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miércoles. 10.08.2022

Nuevo curso político

Los próximos procesos electorales, municipales y autonómicos mostrarán un nuevo mapa del poder político en España...

Iniciamos un curso político de gran trascendencia. Los próximos procesos electorales, municipales y autonómicos mostrarán un nuevo mapa del poder político en España. Un proceso que culminará en elecciones generales, sin olvidar las muy probables elecciones anticipadas en Cataluña. Todo ello con el telón de fondo de la crisis económica, cuya evolución es la cuestión principal.

Sostiene el Gobierno que, gracias a su política, estamos saliendo de la crisis, gracia. Es natural que en vísperas de importantes procesos electorales, el Gobierno diga que sus políticas tienen éxito. ¿Qué va a decir si no? Y es natural que, si la economía se basa en la confianza, el Gobierno trate de crearla. Pero la realidad es que persisten los dos grandes desequilibrios de nuestra economía: el paro y la deuda. Los recientes datos apuntan a que se crea algo de empleo pero no crece el número de horas trabajadas (hay más empleados para el mismo trabajo) ni tampoco la masa salarial (los trabajadores ganan menos). El eje de la política del PP es la reducción de los salarios, cosa que está sucediendo. Bajadas salariales que por cierto, no se traducen en bajadas de precios sino en aumento de beneficios. No estamos en el camino de solucionar la crisis de empleo.

El Gobierno Rajoy ha incrementado la deuda pública que  supera ya el 100% del PIB y tiene trazas de seguir subiendo. Lo cual es compatible con una prima de riesgo en mínimos, circunstancia que se produce no por la confianza generada por el Gobierno español, sino por el giro de la política del BCE hace meses.  El aumento de la deuda trae causa en el rescate bancario, rescate que, sin embargo, no ha conseguido todavía que el crédito fluya.

En definitiva, España ha salido de la recesión. Una recesión en la que entramos impulsada por los recortes. Ha bastado dejar de recortar para salir de ella. Pero salir de la recesión no es lo mismo que salir de la crisis. En la crisis seguimos. El panorama europeo tampoco ayuda. Con las principales economías coqueteando con la recesión el BCE ha decido cambiar la política monetaria buscando que fluya el crédito. Pero esta política, que  tardará en dar frutos, además  debe complementarse con  medidas para estimular el crecimiento.

En España, la política de recortes y de deflación salarial ha fracasado, como dice la evidencia. En consecuencia hace falta otra política económica. Este debe ser el  principal cambio que se debería producir en este curso político, el más urgente y el más importante. Pero la dinámica política tiene, además, otros puntos cruciales.

El conflicto de Cataluña va a entrar en un callejón sin salida. Ni Cataluña se va a independizar ni el sentimiento independentista va a desaparecer. Vamos a tener un conflicto enquistado que pesará sobre la dinámica política española y que habrá que gestionar con talento, algo que no abunda en nuestra derecha patria. Antes al contrario, cabe esperar que el PP utilice el conflicto catalán en clave electoral, tratando de buscar unos votos aun a costa de alimentar el independentismo en Cataluña. Mucho me temo que veremos a los que ocultan sus patrimonios en Suiza (o en Andorra) dando lecciones de patriotismo a los demás. Al PSOE y al PSC le corresponde tejer complicidades y convencer a la opinión pública de la propuesta de reforma federal de la Constitución, cosa que ni será fácil ni inmediata.

Nuevos actores políticos han aparecido en el patio nacional. El caso de Podemos es evidente y muy importante. Por cierto, convendría dejar de decir chorradas en relación a este fenómeno y ponerse a analizar con algún rigor su naturaleza, posición política y previsible dinámica. Si Ciudadanos y UPyD consiguen aliarse tendremos otro importante agente político en juego. La irrupción de estas nuevas formaciones impacta sobre los agentes ya existentes y definirá un nuevo mapa político en el que las alianzas serán clave para la gobernabilidad de las instituciones. Este debate el debate ya ha empezado. Algunos llevan meses proponiendo el entendimiento del PSOE con el PP. Otros apuntan a la alianza de las izquierdas, de todas las izquierdas. Para abordar este debate con un poco de rigor, convendría empezar por preguntarse qué objetivo se persigue y eso nos dirá cuales son las alianzas deseables. No obstante, los próximos meses vendrán dominados por la aguda competencia entre partidos, ya que las elecciones deciden, en primer lugar, el papel que cada cual va a tener en el futuro.

En ese contexto, hay que valorar el congreso que acaba de realizar el PSOE. El gran cambio que se opera en este congreso es el relevo de la generación de la transición. Es un cambio muy importante ya que la vieja dirección el PSOE carecía de credibilidad para formular nuevas propuestas políticas. Lo cual no quiere decir que la nueva lo tenga automáticamente. La dirección que encabeza Pedro Sánchez se la juega en la capacidad de transmitir la propuesta de otra política frente a la crisis, alternativa a la fracasada política de deflación salarial y recortes y, por supuesto, alejada de la utopía y de propuestas irrealizables. La nueva dirección del PSOE debe visualizar que defiende a los trabajadores y a las capas medias exprimidas por las políticas de recorte y deflación salarial sin ceder a la tentación de prometer el paraíso. No lo tiene fácil porque,  grosso modo, los medios de comunicación o atacan al PSOE para defender al PP o atacan al PSOE para apoyar a Podemos.

Como era de sentido común, las primarias en el PSOE  para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno se han aplazado para más adelante. Ahora es tiempo de seleccionar candidatos y redactar programas de cara a municipales y autonómicas. El PP no se va resignar fácilmente a perder poder local y regional. Para empezar, se propone un cambio en la Ley Electoral para las municipales que tiene por objeto dificultar el desplazamiento de las alcaldías del PP. Recordemos que, en España, se eligen diputados y éstos eligen al Presidente del Gobierno; se eligen diputados autonómicos y éstos eligen a los Presidentes de las CC AA; se eligen concejales y éstos eligen al Alcalde. Es decir hay un mecanismo, decidido en el consenso constitucional, mediante el cual la elección de Presidente del Gobierno, de Presidentes de CC AA y de Alcaldes se hace en segundo grado. Por eso, romper unilateralmente este consenso es una cosa grave y se hace por puro interés partidista.

En definitiva, se avecina un curso político apasionante.

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