lunes 26.08.2019

La manada está feliz

Es lamentable la falta de credibilidad en la víctima que esta medida supone, por mucho que la decisión judicial esté (y al parecer lo está) ajustada a derecho

Los cinco miembros de La Manada han quedado en libertad provisional y Rufo apunta a que podrán disfrutar de los próximos Sanfermines, tan sólo dentro de un par de semanas. 

Sus respectivos delitos de abuso sexual a una joven durante las fiestas pamplonicas de 2016 no han sido óbice para que, pese a estar condenados y Bien condenados, la sección segunda de la Audiencia de Navarra haya decidido su libertad provisional por la módica fianza de 6000 euros, una polémica decisión que ha chocado frontalmente con la oposición de la mayoría de la opinión pública por el mensaje implícito de impunidad que se otorga a unos especímenes paradigmáticos de la escoria más residual de la especie humana.

Es lamentable la falta de credibilidad en la víctima que esta medida supone, por mucho que la decisión judicial esté (y al parecer lo está) ajustada a derecho.

Mientras escribo estas reflexiones me llega la noticia de que los tres abusadores sexuales de La Manada (para la justicia no son violadores) encarcelados en Pamplona acaban de salir de prisión. Prenda, Escudero y Boza han abandonado el recinto penitenciario en dos vehículos, acelerando peligrosamente y dando innecesarios volantazos, porque ese es su estilo, su talante, como lo es también su forma de beber y de disfrutar de lo que ellos consideran ‘fiesta’ según hemos visto reiteradamente en los documentales tantas veces emitidos por los medios. 

Poco después, los vientos de libertad han bendecido a los dos miembros de La Manada recluidos en la prisión militar de Alcalá de Henares: el guardia civil ‘manadista’ y su colega de juergas perteneciente a la Unidad Militar de Energencias, eso sí, ambos de un modo más discreto, en taxi y sin volantazos.

Resulta lamentable que está decisión judicial propicie que a partir de ahora, muchas mujeres víctimas de agresiones sexuales, se lo piensen dos veces antes de denunciar, o bien renuncien de entrada a hacerlo.

Presiento que ésta no será una buena noche para la joven víctima de La Manada, pero estoy convencido de que los cinco miembros de tan abyecta institución tendrán mucho que celebrar mientras hacen planes para los próximos Sanfermines.

La manada está feliz