viernes. 19.07.2024

De héroes anónimos y nazis con bula

No he podido evitar poner en relación la noticia de la muerte de Pablo, el joven malagueño que hace unos días medió en una pelea a la puerta de un bar y acabó muriendo —en un rato hablamos a manos de quién— con otra de hace unos meses que contaba como un nigeriano murió ahogado en el Canal de Venecia ante la mirada, la pasividad y las cámaras de fotos de decenas de turistas.

Tal vez, si entre todos aquellos que fotografiaron y grabaron la muerte del inmigrante desde un vaporetto, hubiera habido alguien como Pablo, el hombre no hubiera muerto. Tal vez, si Pablo hubiera sido más cobarde, menos heroico, ahora seguiría vivo.

Pero precisamente porque no hay nada más sagrado que la vida, no se puede vivir de cualquier manera. Y el gesto de este joven malagueño no sirve sólo para certificar una vez más lo irremediable de la muerte, sino sobre todo para dignificar la vida. Es un héroe, uno más de los muchos héroes anónimos que a veces pagan un precio terrible por su generosidad y por la incompetencia de las autoridades de turno.

Porque quizás sea necesario hablar, aunque sea un poco, de quién mató a Pablo. Los detenidos, una vez más, pertenecen supuestamente a un grupo de ultras, en este caso del Málaga, de clara ideología fascista. Digo supuestamente no sólo por precaución periodística, sino porque los medios se han quedado en lo del fútbol, y de su ideología no han dicho nada.

Tal vez porque en este país sólo se es ultra y violento si se es de izquierdas. Si se es de derechas, eres tan sólo un aficionado al fútbol, un hooligan. Y hasta puedes tener en tu casa decenas de armas y que al final del proceso te las devuelvan o te paguen el precio equivalente, como en el caso Panzer. Y desde luego puedes insultar y amenazar todo lo que quieras en Twitter, que no se te aplicará ningún delito de odio. Ni siquiera llamarán a tu puerta. Tienes bula.

Seguramente Pablo no sabía a quién se enfrentaba. Sólo quería impedir una paliza. Y fue él quien murió a causa de ella. Una víctima más del fascismo. Un golpe nuevo de una ideología que parece contar con el beneplácito de las autoridades. Espero que algún día, quienes les apoyan y defienden, y desde luego ellos mismos, se encuentren cara a cara con los padres de Pablo. Un héroe anónimo. Y una víctima más del odio cavernícola del fascismo. 

De héroes anónimos y nazis con bula