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lunes. 08.08.2022

Epístola de Rouco Varela a Rajoy

Carta escrita por Rouco Varela dando instrucciones antes de su cese como presidente de la Conferencia Episcopal...

Querido Mariano:

Mientras aguardo el fin de mi presidencia en la Conferencia Episcopal Española –presumo que será pronto– te escribo esta epístola con el mismo amor que cada noche le pido a Nuestro Señor que te guíe. Es mi deseo hacerte reflexionar y delegar en ti unas funciones que me resisto a confiar en quien me suceda.

Mariano, te admiro porque has hecho renacer el espíritu católico apostólico y romano que antaño fuera la esencia de nuestra Patria. Porque has sido hábil para introducir en tu gabinete a más ministros, miembros o simpatizantes del la Obra de Escrivá de Balaguer, que el mismo Caudillo consiguiera sentar a su lado. Creo en ti porque, tras tu aparente mansedumbre, eres la roca que sustenta a la Iglesia en una España tradicionalmente portadora de valores espirituales que el maligno se empeña en destruir con falacias como la democracia, el estado de bienestar o la promesa de unos derechos humanos que no son más que incitaciones al aborto, a la homosexualidad o a la ruptura del modelo familiar que proclama nuestra fe. ¡Dios mío, ¿como se atreve nadie a hablar de derechos humanos, cuando no hay mas derechos que los divinos y los que atañen a la Santa Madre Iglesia Católica?!

Te exhorto, Mariano, para que cuando yo no esté, sigas firme en las tesis que te han inspirado al designar a ministros como José Ignacio Wert, un hombre que sufre vejaciones al defender la religión como una asignatura con mayor peso específico cada día. Te animo para que sigas planificando inteligentes estrategias como la metamorfosis que diseñaste en la imagen pública de Ruiz Gallardón, para confusión de los infieles y en defensa de los derechos de los nasciturus. Te aliento para que elijas con valentía a los miembros de tu equipo, como hiciste con Fátima Báñez, devota de la Virgen del Rocío y excelente titular del ministerio de Trabajo o el piadoso Jorge Ferrnández,  enérgico ministro de Interior y miembro numerario de la Obra.

Eres sabio Mariano, sabio y extremadamente paciente, pues hasta tres veces (como la Santísima Trinidad, como las negaciones de Pedro) tuviste que esperar, desde que el dedo patricio de Aznar  te señalara como su sucesor, hasta presidir el gobierno de la católica España del que ahora eres cabeza visible. Justo ahora que estoy a punto de dejarte solo, te amonesto para que no desfallezcas y hagas oídos sordos si mi sucesor se desvía un solo milímetro de la Santa Tradición –como ha hecho el papa Francisco– y te incita a obedecerle; pues no hay mas preceptos que los que yo te he inculcado. 

Gobierna en la convicción de que seguiré siempre a tu lado, incluso desde mi forzado retiro. Como tu padre espiritual, te amonesto para que, tras mi cese, mantengamos el contacto que tan hermosos frutos ha dado. 

Nunca escuches al Maligno.
Sigue mis recomendaciones y si algún día flaqueas tentado por vicios como la democracia o las mal llamadas libertades,  llámame y acudiré presto a tu lado.

Que la Paz del Señor sea contigo.

Tuyo afectísimo, Antonio María.


(Porque hay ficciones que sólo la realidad puede superar, he fantaseado esta epístola. Aunque tal vez la verdad sea aun más dura. O tal vez no. Sólo Dios lo sabe.)

Epístola de Rouco Varela a Rajoy