sábado 21.09.2019

Denuncie ya a ABC, señor Sánchez

Sánchez ha dejado la pelota de la duda en el tejado de Pablo Casado, el líder popular que se niega a hacer públicos los cuatro trabajos que dice realizó cuando cursó su máster

La sorpresa política de este jueves fue la exclusiva del diario ABC según la cual, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, habría plagiado su tesis doctoral al «fusilar informes del antiguo Ejecutivo de Zapatero, copiar a otros autores y volcar en la tesis artículos suyos ya publicados». ABC lanza acusaciones tan graves como que «el tribunal que dio la máxima nota a la tesis de Pedro Sánchez, sobresaliente cum laude, en noviembre de 2012, carecía de experiencia académica y del conocimiento de la materia examinada». También ABC describe al tribunal como un «grupo de amiguetes» que le habría regalado el cum laude a Sánchez.

El inculpatorio editorial, dice que Pedro Sánchez ya nunca será ejemplo de nada después de plagiar parte de su tesis doctoral y reutilizar escritos suyos anteriores sin citar la referencia de sus propias publicaciones. ABC considera que la tesis de Sánchez es «un fraude y un bodrio sin valor académico alguno».

En beneficio de la verdad, ante unas acusaciones tan graves es necesario ir por partes al analizar los hechos y huir de sesgos partidistas. En primer lugar, hay que considerar que, al igual que sucede en muchas otras circunstancias (estar o no embarazada, o estarlo sólo un poco), una tesis doctoral puede ser o no un plagio, pero nunca un plagio de algunas de sus partes. O es plagio, o no es plagio.

De entrada, sólo la universidad que concede un doctorado está legítimamente capacitada —y no los presuntos expertos de un diario— para dictaminar si hay plagio o no en una tesis doctoral y, en consecuencia, otorgarlo o no.

Además, fíjense qué casualidad que ABC decida que el momento propicio para divulgar esta exclusiva, sea una fecha destinada a ser histórica, el día previsto para que el Congreso vote el decreto de exhumación de los restos de Franco, evitando así que la afrenta al dictador sea la noticia del día. No es descabellado pensar que, independientemente de que Sánchez plagiara o no su tesis, ABC ha elegido una fecha propicia para extender un cortina de humo que, tal vez los partidos conservadores conocieran de antemano.

Pero prosigamos, y adentrémonos en unas consideraciones más técnicas y objetivas acerca del presunto plagio, basándonos en los criterios habituales de detección de similitudes con publicaciones previas. Nada se dice en el amplio informe del ABC acerca de que, en el mundo académico universitario, es unánime la consideración de no sospechar plagio en una tesis doctoral cuando el porcentaje de coincidencias con publicaciones anteriores sea inferior al 20% (el 25% según algunas fuentes), y también, cuando lo presuntamente plagiado no afecte a una parte nuclear de la argumentación principal del trabajo de investigación.

Hay técnicas sofisticadas para detectar plagios que, en realidad, lo que detectan son similitudes mientras que el plagio lo dictamina la intervención humana. Así, una vez detectadas las coincidencias entre la tesis que se analiza y otros trabajos que la precedieron, finaliza el trabajo del programa informático y comienza el trabajo humano. Si los expertos comprueban que las similitudes se corresponden con fuentes de documentación o citas debidamente reseñadas en la tesis, se descartará el plagio, mientras que si afectan a las conclusiones del trabajo de investigación que el doctorando presenta como propias, se dictaminará plagio.

Según un comunicado de la Universidad Camilo José Cela, ninguno de estos dos casos se dan en la tesis de Pedro Sánchez, y en consecuencia, el centro docente informa que «la tesis del doctor Sánchez Pérez-Castejón del año 2012, superó con «normalidad el proceso Así, acorde con los «protocolos de verificación y control habituales en el ámbito universitario».

Añadiré aun más argumentos apuntando que es ridícula la sola insinuación (como hace ABC) de que un investigador pueda plagiarse a sí mismo en una tesis en la que compendia sus propias investigaciones y artículos.Por lo general, durante los años que cuesta realizar una tesis, el doctorando realiza —y publica—unos trabajos previos que no son firmados sólo por él, sino también por el director de la tesis, algunos colaboradores o el jefe de departamento).

Es más, una buena parte de muchas tesis son una compilación de estos trabajos previos del licenciado, debidamente unificados, precedidos de una introducción y utilizados como fuente argumental para las conclusiones. Esto es así en Oxford, en Harvard, y en cualquier universidad del mundo civilizado. Resulta pues obvio que acusar a Sánchez de haberse copiado a si mismo y reproducir sus trabajos previos, es una estupidez propia de un ignorante en materia de tesis doctorales. Del mismo modo, es ridículo hablar de plagio cuando el autor de una tesis hace referencia directa a una obra ajena de la que ha extraído un texto.

Creo que he escrito ya demasiado, y añadir mas argumentos sería inútil para hacerme entender por cualquier lector objetivo, medianamente inteligente y no sometido a sesgos ideológicos.

Vaya por delante que no estoy defendiendo la inocencia de Pedro Sánchez, no obstante, considero ejemplar y positiva la rapidez con que el presidente ha decidido hacer pública en internet la totalidad de su tesis doctoral. Con esta actuación, Pedro Sánchez ha demostrado convicción en su honradez y ausencia de miedo al coste político de una irregularidad que asegura no haber cometido. Y ya de paso, Sánchez deja la pelota de la duda en el tejado de Pablo Casado, el líder popular que se niega a hacer públicos los cuatro trabajos que dice realizó cuando cursó su máster.

Resulta sospechoso el pudor de Casado a mostrar estos escritos, y también que afirme que no tenía obligación de realizar el mismo trabajo de fin de máster que se exigió a la mayoría de sus compañeros de clase, un trabajo que todos realizaron con la excepción de las tres alumnas que recibieron un trato similar al de Casado y que, al no estar aforadas, han sido imputadas.

Ya como colofón reseñaré que Sánchez ha amenazado con querellarse contra ABC por difamación. Y yo desde aquí le animo a que lo haga con la misma celeridad que ha decidido publicar su tesis. Si está seguro de su inocencia, debería querellarse ya, no sólo para defender su honor sino para zanjar una práctica periodística que echa aun más lodo a un modo de hacer política ya demasiado embarrado.

Prevalece la necesidad de que aflore la verdad, independientemente de que ésta dictamine que nuestro presidente de Gobierno es culpable o inocente de lo que se le acusa. Denuncie pues, señor Sánchez, en beneficio de todos.

Denuncie ya a ABC, señor Sánchez