sábado 21.09.2019

Carta abierta a los candidatables del PSOE

Después de los aquelarres que han dado paso a un modelo de primarias semi-abiertas llega el momento de saltar a la arena...

Carta abierta a los candidatables del PSOE: 7 ideas para el cambio, o al menos para tomaros en serio

Estimados y estimadas:

Sabemos que algunos estáis pensando en ello. Unos, porque lo deseáis desde vuestra más tierna época de Juventudes, otros porque alguien os ha susurrado al oído que arrasaréis y también los hay que, aún estando un poco verdes, tendréis toda una infantería económica y mediática a vuestro servicio. Estos últimos deberían andarse con mucho ojo, pues los viejos poderes del establishment sólo quieren dóciles mayordomos a su servicio, pero yo no soy nadie importante para daros consejos. También espero que haya alguien pensándoselo con el único horizonte de ser útil a los que peor lo están pasando.

Después de los aquelarres que han dado paso a un modelo de primarias semi-abiertas -permitidme la expresión, pero el miedo y el temor a abrir las puertas de la fortaleza se huelen a leguas de distancia- llega el momento de saltar a la arena. Por cierto, alguien debería explicar por qué lo que es bueno para elegir al Presidente del Gobierno de España, no lo es para elegir a un Presidente Autonómico o a un Alcalde. Estas incoherencias se notan más de lo que creéis. Pero este debate lo dejaré para otro día.

Sí, ya sé que yo, mejor que otros, debería entenderlo. Precisamente por conocer la organización y haber trabajado en gobiernos con muchos de vosotros. Ya sé que tenéis más que perder que ganar, que el cargo o el sueldo se te pueden ir al garete si te equivocas en tu cálculo, que ésta puede ser la última oportunidad, que la socialdemocracia está de capa caída, que aguantando un poco más sin significarte en exceso uno puede cumplir quinquenios sin quemarse en el abrasador mundo de la primera línea de combate político.

Todo eso es verdad, pero hoy y ahora necesitamos altura de miras. No es tiempo de tacticismo orgánico, ni de consultas a los grandes jefes de la tribu, ni de pedir permiso al santo varón del partido. Sé que partís con problemas: la cultura interna te enseña a ganar pequeñas batallas en agrupaciones, congresos y congresillos, pero te deja como un Rey desnudo ante la enorme tarea de gobernar una sociedad tan compleja y con tantos problemas. El país se desangra, la sociedad española está entre atemorizada y al borde de la rebelión, la pobreza y la desigualdad ya no son expresiones de otras latitudes. Por todo ello no puedo entender, salvo desde razonamientos sonrojantes, que si alguno consideráis que tenéis recetas, ideas y fuerzas para liderar un proyecto compartido con mucha gente y sacar al país de este pozo, no deis un paso adelante y estéis escondidos como en una reunión de cuñados esperando a que uno se vaya al baño para ponerle verde (Le he tomado prestado a Antón Losada este brillante símil).

La gente que alguna vez ha votado al PSOE y muchos otros están más desamparados que nunca. Y no lo digo sólo por el desastroso y demencial gobierno que rige, es un decir, los destinos del país. Sino porque miran a Ferraz y sólo ven declaraciones insustanciales y argumentarios de salón como únicas fuerzas opositoras esperando la alternancia. Y lo que necesitan es una alternativa, pues esta vez no se van a conformar con la enésima llamada al voto útil y a derrotar a la derecha. Y de hecho muchos ya la buscan fuera de este partido, bien apoyando a otras fuerzas, bien poniendo en marcha procesos y movimientos de los que ahora os reís, pero pueden dar sorpresas. La gente no os va a esperar más.

Va a haber que mudar muchas cosas dentro de la desvencijada casa común. Esto no puede ser una mera competición a ver quién es más fotogénico o quien habla con más dicción. Si vais todos a decir que tenéis el mismo proyecto, el de la familia socialista, para a continuación proclamar ser el más indicado para llevarlo a cabo, os podéis olvidar de mi apoyo y entiendo que el de muchas personas. Sí, hay distintos proyectos y políticas posibles, también dentro del PSOE, pero todo dependerá de las ganas que tengáis de enfrentaros a los poderes fácticos del país. Esos a los que nos hemos entregado tantas veces y luego nos enfadamos cuando la gente nos lo recuerda por la calle.

Soy un simple ciudadano, sin ningún poder, ni económico, ni mediático, ni político. Pero me permito plantearos 7 propuestas en forma de preguntas que deberíais contestar con un Sí rotundo -haciendo caso omiso del argumentario interno que dice “a pregunta directa, contesto lo que me de la gana”- si queréis tener mi apoyo y el de otras personas que piensan como yo (creedme si os digo que son más de las que os dicen ciertos encantadores de serpientes que tenéis como estrategas electorales).

¿Vais a llevar al Parlamento en los primeros días de Gobierno la modificación del disparate que se hizo en 2011 reformando la Constitución en su art. 135 para fijar como principio constitucional la estabilidad presupuestaria y que el pago de la deuda y sus intereses sean prioritarios sobre otros gastos? Si contestáis que No es inútil seguir con las siguientes, y lo que es peor, cometeríais un engaño masivo al decir a la gente que vamos a dar marcha atrás a los recortes y a recuperar el mini-estado de bienestar que teníamos.

¿Vais a ir a Bruselas a plantaros y ejercer el derecho de veto que asiste a España, en compañía con otros países del sur de Europa, para obligar al Norte a abandonar esta suicida política de la austeridad? Mirad, estando dentro de la UE o cambian las cosas allí o no resolvemos lo de España ni con todas las Vírgenes que está sacando el Gobierno del PP a relucir. Pero claro si lo fiais todo a que presida la Comisión un Señor cuyo partido, el SPD, acaba de firmar un acuerdo de gobierno con la señora Merkel, o a impulsar cambios en varios Tratados europeos, como que van a pasar unas cuantas décadas y no tenemos tanto tiempo. Por cierto, puestos a ello, alguien debería explicar que quienes criticábamos el Tratado de Maastricht y decíamos que nos llevaba a una Europa antisocial y de los Mercaderes, y que podía pasar lo que ha acabado pasando, no éramos ni unos locos ni unos dementes radicales. Dos décadas después unos llevábamos razón, y otros que ahora exigen reformas en la UE pero que impulsaron aquel desastre, no.

¿Estáis dispuestos a hacer desde ya una llamada de unidad de acción a la izquierda política y social de este país para impulsar todos los cambios necesarios ante la crisis económica, social, política e institucional? Sé que en los vetustos manuales del buen dirigente dice que hasta después de que la gente vote no se habla de pactos, y menos con la izquierda, pero es que la época en la que el PSOE gobernaba en solitario siento deciros que es cosa del pasado. Y claro si luego resulta que acabáis gobernando con la derecha nacionalista o peor aún, el establishment os exige cerrar filas con el sistema, no sólo nos enfadaríamos sino que dicho gobierno sería una farsa como el actual.

¿Queréis acabar de verdad con el enorme fraude fiscal y con la regresividad creciente de nuestro sistema tributario? Esta es fácil de contestar. Sí, diréis sin atisbo de duda. Fácil decirlo, pero difícil de hacer, y puede que hasta peligroso. Los 80.000 millones que se defraudan cada año sabemos muy bien dónde están y sabemos quién los defrauda. Y también conocemos todas las ventajas fiscales de las que disfrutan en forma de deducciones, desgravaciones y figuras tributarias que hemos ido aprobando (y hablo del PSOE, sí, a los del PP esto se les supone que les gusta) durante décadas ¿Vais a ir a por ellos? Me refiero, claro está, a los dineros ¿De verdad que no os va a temblar el pulso? Eso supondrá dejar de firmar unos cuantos convenios, no habrá tanto boato en algunos ágapes, pero sobre todo tenéis que saber que ellos iniciarán una guerra sucia contra vosotros, pero no os preocupéis que estaremos aquí todos para apoyaros y salir en vuestro auxilio.

¿Os comprometéis a impulsar un proceso de debate ciudadano que desemboque en una nueva Constitución con la máxima participación y transparencia? Mirad, hay una crisis institucional y social de caballo que viene de muy atrás y que en parte es responsabilidad de quienes más han gobernado este país durante la democracia: Sí, otra vez la pelota en nuestro tejado. Es una casa que amenaza ruina, y vosotros vais diciendo que con una mano de pintura y tapar unos agujeros, esto aguanta otros cuarenta años. Necesitamos nuevas instituciones para una nueva sociedad, necesitamos un Jefe de Estado a quienes podamos elegir nosotros y echarlo si lo hace mal (por favor, dejad de decir eso de que sois republicanos en la intimidad y monárquicos cuando os calzáis el gorro de hombres de Estado), un sistema judicial independiente y moderno, un sistema electoral más justo, un Estado realmente laico y no esta cosa medio pecadora que tenemos, garantías que permitan que los derechos humanos y derechos fundamentales no sean papel mojado al arbitrio de un gobierno, instrumentos y mandatos claros para luchar contra la corrupción, más y mejor participación ciudadana a través de consultas y referemdums y cesión de parte de vuestro poder, etc. Es decir, una nueva Constitución elaborada de manera participativa entre toda la ciudadanía, y no en cenáculos secretos del poder como se hizo la de 1978 y donde se ha reformado, como en 2011, con vuestra participación. Quizás, entre otras cosas, si nos hubiésemos planteado esto antes la ciudadanía catalana no se hubiera cansado. Y hablo de ciudadanía, no de partidos ni líderes políticos catalanes.

¿Estáis dispuestos a impulsar un modelo de economía social del conocimiento y cambiar la matriz productiva del país? Hay una nueva sociedad que necesita nuestra atención y que debe ser el germen de una nueva economía enfocada al bien común. Una nueva sociedad y una nueva economía que están naciendo alrededor de la revolución tecnológica, el procomún, los espacios colaborativos, la economía social, las cooperativas, las energías alternativas, etc. Su impulso y apoyo serán la mejor medicina contra el desempleo, la pobreza y la exclusión, y al mismo tiempo garantizarán un modelo de sociedad más sostenible y feliz. Sí, he dicho feliz, en la economía del crecimiento económico sólo unos pocos pueden ser felices. Al resto no les alcanza ya, ni tan siquiera, con una distribución cada vez menos evidente y más escasa.

La última y en realidad la que más me importa: ¿Nos prometéis que cada vez que haya un conflicto de intereses entre un poderoso y la gente humilde –es decir, constantemente- os vais a poner del lado de esta última? Perdonad la franqueza, pero la gente ha visto ya tantas cosas y yo mismo he podido comprobar la diferencia en cómo se atiende una llamada de un poderoso y la de un grupo de ciudadanos sin nombre, que tenga que ser tan explícito con la pregunta.

Si alguien contesta que Sí a las siete, prometo tomar en serio el resto de vuestras propuestas. He dejado fuera otras cosas, porque las doy por supuesto. Sé que os vais a comprometer a seguir impulsando derechos sociales y de ciudadanía y a revertir las nefastas políticas trogloditas del Partido Popular en la materia. Pero he querido fijarme en las que están más relacionadas con el dinero. Sí, las que cuestan dinero o desmontan poderes no democráticos. No porque sea un monetarista, ni un manirroto, ni siquiera porque sea un apasionado del vil metal, sino porque he aprendido que en esta sociedad el poder ya no lo tiene el Gobierno, sino aquellos con intereses y dinero que se dedican a presionarle para obtener lo que desean. Aquellos que a veces ni siquiera les hace falta hacer una llamada pues tienen en nómina (al menos en espíritu) a un ejército de Príncipes de las Tinieblas situados estratégicamente en cada esquina para evitar que un Gobierno se cargue lo que les ha costado tanto tener atado y bien atado.

Confío en que alguien pueda contestar con un Sí rotundo a estas preguntas. Sería un primer paso necesario pero no suficiente, aunque imprescindible para devolver la esperanza a millones de personas que la han perdido.

Salud.

Carta abierta a los candidatables del PSOE