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miércoles. 10.08.2022

Impuestos y Elecciones

Ciudadanos debuta en la arena política nacional con una propuesta de rebaja fiscal, algo a lo que nos tiene acostumbrados el PP.

albert-rivera

Ciudadanos debuta en la arena política nacional con una propuesta de rebaja fiscal, algo a lo que nos tiene acostumbrados el PP. En efecto, la propaganda del PP tiene como uno de sus puntos fuertes la rebaja de impuestos. Según ellos, con la derecha se pagan menos impuestos que con la izquierda. La realidad desdice ese postulado básico de la derecha, ya que, sin ir más lejos, con Rajoy pagamos más impuestos que con Zapatero, aun contando con la reforma de Montoro. Pero ese detalle no va a impedir que su propaganda siga repitiendo la misma cantinela, según el viejo dicho de que no dejes que la verdad te estropee un buen discurso.

La rebaja de impuestos es un gancho electoral que también usa Ciudadanos, seguramente pensando que habrá muchos electores del PP que se habrán dado cuenta de que su realidad fiscal es distinta de los discursos. Tan es así que a lo largo de todo el documento de Ciudadanos encontramos la misma frase: con nuestra propuesta se paga menos que con Rajoy. Abundan los ejemplos en que se compara cuánto pagaría este o aquel contribuyente con la propuesta de Ciudadanos respecto de lo que paga con Rajoy.

En definitiva, nada nuevo aporta Ciudadanos: estamos ante la clásica subasta electoral que la derecha española ha venido haciendo desde siempre. En un país donde la conciencia fiscal es bastante laxa, este tipo de propaganda es letal para estimular el cumplimiento de las obligaciones para con el fisco. En definitiva, al ciudadano se le dice que paga demasiado lo que no hará sino alentar el fraude y la elusión fiscal.

Ciudadanos afirma que su rebaja fiscal se financia con la lucha contra el fraude y con el crecimiento de la economía que va a ensanchar las bases fiscales. En esto por lo menos no siguen con la insensata tontería (que no teoría) de Laffer, tan querida por Aguirre y otros líderes del PP, que dice que rebajando impuestos se aumenta la recaudación. Claro que Rajoy y Montoro no creen en esta insensatez ya que cuando han necesitado incrementar la recaudación han subido impuestos (todos, por cierto), no los han bajado.

Reforzar la lucha contra el fraude es una necesidad que nadie discute. Otra cosa son las medidas concretas que se proponen para ello. Pero debería estar claro que aunque se acierte en todas las medidas (y alguna medida de las que leemos conduciría a perder recaudación)  los resultados concretos de la lucha contra el fraude y la elusión no se obtienen de inmediato.

En consecuencia lo que propone Ciudadanos es una rebaja que, de inmediato, bajaría la recaudación en unos 12.592 millones, según su propia estimación, y, por tanto, crearía un agujero en las cuentas públicas. En un marco europeo donde España se ha comprometido a ir rebajando el déficit la única conclusión sería el recorte social o el incumplimiento de las promesas electorales, como ha hecho el PP con mucha soltura de cuerpo. Me temo que esta última sería la opción.

Un segundo aspecto de la propuesta de Ciudadanos es la preocupación por la situación de las “clases medias trabajadoras”. Es curioso constatar que la clase trabajadora ha vuelto al escenario político después de varias décadas de eclipse. Ciertamente, hay motivos de preocupación. Los efectos de la crisis en términos de distribución de la riqueza son demoledores: el paro y la deflación salarial han hundido a una capa muy amplia de la población en niveles de pobreza y precariedad que demandan hacer algo. Hay que destacar que la bajada de salarios es la pieza clave de la política el PP y el principal fruto de su reforma laboral. Una reforma fiscal encaminada a disminuir las desigualdades y a apoyar a las “clases medias trabajadoras” debería tener como punto previo el incremento de la presión fiscal sobre los ganadores de la crisis: las grandes rentas y los grandes patrimonios. A ellos hay que exigirles una contribución mayor para allegar fondos con que desarrollar programas de cohesión social.

Pero la propuesta de Ciudadanos no va en esa dirección. Antes al contrario, en el IRPF se propone una notable rebaja del tipo superior, se rebaja el impuesto de patrimonio, el de sucesiones y donaciones y el de sociedades. En el IVA se propone subir el tipo superreducido y bajar el general lo que llevaría, entre otras cosas, a encarecer los artículos de primera necesidad y abaratar los de lujo.

Como se ve, ni una sola propuesta se aleja de las clásicas políticas de la derecha que se encaminan a que los más pudientes paguen menos. Eso sí, envuelta en la bandera de menos impuestos para todos. Y es que no, no hay que bajar los impuestos a todo el mundo: a algunos, a unos pocos, hay que subírselos. De lo contrario, lo que se hace es seguir incrementando las desigualdades. La solución que ofrece Ciudadanos es el llamado “complemento salarial”. La idea que subyace es que hay una capa de trabajadores cuyo salario es tan bajo que es insuficiente para hacer frente a sus necesidades vitales, lo cual es un reconocimiento expreso de una grave situación. Según Ciudadanos, los “trabajadores pobres” recibirían un crédito fiscal a deducir de sus impuestos o a percibir en efectivo la cantidad en que el crédito fiscal superase a la factura fiscal. El crédito fiscal dependería de los ingresos y de la situación familiar y en total supondría un coste de 7.800 millones anuales. Si, como se dice en la propuesta, hay 7,5 millones de trabajadores por debajo del salario mínimo y pensamos que es a ellos a quien va dirigida, en primer lugar, esta propuesta, tenemos una media de menos de 100 € al mes para complementar sus exiguos ingresos. Como, además, la propuesta se extiende a rentas de hasta 28.000 €/año, dependiendo de circunstancias familiares, hay que concluir que estamos ante una propuesta de muy baja intensidad, que difícilmente va a lograr la reconstrucción de las “capas medias trabajadoras”. Además, si se calcula el impacto de la subida del IVA de los productos de primera necesidad es posible que la propuesta de complemento salarial esté pensada únicamente para compensar la subida de esos productos para esta capa de trabajadores.

Es decir, comidos por servidos. Queda pendiente como abordar el problema que ha traído la deflación salarial.Sin descartar el papel de la Administración, corresponde a los sindicatos librar la batalla por un salario digno puesto que es en la empresa donde se ha creado este problema. Pero esa ya es otra cuestión.

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