domingo 31.05.2020

Carta abierta a la nueva ejecutiva socialista

El 39º Congreso Federal supone el fin del PSOE de los barones y de un aparato obsoleto que tuvo poder para destituir a un secretario general elegido por la militancia

Finalizado el congreso del PSOE, elegido Pedro Sánchez como nuevo secretario general (algo que parecía imposible tras el golpe de octubre pasado) y votados ya los nuevos responsables de los distintos órganos del partido, lo que ahora procede es ponerse a trabajar sin dilación y conseguir que los descontentos asuman que, para resolver el conflicto que dividía partido, alguien tenía que perder y alguien tenía que ganar, algo tan lógico como que el vencedor deposite su mayor confianza en quienes le fueron fieles tras su derrocamiento.   

Pedro Sánchez y su equipo han sido la correa de transmisión que ha materializado la voluntad de las bases que exigían el no a la abstención, censuraban el golpe de mano a Sánchez y protestaban porque el socialismo español hubiera perdido millones de votos, en parte por el fraccionamiento de la izquierda, pero sobre todo por escorar hacia el centro y anclarse en el pasado a la sombra de las viejas glorias.

Por ello, Pedro Sánchez, muy a pesar de sus indefiniciones y de sus bandazos laterales, se ha convertido en la mejor de las opciones, puede que sólo por haber generado una ilusión que hace decenios no sentían los desencantados del socialismo. En un hecho que Sánchez no es un político experimentado; no sabemos si conseguirá ser un gran estadista; tampoco si logrará reubicar al PSOE en el nicho socialdemócrata que le corresponde; pero es innegable que la militancia lo ha preferido antes que a la candidata promocionada por el viejo aparato, y sólo por ello y por sus dotes carismáticas de un outsider que ha resurgido de sus cenizas, Pedro Sánchez se merece una oportunidad.

El 39º Congreso Federal supone el fin del PSOE de los barones y de un aparato obsoleto que tuvo poder para destituir a un secretario general elegido por la militancia. No obstante, y aunque haya muchas ganas de cambios, le recomendaría al nuevo PSOE (y esta recomendación justifica la condición de carta abierta que le imprimo este artículo) que no tenga demasiadas prisas en sacar a Rajoy de la Moncloa y al PP de las instituciones. La meta es hacerlo, pero sería un error llevarlo a término mediante una precipitada moción de censura o un adelanto electoral cuando hay por delante muchas tareas prioritarias que requieren paciencia.

El primer cometido de Sánchez para afianzarse como líder es poner orden dentro de casa, conseguir que le acepten quienes no le apoyaron y ejercer su autoridad sin aplicar medidas que puedan ser tildadas de venganza.

El segundo paso es la consolidación del PSOE como un partido de izquierdas que mantenga a raya al PP desde una oposición fuerte y que acabe con el cliché de derechización que afecta al socialismo y que tanto ha beneficiado a Podemos. Una precipitada moción de censura —como propone Pablo Iglesias—, no ayudaría a recuperar los millones de votos que se fueron hacia la formación morada, y pondría en peligro la esencia identitaria que el nuevo PSOE quiere afianzar. Si se hacen bien las cosas, los votos regresarán conforme se recupere la confianza. Es por ello que también un adelanto electoral perjudicaría al PSOE si previamente no se recupera el voto de quienes no encuentran más alternativa que Podemos.

Resumiendo señor Sánchez, sus tareas más urgentes y prioritarias son la de no precipitarse por entrar en la Moncloa, unir al partido para consolidar su liderazgo y dedicarse de pleno a recuperar la confianza de los decepcionados ofreciendo proyecto capaz crear una ilusión similar a la de 1982. Hágame caso y verá como me lo agradece.

Carta abierta a la nueva ejecutiva socialista