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miércoles. 01.02.2023

¿Quo vadis, Pedro Sánchez?

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¿Cómo deberíamos interpretar que un grupo de sesenta y ocho cargos del PSOE, críticos con la gestora, se hayan reunido para pedir a Pedro Sánchez que opte a liderar el partido y que el interesado no haya acudido a la reunión, enrocado como está en un desconcertante silencio difícil de interpretar? 

¿Estará Sánchez a punto de tirar la toalla mientras los que aun le son fieles exigen a la gestora que convoque «sin más dilación ni tutelas» unas primarias y un congreso que «devuelva la voz y la capacidad de decidir a la militancia»?

Pedro Sánchez aun suscita simpatías suficientes entre las bases. Tantas que los barones no tienen ninguna prisa por finiquitar la interinidad que supone mantener a una gestora en la cúpula del partido. Por ello, desconcierta que quien fuera secretario general de los socialistas, aun no haya emprendido aquella gira de luchador solitario («a partir del lunes cojo mi coche para recorrer de nuevo España y escuchar a los militantes») que anunció el pasado 29 de octubre y que tanto ilusionó a las bases cuando la cruda realidad ha demostrado que aquella intrépida gira cabalgando en un humilde Peugeot, se ha limitado a unos pocos mítines seguidos del silencio de quien muchos aun consideran un mártir de la coherencia por su lealtad al «no es no».

Desconcierta también que el mismo Pedro Sánchez que hizo unas valientes declaraciones en el programa Salvados de Jordi Évole, se limitara a alimentar vanas esperanzas de cambio entre sus partidarios para, acto seguido, viajar a Washington para apoyar en una ponencia a la candidata Hillary Clintonmientras en casa dejaba la cama por hacer.

Algo no encaja, muy a pesar de que fuentes pedristas aclaren que no hay que tomarse con literalidad lo de «coger el coche el lunes» e informen de que «no se echará a la carretera hasta que la gestora ponga una fecha al congreso». 

El silencio de Sánchez sobre si concurrirá o no a las primarias juega en su contra, alegra a los barones más conservadores y beneficia a la gestora y a los nostálgicos del felipismo que apuestan por Susana Díaz. 

La primera consecuencia de las reticencias de Sánchez para dar un paso al frente, acaban de pasarle factura con la disidencia de quienes hasta ahora le eran fieles y cuyas ausencias en la cumbre pro-Sánchez han sido notorias: César LuenaOscar LópezMiquel IcetaOdón Elorza Idoia Mendia.

‘Yo viajo con Pedro’ es el lema que aun moviliza a muchos militantes socialistas y deja constancia del nivel de apoyo que sigue teniendo el líder socialista después de asegurar que se lanzaría a la carretera para «escuchar» a los militantes. Es por ello, y por respeto las bases, que Pedro Sánchez debe mover ficha de una vez por todas y clarificar su postura, cuando no hay excusa que respalde su silencio, un mutismo que sólo la indecisión o la ausencia de un proyecto podría justificar.

¿Quo vadis, Pedro Sánchez?