martes 27/10/20

En Madrid, el Sur también existe

“..pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe.”

Mario Benedetti


El pasado 14 de septiembre conmemoramos el centenario de Mario Benedetti. En 2009 fallecía, pero sigue vivo con sus versos. En Madrid hoy más que nunca, cuando la región y la capital están demostrando que el sur también existe frente a Isabel Diaz Ayuso, una presidenta que pasará a la historia por su incapacidad.

Entre abril y mayo de 1997 aterricé en Fuenlabrada para arrancar el Diario-16 de Madrid Sur. En esos días los regidores de aquellas localidades (Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Alcorcón, Móstoles, Parla, Pinto…) con gobiernos de izquierdas (PSOE-IU) veían venir el futuro que se avecinaba con el PP ya instalado en el Gobierno de la región y José María Aznar , hablando catalán pero legislando una Ley del suelo que en los años devino en una España descuartizada por la Gran Depresión de 2007.

Paralelamente, aquel libertinaje inmobiliario empujó la desindustrialización de ese sur productivo y trabajador; aquel sur repleto de ciudades dormitorio que la izquierda transformó en ciudades para vivir. El concepto especulador ya lo puso en marcha el franquismo y lo derrumbó simbólicamente Fuenlabrada y el Gobierno socialista regional con la voladura controlada -la mayor de Europa- del barrio de Nuevo Versalles, ahora Loranca Ciudad Jardín.

180 kilos de Goma 2 y 2.000 detonadores derribaron el sur que quería imponer el franquismo, primero y sus herederos especuladores, después. Loranca dejó de ser viviendas de mala calidad, barrizales, pisos sin agua, sin ningún servicio…, para convertirse en “un barrio de 12.000 viviendas que tiene como modelo urbanístico la calidad y respeto al medio ambiente y a las personas con unos 160.000 árboles, uno por cada 14 metros cuadrados”, según se apunta en Wikipedia.

La desindustrialización, abanderada entonces por el cierre de Ericsson, unió a la históricamente izquierda cainita. Grandes manifestaciones encabezadas por las corporaciones municipales, CCOO, UGT y líderes de PSOE e IU, además de un asociacionismo vecinal aún con músculo, hacían de dique de contención a lo conseguido con muchas luchas y también sangre. No olvidemos el asesinato en Getafe del líder obrero de CCOO y también del PCE el 13 de septiembre de 1973, Pedro Patiño, por convocar una huelga en el sector de la construcción.

En el primer ejemplar de ese Diario 16 de 1997 recurrí también a Benedetti, con la cabecera de la manifestación de Ericsson: “En la lucha resiste, el Sur también existe”. La historia no se repite pero de ella se puede aprender. El sur es algo más que un lugar geográfico señalado por la rosa de los vientos. Norte y Sur conviven en la misma dirección pero con rumbos diferentes. El norte es también un estado mental con ansia de poder, ambición y dinero, mientras el sur se revuelve y lucha contra la injusticia; el norte es “gente de orden” y el sur es rebelde. El norte es naftalina en blanco y negro; el sur es porvenir, esperanza y futuro.

A pesar del PP, de Díaz Ayuso y el bluf de Almeida. A pesar de Ciudadanos, Ignacio Aguado y Begoña Villacís nunca será el sur un gueto aunque quieran confinarlo. El Sur tiene paciencia aprendida a lo largo de los años y cuando salta la frontera es capaz, de una forma controlada, de derrumbar la injusticia con cientos de kilos de Goma 2.

No hay que tener un master de Harvard en microbiología para concluir que las medidas adoptadas por la presidenta de Madrid son absurdas si se observan en un primer vistazo y quizá de castigo y búsqueda de enfrentamiento entre vecinos si se observan con detenimiento. Las medidas son conocidas, fundamentalmente por quienes sufrimos esta surrealista confinación, por eso llama la atención la ausencia de iniciativas basadas en la salud pública y la sanidad.

Los medios públicos de transporte continuarán hacinados con ciudadanos de barrios confinados, mientras seguirán sin contratarse rastreadores; policías locales, policía nacional y guardia civil vigilarán los guetos mientras no se contratan médicos, enfermeras y administrativos para descongestionar unos centros de atención primaria…, y medios económicos tiene la región más rica de España. Más aún tras el trasvase de más de 1.000 millones de euros del Gobierno de España.

La estrategia de Ayuso y Almeida parece pasar por que nos contagiemos la mayoría. Muera quien muera. Quizá la oposición política y social deba ir pensando en realizar una voladura de estos poderes que sólo piensan en aprobar sus leyes del suelo. Una voladura controlada. Claro. Como en Loranca.

En Madrid, el Sur también existe