimentos mucho más provechosos y civilizados. Entonces no será preciso que los ciudadanos de la localidad que se oponen a la celebración del Toro de la Vega oculten sus rostros a las cámaras por temor a las represalias de los vecinos que defienden el evento sangriento por la hidalguía, mesura y solidaridad que lo caracteriza.

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“Afligido” espera su tortura y muerte en el “Toro de la Vega”
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