lunes. 24.06.2024

¿Acabarán prohibiendo el empadronamiento de los socialistas?

NUEVATRIBUNA.ES - 21.1.2010PARA FUNDACIÓN SISTEMAEn estos días se hacen muy presentes los célebres versos de Bertolt Brecht que terminaban con aquello de “y cuando vinieron a por mí, no quedaba nadie para protestar”. Primero prohibieron empadronarse a los inmigrantes sin papeles en regla.
NUEVATRIBUNA.ES - 21.1.2010

PARA FUNDACIÓN SISTEMA

En estos días se hacen muy presentes los célebres versos de Bertolt Brecht que terminaban con aquello de “y cuando vinieron a por mí, no quedaba nadie para protestar”. Primero prohibieron empadronarse a los inmigrantes sin papeles en regla. Ya han afinado para impedir que se empadronen los inmigrantes con menos de 20 metros de techo. Con los mismos argumentos, en breve prohibirán el empadronamiento de gitanos, prostitutas, homosexuales, excomulgados, vagos y maleantes. Y ¿cuánto tardarán en cuestionar el empadronamiento de los socialistas, por abortistas y vende-patrias?

¿Qué busca el PP elevando la polémica de Vic a cuestión nacional? ¿El cumplimiento de las normas que ellos mismos aprobaron? Evidentemente no, porque las están incumpliendo en Torrejón con respaldo de Génova. ¿Una reforma de la Ley de Extranjería? No es coherente, porque acaba de tramitarse en las Cortes y nunca plantearon enmienda alguna sobre el padrón. ¿Trabajan por “asegurar la convivencia”, como dicen? Los analistas opinan, por el contrario, que esta actitud podría llevarnos a escenarios tan peligrosos como el vivido recientemente en Rosarno (Italia).

¿Qué pretenden, pues? A mi juicio han descubierto un filón electoral en el temor de la gente ante la crisis, en el miedo atávico al diferente y en la excitación de los instintos xenófobos e intolerantes. Ya han comprobado la rentabilidad de esta estrategia en otros países de Europa. Y están dispuestos a incendiar el país si es preciso para arrancar unos votos.

Pero hay que exigirles que hablen claro. El empadronamiento no es un simple trámite administrativo de aplicación discrecional por cada Ayuntamiento. La ley obliga a empadronar a todas las personas que habitan en un municipio, independientemente de su situación jurídica, social o económica. Los gobiernos locales deben organizar sus servicios en función del número y condición de las personas que habitan su término. ¿O qué pretenden? ¿Evitar a los inmigrantes sin papeles la consideración de seres humanos? ¿Negarse incluso a verlos, a contarlos y a atenderlos en lo más elemental?

El padrón resulta imprescindible en la práctica para asegurar el acceso de cualquier persona a la asistencia sanitaria en un centro de atención primaria, y para formalizar la escolarización de los niños. ¿Plantea el PP negar a unos niños la atención médica y su plaza en un colegio porque nacieron en otro país o porque sus padres no tienen los papeles en regla? El mensaje implícito es tan claro como deleznable: los servicios públicos están saturados por la culpa de los inmigrantes. Si les excluimos todo irá mejor, pero los socialistas no nos dejan.

Este ha sido históricamente un país de migraciones. Protagonizamos las grandes migraciones del sur empobrecido de Europa hacia el norte rico e industrializado. ¿No nos acordamos? Y durante los años de mayor crecimiento protagonizamos también la llegada masiva de inmigrantes procedentes de Latinoamérica y de África. Más allá de matices, en la sociedad española siempre funcionó un consenso tácito: las migraciones tienen que limitarse, regularse y ordenarse, pero jamás debe discutirse la garantía de los derechos básicos de ciudadanía para los seres humanos que viven entre nosotros, procedan de donde procedan. Ya cuestionaron este consenso con el esperpento del “contrato de integración” y ahora parecen querer hacerlo saltar por los aires en clave electoralista.

Están jugando con fuego. Porque en este debate se juega algo más que la rentabilización electoral de un descontento. Se juega con la quiebra de la convivencia en unas sociedades que caminan inevitablemente hacia la globalidad, la interculturalidad y el mestizaje. Cabría esperar algo más de sentido común.

La cita de Brecht es más que oportuna, porque cuando dicen que “aquí no cambemos todos”, ¿quiénes sobran, según ellos? Por cierto, no somos pocos los que hemos habitado largo tiempo viviendas de apenas 60 o 70 metros cuadros con familias de cuatro o más miembros. Y aún son muchos los nacionales que viven en peores condiciones, por desgracia. ¿Ya vamos sobrando?

Rafael Simancas - Diputado del PSOE en el Congreso.

¿Acabarán prohibiendo el empadronamiento de los socialistas?
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