sábado. 02.03.2024

¡Pues os jodéis!

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Cuando la secretaria de Estado chuchiquea con la persona que tiene a su lado "¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: 'Pues os jodéis", esta retratándose y retratando lo que representa ella, su gobierno, su estatus, su clase

El orgullo, el estatus, la clase les sale por todos los poros. Cuando la secretaria de Estado Carmen Martínez Castro cuchichea con la persona que tiene a su lado "¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: 'Pues os jodéis", está retratándose y retratando lo que representa ella, su gobierno, su estatus, su clase.

Frente a ella había un grupo de manifestantes, enarbolando banderas rojas y reivindicando salarios y pensiones dignas. Ellos también reflejaban el orgullo, y la clase, también se retrataban y retrataban una sociedad que está cansada y que se niega a seguir callada. Que reivindica mejores condiciones de vida y de salario.

Cuando mi viejo y querido amigo ve las imágenes en televisión se indigna “que se jodan ellos!. Siempre igual!, dice pensativo y vuelve a callar para escuchar al informador que dice que Martínez Castro se ha disculpado: “es un comentario jocoso con un amigo dentro de una conversación privada”; mi viejo y querido amigo vuelve a explotar: “¡no tienen vergüenza. Siempre se ríen del pueblo. Se creen que con pedir perdón se arreglan todo!”.  

Carmen Martínez es una persona importante, que desarrolla un papel importante, que “cuchichea” con gente tan importante como el presidente del Gobierno y que con un desparpajo que ralla el cinismo dice: "Lo mejor que puedo hacer no es explicar, porque no tiene sentido, sino pedir disculpas y santas pascuas". Lo dice con la misma sinceridad  y descaro que Warren Buffett dijo aquello de “hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos".

Mi viejo y querido amigo que sabe que esto es probablemente cierto, pero también sabe que solo se pierden las batallas que no se dan, que lo peor de todo es callar y resignarse, que hay que tener orgullo de clase y salir a la calle y protestar y volver a salir y volver a protestar, pero mi viejo y querido amigo también sabe que hay que aprender, que hay que avanzar, que hay que aprovechar los vientos cuando son favorables y que además “hay que aprender a votar”.

¡Pues os jodéis!