miércoles 25/11/20

La histórica deslealtad del PP con España

Sin necesidad de retroceder al estallido de la Guerra Civil, ni siquiera al franquismo y sus rescoldos durante la Transición, España tiene un problema con su derecha política, con los partidos que vienen desfilando en la derecha y sus distintas siglas (Cedade, PDP, UL, AP, PP, Vox…) Van cambiando siglas, sus personajes van deambulando de un sitio a otro, pero mantienen su deslealtad a España;  siguen convencidos que esto es un cortijo de su propiedad; empujan la crispación, cuando no el odio entre españoles siempre que están en la oposición. Desde donde sea. Caiga quien caiga.

Recordemos a José María Aznar en la oposición durante dos legislaturas exigiendo a Felipe González que se marchara, con el apoyo mediático del que sería conocido como el “sindicato del crimen”, que sigue vivo y reforzándose con nuevos cachorros. Ese Aznar que pasó a “hablar catalán en la intimidad” o negociar con el “Movimiento Vasco de Liberación”, o sea, con ETA.

No olvidemos, más cerca en el tiempo a Javier Maroto durante su etapa de alcalde de Vitoria, declarar claramente en Los desayunos de TVE: “hablo con el PSOE, con el PNV y con Bildu de temas municipales” y añadía“creo que excluir en este momento no está en la agenda”. A día de hoy, en plena crisis y pandemia, el PP de Pablo Casado y de Maroto se niegan a discutir nada, fundamentalmente la renovación del Consejo General del Poder Judicial, porque vetan la presencia de Pablo Iglesias, democrática y legítimamente elegido vicepresidente del Gobierno de España.

No se cansa el PP-Vox de calificar de filoetarra, independentista a cualquiera que pueda votar o abstenerse junto con EH-Bildu, otro partido con una legitima representación en todas las instituciones. De hecho, tal como mostró Pedro Sánchez en un informe durante la campaña electoral en abril de 2019, PP y EH Bildu acordaron en 127 ocasiones desde la legislatura de 2016 hasta 2019.

Cuando gobierna la izquierda en España el ataque furibundo de la derecha es por tierra, mar y aire

Desde noviembre de 2016 hasta que el Parlamento detuvo su agenda por la campaña electoral del pasado año, ambas formaciones estamparon su firma en una ley enviada como propuesta autonómica a las Cortes Generales, en una ley autonómica, en cuatro proposiciones no de ley, en 52 transacciones durante los debates ordinarios en el pleno, en cinco solicitudes de comparecencia y en 64 declaraciones institucionales.Además, de 340 asuntos que se han votado en el pleno autonómico -sin incluir asuntos tramitados en las distintas comisiones-, en 156 ocasiones el sentido del voto de PP y EH Bildu ha sido coincidente un 45 por ciento de las veces. Algunos de los asuntos en que coincidieron ambas formaciones son de calado, como la comisión de investigación sobre el fraude en los comedores escolares, las irregularidades en la OPE de Osakidetza o la ley sobre grandes superficies.

A nadie se le ocurre calificar al PP de filoetarra (ETA ya desapareció aunque el PP nos hurtó la celebración porque le interesa mantener vivas las siglas terroristas) por votar junto a EH-Bildu. Sin embargo, el Gobierno de España es incluso bolivariano porque es de coalición y el PP-Vox han decidido sabotear a Podemos. La derecha española entró en la democracia a trompicones y a disgusto, pero la democracia no ha entrado en la derecha española.

La derecha española es “muy española y mucho española”, tanto que se ha vuelto a apropiar de la bandera rojigualda, que gracias al fútbol estaba limpiando su imagen, y de la monarquía en un peligroso abrazo de oso a Felipe VI, que la Casa Real sabrá gestionar. Pero mientras se dejan la garganta y las cacerolas por la violencia de los símbolos, su deslealtad a España sigue manifestándose cuando están en la oposición.

Estos días hemos visto a Pablo Casado en Europa chivándose de la posible reforma que quiere acometer el Gobierno de España, siempre dentro de la Constitución, del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Nadie puede negar que es una reforma forzada, pero forzada por el bloqueo mantenido por el PP durante dos años. A nadie en el PSOE o en Podemos se le ha ocurrido ir a Europa a chivarse de que el PP lleva dos años atentando contra la independencia judicial porque se niega a renovar los cargos, entre otras cosas porque no sería bueno para eso que llaman la “marca España”.

Pero como la falta de vergüenza en el PP llega a límites extremos, no podemos olvidar que el pasado mes de enero, el Parlamento Europeo aprobó una dura resolución denunciando el deterioro severo del Estado de Derecho en Polonia y Hungría y exigiendo una presión mucho más fuerte a la Comisión Europea “para prevenir la ruptura de los valores comunes”. El texto salió mayoritariamente a favor pero con 41 abstenciones y 178 votos en contra, entre ellos…¡Los diputados del Partido Popular español!, que se aliaron con la Europa más ultra y autoritaria.

Sí, el PP-Vox son desleales con España, en España y desde Europa. Antes del verano, en junio, la delegación popular , liderada por Dolors Montserrat se aliaba con los llamados países “frugales” (Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca) contra España, que exigían una estricta condicionalidad a la hora de invertir los 750.000 millones del fondo europeo para la reconstrucción. El asunto lo tuvo que desbloquear Pedro Sánchez en una ronda de visitas por las capitales europeas.

La deslealtad hacia España anida en el alma de la derecha española cuando no tiene el poder. En ese “haber” también está la campaña que sufrió España en los últimos meses del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no ya a cuento del final de ETA, sino con la campaña de Mariano Rajoy insistiendo en que el Gobierno socialista ocultaba los datos de la deuda pública. El posible falseamiento de las cuentas públicas era todo un torpedo en la línea de flotación de la reputación española en los duros momentos del inicio de la Gran Recesión.

El Partido Popular de Mariano Rajoy logró que crecieran las dudas en Europa y en el Mundo hacia España. El PP logró que se disparara la prima de riesgo del bono español y la deuda emitida por todas las entidades. Durante meses, el PP logró que se cerraran los mercados internacionales para España. Evidentemente se demostró que todo era mentira, que el Gobierno de España no había falseado ninguna cuenta. Ese es el patriotismo de la derecha española remando a la contra ante las dificultades.

Cuando gobierna la izquierda en España el ataque furibundo de la derecha es por tierra, mar y aire. Desde Europa; desde Madrid capital, ahora con un alcalde que ha enloquecido en su nuevo puesto de portavoz nacional; desde el Gobierno de la Comunidad con Isabel Díaz-Ayuso y Miguel Ángel Rodriguez buscando el enfrentamiento permanente. España necesita que la derecha reme en favor de España, no de sus espurios intereses partidistas que ni siquiera coinciden con el empresariado, con la derecha económica.

El PP y Casado están rodeados por la corrupción, con juicios que nunca acaban, con implicados que cada vez apuntan más alto, con personajes que pueden contar y demostrar lo que saben en cualquier momento sobre Púnica, Gürtel, Kitchen, Blesa… Su única solución, piensan, es el ruido, la bandera, ¡viva el Rey! y “cuanto peor, mejor”. Eso sí, con los jueces de su parte.

La histórica deslealtad del PP con España