martes 27/7/21

Esclavos del siglo XXI

El Ayuntamiento de Madrid ha encontrado la fórmula de contratar bajo condiciones indignas a través de adjudicaciones a empresas...

Hace dos años, desde el Grupo Municipal Socialista de Madrid, denunciamos que los profesores de los centros culturales públicos municipales de todos los barrios de Madrid cobrarían cinco euros la hora, la mitad de lo que venían cobrando, justo en el momento en que el precio por los cursos se subió un 32 por ciento. Hoy los sueldos de los profesores siguen en esa indignidad de los 5 euros la hora. Algunos han podido encontrar un trabajo mejor pagado o han decidido renunciar a esas horas sueltas que no son nada más que un gasto si hay que desplazarse por todo Madrid para impartir un par de horas. Pero no son los únicos. El Ayuntamiento de Madrid ha encontrado la fórmula de contratar bajo condiciones indignas a través de sus “adjudicaciones a empresas”.

Recuerdo ahora cuando la ex presidenta de la Comunidad de Madrid se refirió a los profesores con aquello de las “mamandurrias” y ahora pienso que no sólo se les insulta con su sueldo sino que además se les humilla.

Las escuelas de música anunciaron una subida de un 150 por ciento que expulsó a muchos niños de su iniciación musical, a pesar de que los profesores se bajaron los sueldos para reducir esa subida. Hoy sabemos que quienes han sustituido a los ordenanzas cobran 3 euros la hora y hacen 300 horas al mes en los centros culturales que los tienen, que no son todos.

La gestión de personal en el Ayuntamiento de Madrid se ha reducido a adjudicar tanto las actividades como los cursos y la vigilancia a empresas privadas que pagan por debajo de cualquier condición mínima y razonable. Vergonzoso. Además se excusa en las empresas adjudicatarias para eludir su fechoría, pero es el Ayuntamiento quien redacta los pliegos de los concursos y, por tanto, siempre decide adjudicar la gestión a la oferta más baja, cuya consecuencia es el salario y las condiciones de trabajo indignas que tiene Madrid.

Es posible cambiar los pliegos. Es posible introducir unos mínimos a pagar a los trabajadores, así como unas condiciones y horarios mínimos y máximos. Pero el Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Madrid no quiere hacerlo. Quiere ahorrar y que sea otro quien le diga a un profesor que ofrezca una clase de inglés por cinco euros la hora y exigiendo titulación.

Más valdría que la alcaldesa y su equipo de cultura se preocupasen de cualificar la formación que están diciendo dar en los centros culturales y que revisasen las condiciones de trabajo de quienes son los únicos en llegar a ciertos barrios de Madrid. La igualdad de oportunidades hace tiempo que se quebró en esta ciudad y la dignidad laboral en puestos que dependen de la administración pública municipal, tres cuartos de lo propio.

No me resisto a mencionar la falta de asistencia médica en los polideportivos. Son ya dos los fallecidos –Vallecas y Moratalaz- y un paciente grave –Vicálvaro- que quizá podrían haber corrido otra suerte de haber contado con servicios médicos inmediatos en los centros deportivos municipales. La falta de personal, tanto médico como responsable en polideportivos el fin de semana, con más de 3.000 usuarios, es imperdonable para una administración que se precie de cuidar a sus vecinos.

Pero, ¿quién dijo que al Ayuntamiento de Madrid le importa la salud física o el desarrollo cultural de los vecinos? ¿Quién dijo que le importa las condiciones de trabajo en que contratan esas empresas que cobran del Ayuntamiento? Es el responsable del servicio, de las carencias y de las condiciones de trabajo de quienes atienden el servicio público, y no sólo de los funcionarios e interinos, a quienes, por cierto, también someten al peor trato que pueden con indefinición de tareas y movilidad, cuando no los someten a unos ERE descarados o encubiertos. Y si no que les  pregunten hoy mismo a los trabajadores del turismo de Madrid y a los jardineros de los jardines históricos.

Esclavos del siglo XXI