sábado 28/11/20

El Estado son ellos

Todo está en venta: también nuestra salud, también nuestro pasado más remoto. Y es que, en lo que a ética se refiere, algunos aún no han salido de la cueva

Hace un par de años se emitió el último capítulo de una serie futurista que no tuvo mucho éxito en España. Se llamaba Continuum y lo que narraba tenía su origen en la quiebra de los estados y su rescate posterior por parte de las empresas, a cambio de que desde entonces fueran éstas quienes gobernaran los diferentes países. El paraíso terrenal del capitalismo, vamos.

He pensado en esa serie al enterarme por Eldiario.es de que el gobierno de M punto Rajoy está obligando a todas aquellas comunidades autónomas que piden ayuda financiera a firmar un acuerdo con las farmacéuticas que, en la práctica, supone el blindaje de los medicamentos de marca, más caros, frente a los genéricos. Es decir, favorece los intereses de una empresa privada por encima de los intereses de los consumidores.

Lo que no sabemos todavía es qué obtiene el Gobierno del PP, o uno o varios de sus ministros con esto. Pero como ustedes son listos y yo no quiero caer en un delito de injurias, dejaré que se lo imaginen. O lo sospechen.  

Lo que es fácil saber es cómo funcionan las empresas farmacéuticas. Basta con asomarse a libros como Medicamentos que matan y crimen organizado, de Pete C. Gotzsche, donde este autor danés experto en estudios clínicos demuestra cómo las grandes farmacéuticas están corrompiendo el sistema de salud, primando sus beneficios por encima del bienestar de los pacientes.

No se trata de pensar que las vacunas son un método de dominio mental y hay que prescindir de ellas -los paranoicos antivacunas sólo están consiguiendo dificultar que las críticas fundamentadas se abran paso-, basta con analizar, por ejemplo, cómo las farmacéuticas prefieren tratar sólo los síntomas y convertir una enfermedad en crónica -atando así al paciente de por vida al medicamento- a erradicar directamente el mal. Porque la salud es menos rentable que la enfermedad.

Si quieren ver una serie sobre una versión extrema de esto también la hay: se llama Paranoid es británica, y dura tan solo 8 capítulos.

Se trata, en cualquier caso, de ir mentalizándonos de que cuando ellos hablan de salvar la patria, de levantar el Estado o de mejorar el país, no hablan de nosotros, de ustedes o de mí. Hablan solamente de ellos y de sus amigos. Y sobre todo, de sus cuentas corrientes. Porque el Estado, como decía Luis XIV, son ellos. Y el capitalismo es su máxima ley.

Una ley tan oscura que permite, por ejemplo y en otro campo muy distante, vender por 8.000 euros el asentamiento paleolítico más antiguo de Galicia, visitado cada año por cientos de personas. Porque todo está en venta: también nuestra salud, también nuestro pasado más remoto. Y es que, en lo que a ética se refiere, algunos aún no han salido de la cueva. 

El Estado son ellos