domingo 15.09.2019

La eutanasia a debate en vísperas de elecciones

Es un hecho que la postura ante la eutanasia divide a la derecha y la izquierda y que la postura de la Iglesia católica tiene que ver mucho al respecto.

El derecho a una muerte digna es una necesidad que todos los días afecta a un sector de la población que sufre dolor físico y moral en los estadios terminales de enfermedades mortales, así como a sus seres queridos

A sólo mes y medio para que llegue el 20 de diciembre, me ha llamado la atención escuchar en un telediario que Ciudadanos y Podemos proponen legalizar la marihuana justo ahora, en vísperas electorales. La noticia me ha parecido tan oportunista, electoralista y hasta frívola que cuando la he cotejado con muchas de las verdaderas necesidades de la ciudadanía he sentido rabia y tristeza.

Reflexionando sobre las ofertas –muchas de ellas absurdas— de los partidos políticos, obsesionados por conseguir votos en las semanas previas a las elecciones, me he decidido a escribir este articulo sobre como contemplan las distintas formaciones, en sus programas electorales, un tema tan serio y apremiante como es la legalización, la regulación y la despenalización de la eutanasia.  

El derecho a una muerte digna es una necesidad que todos los días afecta a un sector de la población que sufre dolor físico y moral en los estadios terminales de enfermedades mortales, así como a sus seres queridos, impotentes ante la dolorosa agonía por una espera que se eterniza cuando el sufrimiento podría ser aliviado y evitable.

Es encomiable el esfuerzo que desde 1984 realiza la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) para sensibilizar a la población y a los partidos políticos para que incluyan la eutanasia en sus respectivos programas. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro (cuyo presidente de honor es el filósofo y escritor Salvador Pániker y su presidente el doctor Luis Montes Mieza)  dedicada a promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla, así como para defender el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso.

Aprovechando que nos encontramos en campaña preelectoral, DMD está celebrando una serie de debates-coloquios a los que invita a representantes de todos los partidos políticos, sin excepción, para conocer cual es su postura programática ante la eutanasia e intentar sensibilizarlos frente a un problema real para el que, según una encuesta específica del CIS,el 73,6% de la población reclama una ley de eutanasia y el 80,5% considera que la legislación debería autorizar a los médicos para que puedan poner fin a la vida y a los sufrimientos del paciente que libremente lo solicite.

Hace muy pocos días, el pasado martes 2 de noviembre, tuvo lugar una de estas reuniones en el Aula Magna de La Nau, en la Universidad de Valencia, y me llamó la atención (viene siendo la tónica constante) que tanto el PP como Ciudadanos declinaran la invitación alegando problemas de agenda, mientras que el resto de partidos convocados acudieron sin excepción tanto a éste debate como a los que se vienen celebrando en casi todas las ciudades del territorio nacional.

Es un hecho que la postura ante la eutanasia divide a la derecha y la izquierda y que la postura de la Iglesia católica tiene que ver mucho al respecto. En este sentido, Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, criticaba recientemente que la Iglesia propicie la penalización de la eutanasia porque, según dijo, «vivimos en un Estado confesional dentro de una Constitución aconfesional».

Es muy significativo que ni Ciudadanos ni el Partido Popular mencionen la eutanasia en sus programas electorales. Tampoco el programa de UPyD hace, de momento, ninguna alusión al tema.

Respecto al PSOE, en el debate de las primarias socialistas de 2014, Pedro Sánchez prometió que, si llegaba a ser presidente de Gobierno impulsaría una «ley de muerte digna», la misma promesa que en 2004 Rodríguez Zapatero incorporó a su programa y que jamás llegó a cumplir, pues la postura de los socialistas ante este tema siempre ha sido más de intenciones que de hechos. Es por ello que parece reiterativo que, una vez mas en campaña electoral, el PSOE se muestre sensible ante este problema aunque sin matizar el contenido de una hipotética ley ante la que los socialistas sólo han dado bandazos indefinidos, a excepción de la contundencia con que en su día se pronunció el ministro de Bernat Soria, quien llegó a anunciar una comisión de expertos y solicitó unan amplia encuesta del CIS para pulsar la opinión ciudadana sobre la eutanasia antes de ser cesado y sustituido por Trinidad Jiménez.

En su programa, Izquierda Unida considera como derechos ciudadanos a los cuidados paliativos, el tratamiento del dolor, la privacidad y la titularidad de la historia clínica así como el derecho a una muerte digna.

Por su parte, Podemos establece el derecho a una muerte digna, mediante la elaboración y ejecución de un plan de cuidados paliativos que reconozca y aborde el derecho a morir sin dolor, con dignidad y evitando el encarnizamiento terapéutico, así como el respeto y la defensa de las personas en su derecho a decidir qué asistencia sanitaria quieren recibir en el momento próximo a la muerte, expresado en un registro de últimas voluntades, que se considerará vinculante, será respetado por los profesionales sanitarios y constará en la historia clínica del paciente.

Siendo que estamos a punto de ser tentados con el sin fin de caramelos que los partidos políticos nos van a ofrecer a cambio de nuestro voto (desde puestos de trabajo por doquier y una bajada general de impuestos hasta la legalización de la marihuana) quisiera reclamar el respeto que merecen quienes cada día sufren para morir, permitirles que puedan hacerlo en paz y sin dolor, que los políticos antepongan las auténticas necesidades a la hora de hacer y priorizar sus ofertas y que, por una vez, afronten la eutanasia con realismo y con la verdad por delante; que no se limiten a hacer promesas electorales para regularizarla, que promuevan y validen el testamento vital y que reconozcan el derecho a una muerte digna muy por encima de otros asuntos que, sin duda tendrán gran valor político pero carecen de trascendencia para la dignidad humana.

La eutanasia a debate en vísperas de elecciones