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domingo. 14.08.2022

Podemos y Ciudadanos: Una situación asimétrica

Se ha dicho que el bipartidismo ha muerto, pero no es cierto del todo. Lo que sí se han acabado son las mayorías absolutas.

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Antes de nada diré que si alguien quisiera buscar los votos obtenidos en los municipios por Podemos en la página oficial del Ministerio del Interior o de cualquier medio oficial no lo encontrará; sólo encontrarán un resto de  de votos de ¡6.651.550! votos, resto que sobrepasa a los votos obtenidos por el partido más votado. Se supone que en ese ¡resto! estará incluido el partido Podemos. Tampoco lo sabremos si oteamos el resultado del voto a las Comunidades. En este caso el Ministerio del Interior da datos de votos y concejales de los dos partidos o coaliciones más votadas pero no el total. El PP ha obtenido en el conjunto de sus candidaturas municipales 6.057.767 votos por 5.603.823 el PSOE. El secretario general de este partido ha dicho que ha alcanzado al PP, lo cual no es cierto porque se ha quedado a 454.900 votos. La diferencia en las Comunidades es algo mayor también en contra del PSOE: 711.900 votos. El partido de Ciudadanos ha obtenido 1.467.663 votos; oficialmente aún no sabemos el voto a Podemos y sus plataformas y coaliciones. En todo caso los resultados finales y oficiales que salgan cuando den el visto bueno las juntas electorales no cambiarán los resultados.

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Hablemos de Podemos y sus posibilidades en Comunidades. En Castilla la Mancha puede dar el gobierno al PSOE con sus 3 diputados, que con los 14 del PSOE supera a los 16 del PP. En la Comunidad de Madrid los 27 escaños de Podemos más los 37 del PSOE no superan por uno a los 48 del PP más los 17 Ciudadanos, por lo que si el PSOE quiere gobernar esta importante Comunidad necesita al menos la abstención del partido de A. Rivera y el apoyo de Podemos. En Extremadura el PSOE es el partido más votado con 30 escaños frente a 28 del PP, pero no obtiene la mayoría absoluta porque esta es de 65. Sólo si votaran en contra Podemos con sus 6 escaños y el PP no sería presidente de Extremadura el candidato del PSOE. En la Comunidad Valenciana podrá ser presidente de izquierdas si se suman los escaños de PSOE, Compromís y Podemos porque entre los 3 suman 55 escaños frente a los 31 del PP más los 13 de Ciudadanos. Aquí pues Podemos también es decisivo. En Aragón los 18 escaños del PSOE más los 14 de Podemos no llegan a los 34 que dan la mayoría absoluta, pero con los 2 de la Chunta Aragonesista llegan. En Asturias la suma del PSOE y Podemos da justo la mayoría absoluta. En Cantabria la izquierda no tiene nada que hacer. En la Rioja no gobernará la izquierda salvo que Ciudadanos apoyara la candidatura del PSOE. Lo mismo pasa en Murcia. En Baleares está tan repartido el voto que ni la suma del PSOE más Podemos por un lado, ni la del PP con Ciudadanos por otro, da la mayoría absoluta, por lo que dependen de los minoritarios. En Canarias depende de Coalición Canaria, pero con la particularidad de que esta coalición es la de mayor número de diputados. En Navarra la derecha no obtiene ni de lejos mayoría absoluta, pero la existencia de Bildu y la exigencia del PSOE y Podemos respecto a la condena del terrorismo por estos dos partidos se complica extraordinariamente la elección del Presidente. Pero parece que al final gobernará la izquierda porque no es posible que lo haga la derecha por la escasez de sus escaños.

Hasta aquí los resultados autonómicos. Veamos las posibilidades de los partidos en función de estos resultados. El PSOE ha dicho que no contempla la posibilidad ni siquiera de la negociación con el PP. Es lógico porque este partido sostiene al Gobierno del austericidio y la corrupción. Además pretende el PSOE ser la alternativa gubernamental en las elecciones generales supuestamente en noviembre de este año. Ello deja de árbitros a Podemos y Ciudadanos, pero no significa que ambos estén en condiciones simétricas para los dos principios que deben salvaguardar: respetar sus convicciones, exigencias previas y promesas, y favorecer la gobernabilidad en vista de las elecciones generales próximas. Veamos algunos datos de la situación. En España ahora hay 218.000 personas más que no tienen ninguna fuente de ingresos que cuando llegó el PP al Gobierno, hay ya 13 millones de residentes en riesgo de pobreza, 5.444.600 en paro según EPA, 1.793.600 hogares con todos sus miembros en paro, una tasa de paro del 23,78% y 2.728.600 parados con más de un año en esa situación. La pregunta que ha de hacerse Podemos es si tiene alguna opción distinta dado su peso electoral obtenido en Comunidades y ayuntamientos que no sea echar al PP de las instituciones en la medida de sus posibilidades. No es alternativa de gobierno en ninguna Comunidad, aunque sí en muchos pueblos y ciudades, siendo la de Madrid la más clara y la más importante por se la capital. Quien gobierna es el PP en la nación y en la mayoría de las Comunidades y esto condiciona la postura política de Podemos porque no le permite ser equidistante. El PSOE tiene un nuevo secretario general, ha reconocido que se equivocó y ha cambiado sus posibles equipos de gobierno. Son gestos de momento, pero por ahí se empieza. Además ha establecido como prioritario la negociación con Podemos como segunda fuerza política de izquierdas más votada, aunque situándose con razón el propio PSOE en la opción de Gobierno por ser la fuerza más votada dentro de la izquierda. Podemos ante eso no tiene argumentos para negar su apoyo para la constitución de gobiernos presididos por algún miembro del PSOE. Otra cosa será luego la labor legislativa en las Comunidades y las decisiones de los concejales en los ayuntamientos. Ahí van a tener toda la libertad del mundo dado que no van a participar –creo que buen tino– en los gobiernos. Yo apostaría que un PSOE liderado por un Felipe González le hubiera faltado tiempo para llamar al Sr. Rivera de Ciudadanos para formar gobiernos o buscar su apoyo en detrimento de Podemos, incluso antes hubiera hablado al menos con Rajoy con tal de no dar ninguna chanza al partido de P. Iglesias. Eso sí, los tiempos han cambiado y con esas actitudes y negociaciones el PSOE sufriría un descalabro en noviembre casi seguro, pero estaría por apostar que el ego de Felipe González aceptaría el reto. Ya ha sufrido porque ha perdido un buen puñado de votos respecto a las anteriores elecciones generales y municipales, siendo el voto municipal el peor desde 1979. Parecería que Pedro Sánchez no tendría otra opción, pero no olvidemos que ya se han suicidado –aunque en política a veces hay resurrección- otros partidos socialistas como el griego y el italiano por andar tonteando con el neoliberalismo y con malas y antinaturales compañías políticas. Volviendo a Podemos, no tiene más opción que apoyar al PSOE para que el presidente de las Comunidades sea de este partido en lugar de que lo sea el PP, pero no está obligado a más. A su vez el PSOE, y en justa reciprocidad, está obligado en el municipio de Madrid –por ejemplo– a apoyar a Ahora Madrid para que Manuela Carmena sea la alcaldesa de la capital de España. Y en diatriba parecida está en muchas de las grandes capitales del país.

Ciudadanos tiene en cambio más opciones. Según las encuestas sus votos se han nutrido más de los escarmentados o desencantados del PP que de otros partidos; también según las encuestas sus votantes preferirían más que diera su apoyo al PP que al PSOE aunque no por una gran diferencia. España no ha tenido nunca un partido de derechas respetuoso con la democracia y sus valores. Para el PP ahora, como para la CEDA o los del turno pacífico de partidos de Cánovas y Sagasta, la democracia era sólo elecciones y pucherazos. El PP es un rescoldo del franquismo, que no ha condenado nunca en sede parlamentaria la dictadura, que ha tenido a un presidente del partido hasta hace dos días -como era Fraga- que había sido varias veces ministro y embajador en Londres en tiempos del Dictador, que ha hecho lo imposible por impedir la aplicación de la ley de la memoria histórica, que su líder natural -que es Aznar y no Rajoy- se declaró en su día “falangista independiente”, que no ha retirado y ha impedido retirar el nombre de muchas de las calles rebautizadas con nombres de franquistas impuestas durante la Dictadura. Ciudadanos, en cambio y aunque aún indefinido, parece ese partido moderno neoliberal hecho para y por ejecutivos y pijos que puede llegar a ser alternativa al PP o al menos competir de igual a igual en el seno de la derecha. Pero para ello ha de diferenciarse del PP porque, de lo contrario, en las próximas elecciones se preguntarán sus votantes de qué les ha valido apostar por Ciudadanos si al final ha servido para que el PP gobierne a pesar de la corrupción instalada en las instituciones. Pero tampoco pude decantarse enteramente por el PSOE porque podría ser acusado de marca blanca del partido de Pedro Sánchez o de hacer un frente de izquierdas, cosa que tampoco para eso parece que le votan porque, entonces, hubieran votado al PSOE o a Podemos. Lo cual lleva a Ciudadanos a que la opción óptima para sus intereses fuera la abstención. Eso en términos generales, porque las situaciones concretas son complejas y diferentes y no es posible decisiones cerradas desde los órganos centrales del partido. La teoría de los juegos podría ayudar a los políticos a tomar decisiones en estos casos.

Se ha dicho que el bipartidismo ha muerto, pero no es cierto del todo. Lo que sí se han acabado son las mayorías absolutas. Y eso tiene consecuencias para el bipartidismo. Pensemos en la Comunidad de Madrid. Aunque Ciudadanos acabe dando el Gobierno a Cristina Cifuentes, no será lo mismo para élla y para la Comunidad gobernar en minoría mayoritaria con el apoyo de Ciudadanos que como lo han hecho Gallardón y Aguirre, especialmente esta última, esta rabalera de extrema derecha cuyo modelo es la cruel y cuasi-fascista Margaret Thatcher, que gobernó el Reino Unido de 1979 a 1990. ¡Lo que haría el genial Valle-Inclán y su esperpento con la lideresa cañí!

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