martes 14.07.2020

¿Por qué no dimite Rajoy?

Si Mariano Rajoy dimitiera, el Gobierno cesante continuaría en funciones hasta la toma de posesión de un nuevo equipo gubernamental, pero el Ejecutivo no estaría facultado para convocar unos nuevos comicios ya que, un gabinete en funciones no puede proponer al Rey la disolución de alguna de las Cámaras, o de las Cortes Generales.

Según el artículo 99 de la Constitución, tras la dimisión de Rajoy, le correspondería al Rey iniciar una ronda de consultas con los lideres de los partidos con representación parlamentaria para proponer un candidato a presidente de Gobierno (que podría ser ajeno al Congreso, es decir, un candidato independiente como demanda Ciudadanos para evitar que Pedro Sánchez sea presidente). 

Por supuesto, el designado tendría que ser alguien que contara con los apoyos suficientes para su investidura presidencial, algo difícil en una situación de crisis institucional de tanta envergadura. Por ello, desde un punto de vista práctico, la dimisión de Rajoy podría ocasionar un bloqueo si las Cortes no aceptaran mayoritariamente al candidato real propuesto, conflicto que se sumaría a la actual crisis abierta por el procedo independentista catalán.

Hay que tener en cuenta que solo un presidente de Gobierno tiene potestad para disolver las Cortes y convocar elecciones.

Ante tanta complejidad, tal podría parecer que la negativa de Rajoy a dimitir obedeciera al noble propósito de evitar males añadidos a una situación ya difícil de por sí. Sin embargo, mi hipótesis es bien distinta si tenemos en cuenta que una sentencia judicial ha dejado al descubierto la podredumbre de un partido político rendido a la red clientelar de una trama corrupta. 

Así, por más que el actual Gobierno haya querido desvincularse siempre de todos los condenados y levantar un muro entre ellos (“el pasado”) y la actual dirección del PP, los ánimos de la formación de la gaviota están a ras del betún y las consecuencias de la sentencia judicial que los condena podría acabar con un partido tan tocado como podrido. 

Volviendo pues a mi hipótesis, dimitir sería una salida digna, noble, decente y honrada. Pero sólo un político decente, digno y de talla sabría tomar tan honorable salida, y Rajoy no es nada de todo eso. Por todo ello, que Dios les coja (y también a nosotros) confesados y bien confesados.

¿Por qué no dimite Rajoy?