martes. 28.05.2024

...Como aquella canción de los años 80

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Hace falta que el PSOE no sienta en el ínterin la tentación de abrirse a la derecha, y más allá de decisiones simbólicas y nombres de postín decida legislar de una vez para la gente, vulgo la plebe

Uno entiende la nostalgia en los ancianos, la sensación de pertenecer a un mundo que ya se ha ido o se está yendo. Y las ganas de quejarse por ello. Lo que no es tan fácil de comprender es que jóvenes como Casado -que además ha hecho de su juventud una pseudovirtud- sientan nostalgia de una época en la que eran casi niños, o no eran.

Y es que si a Casado le dejan, el nuevo PP pedirá que vuelva todo aquello a lo que se opuso en los 80. Década en la que a los conservadores les hubiera gustado volver a 1940. Ni eutanasia, ni aborto, ni píldora del día después. Los ricos a abortar a Londres y todos con una camisa estampada con el rostro de Fraga. O como mucho, la de Aznar. Y en negrita el eslogan de AP en el 77, que también y tan bien vale para hoy: «España, lo único importante».

Un giro a la ultraderecha del padre que va a dejar sin votos a las falanges de Santiago Abascal y puede ceder todo el centro a Ciudadanos, si es que el partido de Rivera, después de engalanar los balcones de España con banderas rojigualdas y llenar de bilis nacionalista las tertulias, se acuerda de dónde está el centro.

De lo contrario, podemos tener a tres partidos luchando por ese espacio político que Casado ha definido como «todo lo que está a la derecha del PSOE». O sea, del liberalismo al nacional sindicalismo, de los nostálgicos de cualquier edad que visten camisa azul a la solana del Valle, a los que solo leen las páginas salmón y visten de Gucci. Un sindiós, vamos.

Sería una buena noticia, en todo caso, para quienes hemos crecido viendo a la izquierda dividida en partidos, familias, células y grupúsculos y enfrentándose a una derecha monolítica. Noticia mejor si además vuelven a sacar a Aznar bajo palio y el máster exprés de Casado le sigue dando disgustos. Noticia mejor, digo, si no fuera porque la estrategia del nuevo líder de la derecha parece ser la de volver a las trincheras, tensar tontamente la política nacional y decir aquello de «que se hunda España que ya la levantaremos nosotros». La política como campo de batalla o guerra civil.

Hace falta, además, que el PSOE no sienta en el ínterin la tentación de abrirse a la derecha, y más allá de decisiones simbólicas y nombres de postín decida legislar de una vez para la gente, vulgo la plebe.

Pues puede darse el caso de que en este revival ochentero que estamos viviendo, a Pedro Sánchez le dé por hacerse un Felipe González. Y comenzar a vendernos, como cuando militaba en la Bankia de las black, las ventajas y maravillas de la economía de mercado. Después de todo, como no son marxistas desde el 79, a lo mejor han olvidado que la historia tiende a repetirse. Primero como tragedia, y después como farsa.

Y uno que ha pensado siempre que los ochenta están sobrevalorados.

...Como aquella canción de los años 80