sábado 07.12.2019

Algo se está haciendo mal

En tiempo de marasmo es bueno hacerse preguntas que nos permitan saber si estamos dormidos. Por ejemplo: ¿Les importa a los ciudadanos tener un presidente del gobierno con todas sus competencias? Incluso, ¿Les importa que exista un gobierno?, o están agotados y tienen tanto deseo de cambiar de página, ya que esto no está dentro de sus preocupaciones; más cuando se ve que no hay una voluntad real de los elegidos de cerrar con rapidez el tema. 

Hay tantas cosas, sucediendo al mismo tiempo y todas tan esenciales, que no sabemos si estamos invernando como el oso esperando que llegue la primavera o, como el verso machadiano, la primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido. 

Hagamos una pregunta para ver quien tiene la respuesta: ¿Los cortoplacismos políticos, la lucha por los relatos en lugar de  por la solución de los problemas, no está haciendo que entre debate impostado y debate postural nos van jodiendo la realidad cotidiana?

Algunas nos las creemos sin hacernos preguntas: la comunidad ha asumido que el futuro del Planeta está en serio peligro y hay que reaccionar con rapidez, sin embargo  la descarbonización no avanza,  no solo eso, es que crece. En 2018 hubo un nuevo récord de emisiones a la atmósfera. Desde la anterior Cumbre del Clima han empeorado los indicadores. Pregunta: ¿valen para algo las cumbres

La violencia de género es un gravísimo problema enquistado socialmente, se ha tomado conciencia, aunque no suficiente. Como encontrarle solución, sería la pregunta. No hay semana en la cual una mujer no sea asesinada. No hay que dejarse invadir por el pesimismo pero sí reconocer que algo no está funcionando. Lo peor, que aquellos que apuestan por la ingobernabilidad, la indiferencia ante el cambio climático o el retroceso en la batalla contra la agresión machista van ganando adeptos. No sólo en pensamiento, sino en espacios de poder. 

Parar y pensar: algo se está haciendo mal. Pregunta: ¿Cómo se corrige la estrategia? 

Hay cuestiones cuyos tupidos árboles no nos dejen saber si estamos dentro del bloque y el lobo malo nos puede comer. Estamos frivolizando y haciendo un todo vale con los referentes de la institucionalidad  (lo que marca las líneas del juego democrático); y la segunda, olvidamos que los cambios en las sociedades, se producen bruscamente, pero también mediante lluvia fina (hoy se retrocede en una cosa y mañana en la otra) como por ejemplo la Sentencia del TC  sobre la cuestión de inconstitucionalidad núm. 2960-2019, en relación con el artículo 52 d) del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre. Una de las cuestiones de inconstitucionalidad presentadas contra la reforma laboral aprobada por el Partido Popular. 

La controvertida sentencia parece que ha supuesto un despertar de los sindicatos de su letargo particular. Tal vez se den cuenta que, aunque les han hecho creer otra cosa, tienen que recuperar un importante papel en la sociedad del marasmo. La sentencia da al traste con la propia doctrina del TC que venía garantizando el derecho de protección al trabajador que falte a su puesto de trabajo de modo intermitente pero justificadamente, es decir sin que ello pueda significar su despedido.  

¿Se frivolizan las instituciones? Si. El Magistrado ponente es Andrés Ollero que fue diputado del Partido Popular durante 17 años, hasta 2003. Es decir, ha sido un legislador activo con marcadísima orientación política que ahora ocupa la alta responsabilidad de ser juez en la determinación de la constitucionalidad de las leyes que sus camaradas, hasta antes de ayer, han elaborado y aprobado. Juanpalomismo. Quizás estas mangas anchas son las que terminan no entendiendo  los ciudadanos y por ende va socavando el sistema político, radicalizando sus planteamientos.   

La segunda cuestión es más de fondo, más ideológica, pero igualmente importante. Como poco a poco se va debilitando a los más débiles en el agresivo libre mercado. La sentencia tiene cuatro votos particulares, es decir un tercio de los Magistrados Constitucionales discrepan del sentido mayoritario lo cual evidencia que la deliberación  del Alto Tribunal debió tener sus más y sus menos. De los pronunciamientos discrepantes merece especial mención el formulado por la Magistrada Maria Luisa Balaguer. En el rechazo efectuado a la constitucionalidad a la reforma laboral,  que se discute en este recurso, la magistrada señala que en el precepto cuestionado se reconoce meridianamente que se reforma el estatuto de los trabajadores para facilitar los despidos por causas objetivas, ya que las empresas tenían dificultad para materializarlos en la redacción anterior, como consecuencia de los criterios garantistas seguidos por los Tribunales en su aplicación. Dicho de otro modo, el objetivo es facilitar el despido ante el absentismo justificado por razones de salud y abaratar el despido, con la normativa anterior no se evitaba el despido pero era declarado en improcedente por los Tribunales de lo Social con un menor coste empresarial. Menos garantías más discrecionalidad.  

El contenido ideológico de la sentencia es claro, coloca por encima la libertad de empresa y la protección de un hipotético derecho a la libertad empresarial sobre el derecho del trabajador. Del trabajador individual, de cualquiera por cuenta ajena. No es el absentismo en el conjunto de la empresa el que se toma en consideración para el despido, es el de un trabajador en concreto. Entre trabajador mujer u hombre es a la primera a la que convierte en más vulnerable ante la discrecionalidad del empleador. Es fácil entender los motivos.

Hagamos una pregunta para ver quien tiene la respuesta: ¿Los cortoplacismos políticos, la lucha por los relatos en lugar de  por la solución de los problemas, no está haciendo que entre debate impostado y debate postural nos van jodiendo la realidad cotidiana? Todo tiene nombres y apellidos. 

Algo se está haciendo mal