domingo 08.12.2019

¿14 N Huelga General ? ¡Elemental querido Watson!

No pocas veces una breve metáfora nos puede ayudar a expresar una idea. En este caso, la idea es resaltar la necesidad de encontrar el elemento o causa  principal a la hora de analizar una situación y percibir el núcleo del problema, como le sucede  en esta conocida metáfora a Watson, el ayudante de Holmes, inspector inglés conocido por su capacidad deductiva:  Un noche de verano Holmes y Watson se van de acampada y Holmes se

No pocas veces una breve metáfora nos puede ayudar a expresar una idea. En este caso, la idea es resaltar la necesidad de encontrar el elemento o causa  principal a la hora de analizar una situación y percibir el núcleo del problema, como le sucede  en esta conocida metáfora a Watson, el ayudante de Holmes, inspector inglés conocido por su capacidad deductiva: 

Un noche de verano Holmes y Watson se van de acampada y Holmes se despierta sobresaltado...
— Watson, mira al cielo y dime qué ves
— ¡Veo millones de estrellas!
—  Y eso, ¿qué te dice?...
Tras pensar un instante Watson respondió:
—  Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas; cronológicamente deduzco que son las tres de la madrugada; filosóficamente que somos pequeños e insignificantes; meteorológicamente me dice que mañana tendremos un día soleado...
Por cierto, a usted que le dice amigo mío. Tras un corto silencio, Holmes contestó:
— Que ¡Nos han robado la tienda de campaña!

La lección que nos enseña Watson es la necesidad de percibir lo esencial de cada circunstancia, y cuando nos referimos a nuestra situación económica y social, donde tenemos muy graves alarmas encendidas: el paro, la pobreza, el debilitamiento de los servicios públicos, la injusta distribución de la riqueza, el fraude fiscal, la economía sumergida, la corrupción, la debilidad de nuestras estructuras institucionales y políticas.... entre ellas, muy esencial es la falta de crédito causada por la persistente y errónea política económica que estamos padeciendo.

La falta de crédito imposibilita cualquier esfuerzo para mejorar nuestra competitividad. No es baladí que España se haya convertido en uno de los países del mundo que impone más trabas y obstáculos para acceder al crédito, según el último informe publicado por el Foro Económico Mundial (FEM) que sitúa a España en el puesto 122º (de una lista conformada por 144 países).

Conocemos las razones: el estallido de la burbuja financiera, y los niveles de deuda de las empresas y familias,  y hemos comprobado también que no son fáciles de resolver, como refleja que el valor de la mayoría de nuestros bancos y cajas está más que devaluado e, incluso, ha ido empeorando día a día a pesar de las costosas cinco reformas financieras.

Como lo padecemos día a día, sabemos que las duras condiciones impuestas por las entidades financieras, y el incremento de los mecanismos de seguridad de las sociedades de capital riesgo, están estrangulando la base de nuestra industria, la pequeña y mediana empresa. La falta de liquidez ha llevado a la quiebra a empresas solventes. Y el poco crédito que fluye es insuficiente para mantener vivo el ya débil tejido, más aún si entendemos que nuestro futuro pasa por mayores esfuerzos en innovación y aspiramos a una mayor  internacionalización y exportación de nuestras empresas y productos.

Es urgente que el sector financiero atienda de una vez las necesidades del sector industrial y se corrijan los inconvenientes que representa que los bancos se hayan acostumbrado a operar con actividades inmobiliarias y complejos productos financieros, dejando al margen a la industria. Sabemos que sin crédito no hay posibilidad de crecimiento y sin éste habrá más déficit fiscal y más deuda pública, que llevan a más despidos y ajustes, que provocan menos consumo y así sigue la rueda de la depresión económica, más crisis y más paro.

La sociedad precisa que se explique con claridad qué está sucediendo cuando se destinan ingentes cantidades de millones de euros de todos para rescatar al sistema financiero y éste sigue sin poder o sin querer jugar su función de dinamizador de la economía.

No se entiende ni se comprende, y por eso en las calles se grita con indignación, que haya dinero para los banqueros y no lo haya para la sanidad, la educación o la I+D+i y por esto el país no se puede seguir gestionando clandestinamente, sin información, con mentiras, sin debate, sin contraste, con Reales Decretos, sin vida parlamentaria y con el Gobierno en su torre del homenaje.

Es, precisamente para exigir un cambio radical en las formas y el fondo de esas políticas que están provocando día a día más paro y exclusión social. Para exigir que el objetivo prioritario sea la creación de empleo y para lo que es imprescindible que el crédito fluya a las empresas y las familias, porque sin crédito no hay industria ni empleo. Para expresar, con contundencia, que la sociedad precisa y exige liderazgo político, diálogo, soluciones compartidas y esfuerzos equilibrados que permitan recuperar la esperanza en nuestro futuro. En resumen querido Watson, para reclamar lo que es el elemento y causa principal de nuestro problema .- nuestra tienda de campaña.- , un cambio de política económica es por lo que los trabajadores y trabajadoras de este país convocados por sus sindicatos iremos a la Huelga General el 14 N. ¡Elemental!.

¿14 N Huelga General ? ¡Elemental querido Watson!