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domingo. 14.08.2022

Pillan a Francisco Granados con el carrito de la gomina

Tras ser descubierta su cuenta en Suiza y el "abandono" que le han dispensado sus compañeros del PP madrileño...

Tras ser descubierta su cuenta en Suiza y el "abandono" que le han dispensado sus compañeros del PP madrileño, Francisco Granados ha reconocido sentirse molesto y ha declarado que “si me expulsan del partido, me van a encontrar” lo que, bien pensado, sería positivo y beneficioso si supone que, por fin, alguien se atreva a cantar las verdades del barquero en vez de emitir falsarios gorgoritos como hacen los populares cuando son pillados con las manos en la masa. 

Es público y notorio que los políticos de la mamandurria (mamandurria de mamar un sueldo inmerecido)  se apoyan los unos a los otros, sean o no de la misma cuerda, como una banda de aprovechados que son, adictos a un escaño –no importa si azul, rojo o mediopensionista–  por pura querencia al poder y al hábito de vivir del cuento, a ser posible con el sudor del de enfrente.

En Valencia disponemos de un amplio muestrario de políticos mamandurrieros al sufrir desde hace veinte años un impune desfalco de los populares rematado por la ineficaz oposición del PSPV-PSOE, un partido que ante la inminentes primarias que vienen (sólo quedan tres semanas) apuesta desde la sede de Blanquerías por los de siempre, es decir, por Ximo Puig y su equipo, en contraposición de Toni Gaspar, un joven valor que aporta una renovada ilusión al luchar contra el estancamiento del socialismo valenciano y el conformismo de quienes aspiran a vivir eternamente de la política con el apoyo de militantes fieles a un ideal y que se sienten orgullosos de poseer un carnet sin considerar cuántos otros lo guardan en su cartera junto a la acreditación de un club de golf o una sociedad elitista de acceso restringido.

En un feudo, el hispano, donde nadie deja su puesto por más que le insulten ("sillón de mis entretelas, mi despachito oficial…" cantaba Aute en Forgessound, y luego Rosa León), el renuncio de Francisco Granados podría dar mucho juego si, como es de prever, le siguen dando la espalda sus compañeros de partido. Un feroz ataque por parte de la cúpula madrileña al exalcalde de Valdemoro (además de senador, diputado, tertuliano y muchos más menesteres) tal vez animara a Granados a cantar la Traviata, la misma que aún no ha cantado Luis Bárcenas quizás por miedo a presuntas amenazas a su familia y motivo por el que el extesorero se muestra enfadado pero tira de la manta sólo lo justo mientras sus excompañeros de partido (a quienes tilda de sobresuelderos, cohechistas y presuntistas) se hacen los ofendidos.

Ya veremos en que queda el asunto de Granados y sus rizados cabellos untados de gomina. Si bien es cierto que el tema promete, quien esto escribe y firma se muestra mitad agorero y mitad realista al apostar que al final pasará lo de siempre, es decir, nada.

Pillan a Francisco Granados con el carrito de la gomina