martes 19.11.2019

La andrajosa estética del alcalde de Ferrol

La desarrapada imagen del alcalde Jorge Suárez ha dado lugar a una reacción de disconformidad en los círculos castrenses.

Los protagonistas de la fotografía que ilustra este artículo son los comandantes de dos fragatas pertenecientes a la armada de sendos países integrados en la OTAN, el canadiense Pascal Belhumeur y el noruego Odd Erling, así como el alcalde de la ciudad de Ferrol, Jorge Suárez, quien los invitó a una recepción protocolaria a la que ambos marinos acudieron vestidos con el traje de gala preceptivo según el protocolo, mientras que el primer edil (militante de un partido afín a Podemos) recibía a los militares ataviado con un desvencijado pantalón vaquero, una arrugada camisa dejada caer por fuera y una descuidada barba de varios días que dejaban constancia de su mala educación o al menos de su desprecio por las mínimas normas de protocolo.

Podría darse el caso de que el señor Suárez actuara con ignorancia protocolaria o bien que la elección de su indumentaria obedeciera a una provocación voluntaria en contra de los convencionalismos de un modelo social que rechaza, no obstante, en cualquiera de los dos supuestos, el desaliñado edil habría incurrido en una falta  de estética y puede que también de respeto a los representantes de dos estados soberanos.

La desarrapada imagen del alcalde dio lugar a una reacción de disconformidad en los círculos castrenses así como de indignación por parte de algunos representantes del ayuntamiento ferrolano, por considerar que su aspecto ofendía al buen gusto y la dignidad de los altos representantes de dos países aliados. Pero no fue sólo la indumentaria del alcalde lo que generó malestar en el ámbito militar, sino también que en su discurso manifestara que  «el negocio de la guerra, en función de los intereses económicos, deberá sustituirse por el desarme», una consigna ideológica con la que puede que incluso esté de acuerdo al escribir este artículo, pero que fue proferida en un lugar inadecuado, ante personas inadecuadas y en un momento nada oportuno para lanzar una soflama política. 

Cuantas tablas, cuanta cultura y cuanta estética institucional les falta a muchos políticos de los recién llegados partidos emergentes, unas formaciones que no acaban de encajar en los engranajes de las instituciones y que caen en bochornosas incongruencias como invitar y recibir a dos representantes de la OTAN (organización contra la que hasta ahora se había manifestado Jorge Suárez), y aprovechar el acto para soltar un mitin vestido con ropa de andar por casa.

Como despedida, quisiera matizar, a título de anécdota y también de incongruencia, que en el ayuntamiento de Cádiz (con un gobierno de idéntica orientación política al de Ferrol), se da la inexplicable circunstancia de que el señor Kichi —alcalde de la corporación— aunque acuda vestido a los actos oficiales de la misma  guisa que Jorge Suárez, no tiene inconveniente en ponerse un  traje cuando celebra bodas civiles "por respeto a los contrayentes". Y yo me pregunto donde marcarán, quienes así actúan, la línea que separa el respeto de la zafiedad

Valga éste último párrafo para dejar constancia de que, independientemente de las opiniones formales y estéticas vertidas en este escrito,  no le confiero a la indumentaria más valor que el que me merecen las ideas o las convicciones, únicas características por las que valoro éticamente a un ser humano, pero una cosa es la ética y otra la estética, la indumentaria y el saber cómo, cuando y donde ponerse determinadas prendas de vestir para no chocar con las normas ni provocar situaciones incómodas e innecesarias.

La andrajosa estética del alcalde de Ferrol